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Metí un chicle a mi boca y mastiqué con desgana, dejando que el sabor a menta se extendiera mientras apoyaba el codo en el escritorio. El aula estaba ruidosa, llena de conversaciones entrecortadas y el rasgueo de bolígrafos sobre el papel. Dejé que mi mirada vagara por la sala hasta que se posó en Jimin. Estaba inclinado sobre su cuaderno, con el ceño fruncido y escribiendo con urgencia. Hoy tenía que exponer, pero a juzgar por la forma en que mordía el extremo de su bolígrafo, no estaba preparado en lo absoluto.

Solté un suspiro corto. Justo cuando iba a apartar la vista, noté un movimiento cerca. No fui el único, Jimin también alzó la cabeza.

Una chica se acercó a mi mesa y dejó una caja de chocolates frente a mí. Alcé la mirada y me encontré con su rostro levemente sonrojado. Tenía las mejillas redondas. Bajé los ojos a la caja sin cambiar mi expresión.

—Uh—murmuré, masticando el chicle lentamente.

—Sunbae por favor acepte esta caja de chocolates. —dijo con voz suave, sus dedos jugueteando con el dobladillo de su falda.

Observé el envoltorio y entrecerré los ojos al notar que contenían maní. Rodé los ojos y asentí sin mucho interés. Le hice una seña para que se retirara. Vaciló un instante antes de girarse con una sonrisa triunfal, como si esto fuera un logro personal. La vi marcharse sin decir nada y volví mi atención a la caja.

—¿Puedo comer los chocolates? —preguntó Jimin de repente.

Levanté la vista hacia él.

—Sí, solo uno —respondí, sin interés. Pero no los tomó. En su lugar, me miró fijamente. Fruncí el ceño, sintiéndome cada vez más incómodo bajo su escrutinio—¿Que?

Jimin ladeó la cabeza, sus ojos recorriendo mi rostro antes de enfocarse en mi cabello.

—Tu cabello, hace días que lo noto extraño, está cortado de una forma rara... No espera——Se inclinó un poco más, entrecerrando los ojos—¿Por qué solo te has cortado ese pedazo?

—¿A qué te refieres?

Saqué rápido el teléfono del bolsillo y encendí la cámara frontal. Moví el aparato hasta la altura de mi cabeza y entrecerré los ojos. Mi mandíbula se tensó al ver mi reflejo: un mechón de mi cabello era notoriamente más corto que el resto.

—Yo no lo he hecho. —murmuré, frunciendo el ceño.

Jimin se encogió de hombros, abriendo la caja de chocolates.

—A lo mejor lo cortaste por accidente.

Bajé el teléfono y pasé los dedos por la zona afectada. El corte no era parejo. No recordaba haberme hecho eso.

—Sí, debe ser eso.

—Por cierto... —Jimin murmuró de pronto. Me dio la impresión de que estaba empezando a sonrojarse, sus mejillas lucían más tiernas que de costumbre—. Voy a confesarle mis sentimientos a Eunbi.

Parpadeé un par de veces antes de reaccionar.

—Wow wow, espera espera. —Hice un ademán con las manos para que se calmara, aunque el único que parecía alterado era yo—¿Qué? ¿Sentimientos? ¿A Eunbi? Pero si la conoces desde hace poco. ¿Cómo le vas a pedir eso? No pongas cara de estúpido, Park Jimin. No puedes pedirle eso, me niego.

Jimin bufó, cruzándose de brazos.

—No te estoy pidiendo permiso, te estoy informando que lo haré. Lo siento, no puedo seguir escondiendo que me siento atraído por ella. Es tan linda, no le gusta Marvel pero eso qué importa. Ella es la chica más linda que mis ojos han visto.

Falso Nerd || KookVDonde viven las historias. Descúbrelo ahora