Caminaba sin prisa, arrastrando los pies como si cada paso pesara una tonelada. Apenas había dormido. Esta vez, mis padres no se molestaron en bajar la voz. Esta vez, gritaron hasta desgarrarse la garganta, y yo lo escuché todo. No hubo muros ni puertas que pudieran amortiguar lo que decían. La burbuja en la que había vivido todo este tiempo explotó, dejando a la vista todo lo que me había negado a ver.
Me aparté del camino de unos estudiantes sin pensarlo, con la mirada fija en el suelo. Tenía que ir al club.
Mierda… ¿Por qué había vuelto a elegir este club? Me arrepentía cada segundo que pasaba ahí.
Cuando entré al salón, vi a Jimin. Levantó la cabeza en cuanto me vio y sus ojos brillaron, como si realmente estuviera feliz de verme. Me acerqué a él sin decir nada y me dejó caer en la silla a su lado. Solté un bostezo largo y pesado.
—Creí que no vendrías —dijo, con esa voz tranquila—. ¿Por qué llegaste tarde?
—No presté atención a mi alarma —respondí sin darle demasiada importancia. No era mentira. No había pegado un ojo en toda la madrugada, pero cuando sonó mi alarma, simplemente la ignoré.
—Tienes suerte, el maestro no ha llegado aún.
—Ojala no venga —murmuré sin mucho ánimo. Jimin sonrio, pero no dijo nada más.
Cuando el profesor apareció media hora después, lo primero que hizo fue clavar sus ojos en mí. Lo miré de vuelta, con el ceño fruncido, sin intención de ocultar mi molestia. Hoy no tenía ganas de fingir. Agradecí que los demás estuvieran demasiado concentrados en sus lienzos como para notar la forma en que ese viejo me miraba.
Al final de la clase, Jimin se acercó a mí rápidamente, con esa expresión suya de siempre cuando tiene prisa. "Nos vemos en el salón" dijo, y ni siquiera esperó a que yo respondiera. Salió corriendo como si el mundo se le viniera encima. Seguro estaba desesperado por ir al baño. No pude evitar sonreír un poco, pero esa sonrisa se desvaneció rápido cuando recordé que aún tenía que recoger los trabajos de mis compañeros.
El profesor nos había pedido que hiciéramos unos dibujos en unas hojas, y todos, como de costumbre, las habían dejado tiradas sobre sus sillas. Respiré hondo y comencé a recogerlas una por una, apilándolas con cuidado. Mientras lo hacía, noté que el profesor estaba de pie en un rincón del salón, observándome en silencio. Eso me puso un poco nervioso.
Cuando terminé de recoger todo, me acerqué a él con las hojas en la mano. "Aquí tiene," dije, extendiéndoselas. Él las tomó, pero en lugar de soltarlas rápidamente, sus dedos rozaron los míos de una manera que no pareció accidental. Sentí un escalofrío recorrer mi espalda y me quedé quieto, sin saber qué hacer.
El profesor dejó las hojas sobre su escritorio y finalmente rompió el silencio.
—Eres un chico bastante lindo —dijo con una sonrisa que no me gustó nada. Tragué saliva, intentando mantener la calma.
—¿Ya puedo irme? —pregunté, tratando de que mi voz sonara firme, aunque por dentro me sentía cada vez más incómodo.
Él se inclinó un poco hacia mí, y su sonrisa se hizo más amplia.
—¿Por qué? Yo pensé que también te gustaba mi compañía.
—Tengo que ir a clases. —respondí rápidamente, dando un paso atrás. Pero él no pareció importarle.
—Si te quedas aquí conmigo, yo podría hablar con tu profesora. —continuó, y su tono de voz se volvió más suave, casi persuasivo— Si te quedas te puedo ayudar con muchas cosas. Podrías pasar de año sin esforzarte.
ESTÁS LEYENDO
Falso Nerd || KookV
FanficKim Taehyung, el chico popular y arrogante del instituto, siempre ha sido conocido por su inteligencia y su mal carácter. Un día, una misteriosa y simple nota revela que Jeon Jungkook, el "cerebrito" de quinto año, está enamorado de él. Sin embargo...
