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—Gracias —murmuré, y él seguía sin apartar sus ojos de mí. Jungkook era el único que solía sostenerme la mirada por bastante tiempo, parecía no tenerme miedo—Eres la primera persona que sostiene mi mirada por bastante tiempo. Ni siquiera Yoongi lo hace.

Jungkook no se inmutó. En lugar de eso, sonrió de nuevo, esa sonrisa suya que siempre parecía esconder algo más. Me miraba como si intentara leerme, sin interrumpir mis palabras.

—No hay necesidad de que finjas conmigo, sé que no eres quien dices ser.

—¿Yoongi no puede mantener su mirada en ti? Debe ser porque tu belleza lo intimida. —Sonrió, sus palabras mismas hicieron que su rostro se sonrojara. Incluso las puntas de sus orejas se empezaban a poner coloradas—. Incluso yo me siento avergonzado, pero no puedo evitar mirar... eres tan radiante que no me perdonaría no aprovechar la oportunidad de observarte.

—¿Por qué te estás avergonzando? —pregunté, casi sin querer. 

—Es inevitable. —dijo con una voz tan baja que casi no la escuché. De su bolsillo sacó una barra de chocolate, sosteniéndola entre sus dedos como si fuera un tesoro—. Por cierto, traje esto. ¿Quieres?

—¿Por qué todos están obsesionados con matarme? —pregunté para mí mismo, observando lo que Jungkook me ofrecía. Hice una mueca, recordando algo que nunca le había contado a nadie—. Soy alérgico al maní.

Él parpadeó, sorprendido. Por un momento, pareció genuinamente desconcertado.

—Oh —soltó, algo en la forma en que inclinó la cabeza me hizo dudar. Como si ocultara algo detrás de esa reacción. Luego, se recompuso rápidamente y volvió a guardar la barra de chocolate en su bolsillo—. No lo sabía. En ese caso... —hizo una pausa, como si estuviera pensando en algo—. ¿Dime las cosas que te gustan? Es para ya no cometer ese error. Quiero obsequiarte algo que no te haga daño.

Sus palabras sonaban dulces, casi convincentes, pero yo no era tan fácil de engañar.

—¿Por qué no me obsequias tu sinceridad? —le espeté, mirándolo fijamente.

—Estoy siendo sincero —respondió de inmediato, sin vacilar. Pero su tono, su expresión, me decían lo contrario—. ¿Parezco un mentiroso?

—Sí —afirmé sin rodeos, casi burlándome de él—. Deberías ser actor. Eres increíblemente bueno en eso.

—No estoy interesado, pero gracias por la recomendación —murmuró, desviando la mirada. Aún seguía inclinado hacia mí, como si no quisiera romper el espacio que nos separaba.

—Deberías dejar de vestirte así.

Frunció el ceño, su incomodidad era obvia.

—¿Cómo tendría que hacerlo entonces?

Lo observaba con detenimiento, sin prisa. Su rostro, su nariz ligeramente grande, esa cicatriz en su mejilla que me causo intriga. Sus manos que se aferraban con fuerza a los apoyabrazos del sofá donde yo estaba sentado.

—Más relajado —respondí con simpleza—. Quitarte esos lentes...

—Estoy bien como estoy —replicó.

—Jungkook, muéstrales quién eres, no dejes que te vean como un perdedor. —dije sin atreverme a mover—. Por qué dejas que vean como algo insignificante?

Me lo preguntaba desde que lo conocí. Porque Jungkook podría ser mucho más de lo que aparentaba. Podría ser popular si quisiera. La gente tenía prejuicios, obviamente iban a ver a Jungkook de manera inferior si seguía vistiéndose de tal forma. Bajaba la cabeza ante los demás cuando podía hacer que el resto agachara la cabeza ante él.

Falso Nerd || KookVDonde viven las historias. Descúbrelo ahora