Solía aferrarme a la idea de que la relación de mis padres podía tener una segunda oportunidad. Me aferré con tanta fuerza que esa idea me cegó. Me convencí de que, si tan solo lo intentaban un poco más, todo volvería a ser como antes. Soñé con el momento en que, después de todas las discusiones, ellos se mirarían de nuevo con amor y decidirían quedarse el uno al lado del otro.
Pero Jeon Jungkook tuvo razón.
Las personas cambiaban. Las experiencias nos obligaban a evolucionar, nos moldeaban de maneras que muchas veces no siempre se podían controlar. Durante años rechacé esa verdad. Ahora la veía con claridad. Yo mismo no era el mismo niño asustadizo que odiaba ir a la escuela. Crecí. Aprendí.
Con el tiempo entendí que mis padres tampoco volverían a ser quienes fueron. La obstinación por reconciliarlos solo intensificó el resentimiento entre ellos. Cada intento mío por mantenerlos unidos se convirtió en una grieta más. Una que ya no se podía reparar. Si quería que conservaran al menos algo de respeto mutuo, debía darles mi aprobación para el divorcio.
Así lo hice.
Les dije que podían hacerlo.
Recuerdo el rostro de mi madre relajándose de inmediato. Por primera vez en mucho tiempo, pareció respirar con libertad. Sus ojos reflejaban alivio, aunque también cierta tristeza. Ya no podía fingir que todo estaba bien. Estuvo al borde del colapso. Mi padre, en cambio, me ofreció una sonrisa cargada de orgullo. Mi madurez en ese momento pareció darle la certeza de que tomábamos la decisión correcta
Me gustaría decir que no dolio. Que al darles permiso, el dolor en mi pecho desapareció. Pero no fue así.
Lloré durante horas esa noche. Permanecí solo en la oscuridad de mi habitación, envuelto en un silencio pesado. Porque aunque mi vida nunca fue perfecta, el hecho de que mis padres se amaran y estuvieran ahí, juntos, era la curita que mantenía mi corazón en su lugar. Ahora, sin eso, ¿qué quedaba de mí?
Al llegar al instituto, caminé directo a mi salón. Como de costumbre, Jimin ya se encontraba allí. Me senté a su lado y apoyé el codo en el escritorio mientras dirigía la vista hacia la ventana. El cielo aparecía despejado, aunque el aire aún retenía la humedad de la madrugada.
La clase comenzó. La puerta se abrió. En un principio, no presté atención. Supuse que era el maestro. Y lo era, pero entraba acompañado. Eso despertó mi curiosidad.
Un chico delgado lo seguía. Demasiado delgado. Con el rostro marcado por profundas ojeras. Llevaba un abrigo enorme de color café que le envolvía por completo, a pesar de que el aula estaba cálida. Su postura era rígida, como si quisiera hacerse más pequeño,
—Este será su nuevo compañero. Por favor, presentate —le pidió el maestro.
El chico bajó la cabeza ligeramente antes de hablar.
—Hola —murmuró con voz apagada, haciendo una reverencia rápida y algo torpe—. Mi nombre es Hoseok.
Nada más. Ni una sonrisa, ni una palabra extra. Solo su nombre y el eco de su timidez flotando en el aire.
No solo parecía tímido, sino también alguien que se avergonzaba incluso de existir.
El maestro le indicó el asiento vacío, justo al lado de nuestra fila, justo al lado de Jimin.
—Mira, puedes hacerte amigo de ese y dejarme en paz a mi. ——le dije a Jimin con indiferencia, al notar que Hoseok avanzaba hacia nosotros.
Jimin chasqueó la lengua y me lanzó una mirada de fastidio.
—Sigues queriendo deshacerte de mí, idiota —murmuró, pero al final solo susspiró y sacó su libro de texto cuando comenzó la clase.
Yo también estaba a punto de hacer lo mismo, pero algo me detuvo.
ESTÁS LEYENDO
Falso Nerd || KookV
FanficKim Taehyung, el chico popular y arrogante del instituto, siempre ha sido conocido por su inteligencia y su mal carácter. Un día, una misteriosa y simple nota revela que Jeon Jungkook, el "cerebrito" de quinto año, está enamorado de él. Sin embargo...
