Extendi la botella de agua hacia Yoongi, observándolo con atención. No me atreví a decir nada, solo esperé.
Él ni siquiera me miraba. Su vista estaba clavada en la botella, como si no estuviera seguro de si debía tomarla o no. Su rostro aún está enrojecido por el esfuerzo del partido, pero sé que no es solo el cansancio lo que lo tiene así. Su ceño fruncido, los labios apretados… todo en él grita que lo de ayer sigue atormentándolo.
Había corrido hasta aquí en cuanto terminaron las clases, justo a tiempo para ver los últimos minutos del partido. No pude llegar antes, pero él ya sabía cómo era yo.
No podía ver más de diez minutos un partido porque me daba sueño, pero lo hago solo porque a Yoongi le gusta que lo admire mientras está en la cancha.
Pero hoy, incluso cuando estoy aquí, sigue atrapado en su cabeza.
Lo de ayer lo sigue carcomiendo. Sé lo que siente. Sé que odia levantar la voz, porque cada grito le recuerda cosas que preferiría olvidar. Porque cada vez que exige algo, se enfrenta a su propio reflejo en un pasado que desprecia.
Y sé que me odia un poco por cómo soy.
Porque yo no tengo reparos en alzar la voz, en meterme con los demás solo por diversión, en desafiar a cualquiera sin pensar en las consecuencias. Yoongi detesta eso de mí, aunque no lo diga. Pero más que odiarme, creo que se odia a sí mismo por querer corregirme.
Quiere que cambie. Quiere que no cometa los mismos errores que él.
Pero… ¿con qué derecho me lo pediría?
Yoongi se siente como un hipócrita. Piensa que no tiene autoridad para decirme nada, porque cuando a él le pidieron que cambiara, nunca escuchó.
—No vi todo el partido, pero por lo poco que pude observar... realmente estás estresado.
Yoongi dejó escapar un suspiro, largo, apenas audible. Intenté sonar casual, pero no puedo ignorar la forma en que Yoongi evita mi mirada. Su mandíbula está tensa y los nudillos blancos.
—No te atormentes por eso… —añadí, casi en un murmullo.
Él cerró los ojos por un segundo, como si tratara de encontrar paciencia.
—Tae… por favor. —Su voz es baja, pero firme. Y con esas dos palabras, lo entiendo. No quiere hablar de eso.
Aprieto los labios, contengo la respuesta que se forma en mi garganta. Podría insistir, decirle que deje de cerrarse, que no se guarde todo para sí mismo… pero no lo hago.
—Bien, como quieras. —Mi voz sonó más fría de lo que pretendía.
Que incómodo.
—Mamá quiere que venga a casa. —Yoongi, decidió cambiar el tema de conversación—. No nos has visitado desde hace ya varios meses, la última vez fue cuando aún salíamos. Aún no le he dicho que terminamos.
Mis dedos se tensaron sobre la tela de mi pantalón, pero mi expresión no cambió. Yoongi siempre ha sido demasiado condescendiente con su madre. No debería sorprenderme que haya evitado decirle la verdad.
—Pues deberías. —Mis palabras son secas, cortantes, pero no me molesté en suavizarlas—. No guardes la esperanza de que habrá una segunda oportunidad para nosotros.
Lo digo porque es cierto. Porque no hay vuelta atrás. Porque ya no hay un "nosotros". Pero la forma en que sus labios se aprietan en una línea tensa me dice que mis palabras han dado justo en el blanco.
—No era necesario decir todo eso. Con el "deberías" era suficiente. —Yoongi respondió con una sonrisa débil, esa que se desvaneció casi tan rápido como apareció.
ESTÁS LEYENDO
Falso Nerd || KookV
Fiksi PenggemarKim Taehyung, el chico popular y arrogante del instituto, siempre ha sido conocido por su inteligencia y su mal carácter. Un día, una misteriosa y simple nota revela que Jeon Jungkook, el "cerebrito" de quinto año, está enamorado de él. Sin embargo...
