Tú, mi melodía,
El azul de mi cielo,
El recuerdo que jamás quiero abandonar,
Mi sufrimiento y mi paz,
El amor del cual siempre quiero recordar.
POV. Juliana
Al día siguiente moví mi cuerpo queriendo cambiar de posición cuando sentí un brazo rodear mi cintura mi subconsciente me jugó una mala jugada y me hizo pensar por un instante que era Valentina la que me estaba abrazando, pero mi realidad era otra, abrí mis ojos y al ver el brazo peludo y la mano tosca era obvio que era Sergio. Con cuidado y sin querer despertarlo quité su brazo de mi cuerpo y salí de la cama. Me dirigí al baño a tomarme una ducha. Al salir Sergio ya estaba despierto.
—Buenos días, amor— Le di una media sonrisa.
—Hola, guapo. ¿Cómo dormiste?
—Bien ¿Y tú? ¿Pudiste descansar? — En su mirada se reflejaba la preocupación que tenía, era obvio que estuviera así por el comportamiento que tuve saliendo de la casa de mi madre.
—Bien, supongo y si pude descansar un poco, gracias por preguntar— Alcé mis hombros y me dirigí a mi maleta para tomar mi ropa, ya que solo estaba en ropa interior.
En lo que estaba buscando que ponerme, sentí como unas manos empezaron a rodear mi cintura y un cuerpo se pegaba a mí. Luego sentí un cálido beso en mi cuello. Dejé de buscar y me enderecé un poquito y envolví mis manos con las de Sergio. Cerré mis ojos y me dejé llevar por los besos que me estaba dando en el cuello y así estuvimos abrazados unos minutos, después Sergio rompió el silencio.
—¿Quieres hablar sobre lo que pasó ayer con tu mamá? — Abrí nuevamente mis ojos, el momento tranquilo había acabado y era momento de volver a la realidad.
—No sé... Quiero decir si quiero, pero no quiero volver a llorar— Mi voz fue casi un susurro que apenas y se pudo escuchar.
—Juli, ¿Qué pasó? Ayer en cuanto viste a esa chama, te derrumbaste y luego después de hablar con tu madre, no fue la excepción eras un paño de lágrimas, amor.
Tomé un suspiro y apreté la mano de Sergio. Sé que tenía que explicarle todo y que no merecía no saber la verdad de lo que estaba pasando y de quién era Valentina. Volví a tomar aire y me volteé hacia Sergio mis ojos se fueron a los suyos y en ellos pude ver esa compasión y paciencia que siempre me tenía. Por unos segundos me sentí mal, no era justo para Sergio que viviera este drama y tampoco era justo para él que yo estuviera así por Valentina. Sin dudarlo me acerqué a él y le di un beso en el que quise entregarle todo el agradecimiento y la paciencia que tenía conmigo y sobre todo la lealtad. Al terminar el beso, tomé la mano de Sergio y nos dirigí a la cama para sentarnos, era momento de la verdad.
—Serch... Yo... Quiero hablar contigo de algo que no te he dicho, pero primero que nada quiero que sepas que valoro mucho como eres conmigo y que eres un hombre de sueños que toda princesa quisiera tener. En serio, gracias por estar a mi lado, cuidarme y protegerme como lo has hecho, te quiero mucho.
—¡Vaya! Esto sí que va a estar heavy, para que ya me digas esto es porque algo no saldrá bien de aquí ¿Verdad?
—Pues eso ya depende de ti y de cómo tomes esto que te voy a decir, pero si lo tomas de mala manera lo voy a entender y créeme que no te voy a detener porque estarás en todo tu derecho de quererte ir.
—¿Por qué piensas que me voy a querer alejar de ti, Juliana?
—Porque Sergio no soy la persona que crees que soy, no te he contado del todo mi verdad y tampoco fui sincera contigo desde un principio porque jamás pensé que esto que estamos formando iba a crecer por bastante tiempo— Mis mejillas ya estaban húmedas por las lágrimas que se estaban derramando, mis manos sudando y mi corazón estaba latiendo sin control por el miedo a confesarme. Tenía miedo, pero no por lo que soy sino porque Sergio al pasar los días se fue ganando un lugar en mi corazón y con ello se fue haciendo alguien importante para mí. No era justo para el que le estuviera ocultando esto por tanto tiempo.
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Dímelo con Letras
FanfictionJuliana vive con la incertidumbre de que hacer con su vida, pero sobre todo con recuerdos que la conducen a una sola salida. Mientras Valentina solo intenta aferrarse a la vida.
