Punto Final

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Pongamos punto final a este dolor,

No dejemos que la distancia gane el combate,

No te rindas,

Porque si tú llegas a rendirte,

Yo pierdo en esta guerra,

Llamado amor.

POV. Juliana

Habían pasado 2 años desde que Valentina quedó en coma. Los doctores le daban pocas posibilidades de vivir. Yo todos los días le decía a mi morrita que no se diera por vencida, que abriera esos ojitos color cielo que tanto adoraba. Mis esperanzas y mi fe aumentaban cada vez que sentía una reacción de Valentina al decirle esas palabras. Sabía que mi morrita seguía ahí, que cualquier momento iba a despertar o quizás solo era mi ansiedad y el deseo que jugaban con mi mente haciéndome creer que Valentina algún día despertaría.

Días atrás eran más frecuentes los comentarios de los doctores sobre desconectar a Valentina. A Elena con esos comentarios tan frecuentes de los doctores, la miraba que perdía las posibilidades de ver a su hija despierta y mi miedo aumentaba cada vez más. Valentina no podía morirse aún le quedaba mucho por vivir y tenía muchas cosas que aclarar. No tenía permitido dejar este mundo. Me negaba a creer que los doctores estaban en lo correcto. Mi único consuelo era Jorge su papá que al igual que yo se negaba a creer esa posibilidad. Gracias a él que era un apoyo por así decirlo animábamos a Elena que no se diera por vencida aún, que Valentina cualquier rato iba a despertar y creo que esos ánimos también eran para nosotros y poder creer que aún seguía ahí y no darnos por vencidos también. Al pasar de los días se volvió una rutina el ir con Valentina, era dormir ahí, despertar, darle los buenos días a mi morrita, llenarla de besitos y suplicarle que abriera esos ojitos o mínimo que me diera una señal de que seguía ahí. Después, esperar a que llegara Elena o Jorge para ir a mi departamento a ducharme y regresar nuevamente al hospital con Valentina. Durante este tiempo fui descuidándome un poco y perdí bastante peso, pero es que no me daba hambre. Hasta que un día me pusieron un estate quieto mi madre y Elena y me obligaron a comer. Poco a poco fui recuperando peso, pero seguía igual de flaca, aún me faltaba mucho para obtener el peso que tenía antes de que Valentina se accidentara.

Mis dudas aún seguían presentes y era algo que tampoco me dejaba del todo tranquila, ocupaba a Valentina para aclarar todas esas dudas, era un punto clave. Recuerdo haber regresado de San Diego después de un año sin saber de Valentina. Llegué a casa de mi madre en compañía de Sergio para ese entonces Sergio y yo andábamos saliendo, ese día iba con todas las intenciones de presentarle a Sergio a mamá, cuando mi sorpresa fue enterarme de que Valentina ya tenía un año en coma y que había pocas posibilidades de que despertara. Ese día todo se nubló, una parte de mí se rompió completamente, me era imposible creer que mi morrita llevaba un año postrada en una cama de hospital sin poder abrir sus lindos ojos. No supe de mí hasta el día siguiente y en cuanto tomé conciencia y recordé nuevamente todo lo que había pasado el día anterior, me duche, cambie y me fui directamente al hospital, no espere a que mi madre o Sergio se despertaran, ocupaba saber algo de Valentina y ocupaba ver con mis propios ojos que todo lo que me había dicho mi madre era verdad y así fue en cuanto llegué al hospital y vi a Elena, mis mejillas no tardaron en humedecerse. Elena me conocía tan bien que simplemente abrió sus brazos para yo rodearla con los míos y así dejarme derrumbar entre sus brazos. Me sentía a morir, no podía creer que Valentina no despertara. Que durante todo este tiempo pensara que ella ya estaba con el idiota aquel y mi realidad era otra, ella todo este tiempo se estaba aferrando a la vida. Desde ese entonces no la he dejado ni un minuto, lamento cada segundo de no ser yo la que esté en su lugar, suplico día y noche que esos ojitos color cielo vuelvan a aparecer. No hay día en que no llore. Esta Valentina que veo ahorita no es nada a la Valentina que yo conocí. Esta Valentina es frágil y vulnerable, su piel cada día es más pálida y su cuerpo más delgado. Deseo realmente que todo esto solo sea un sueño.

Dímelo con LetrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora