Habían transcurrido un par de semanas desde el cambio de rutina para Toni, el tener a Gordon como su jefe directo fue una experiencia qué resultó ser bastante agradable, gracias al tiempo que pasaban juntos, Toni pudo aprender mucho más del comisario... Y con ello tan sólo reafirmó sus sentimientos por él.
Aquellas tardes donde pasaba tiempo escribiendo y escuchando la voz de Gordon, se convirtieron en tardes memorables, amaba el hecho de que su jefe le tratara tan pacientemente, si hubiera sido cualquier otra persona muy seguramente le hubieran echado a la calle por el gran nerviosismo qué sufría cuando no captaba las indicaciones a la primera, sin embargo Gordon no era como otros, él era único.
El comisario se tomaba el tiempo de explicarle acerca del funcionamiento de las cosas, los trámites, los oficios y como debía proceder ante cada una de las distintas situaciones que podrían presentarse, Gordon era bastante tranquilo, ni siquiera se disgustaba si Toni requería una segunda o tercera explicación, básicamente era un sueño hecho realidad para alguien cuya vida siempre fue presionado por su evidente problema y las distintas limitaciones qué este le provocaba.
El rubio suspiró al abrazar la agenda qué le pertenecía a su jefe, este se la había dejado para poder apuntar nuevas citas y asuntos importantes, Toni desde luego que se tomaba el tiempo de apreciar la letra de su amado, básicamente le era imposible no pensar en él e imaginar algunas escenas de aquel hombre al haber escrito el contenido del libro.
Tantos sentimientos lindos acumulándose junto a tiernos escenarios ficticios qué surgían de forma inesperada, el rubio no tenía idea de cuanto tiempo podría permanecer de aquella manera, su amor esperaba pacientemente a ser correspondido, sin embargo si no hacía algo para manifestarlos entonces estos nunca saldrían a flote y por ende nunca serían correspondidos.
Aún con esa clara lógica... ¿Qué podría hacer? No podía confesar sus sentimientos así de la nada, sus inseguridades y el temor al rechazo se lo impedía ¿Qué tal si se confesaba y resulta que simplemente lo echa todo a perder ¿Y si Gordon se lo toma a mal y se aleja de él para siempre? Aquello era algo que definitivamente no podía permitir.
«Por más que te ame... No puedo arriesgarme, no quiero perderte»
«Porque tú eres... Lo mejor que me ha sucedido»
Toni dejó la agenda sobre el escritorio, sería mejor dejar de pensar en aquello pues no podía dejarse decaer en medio de la jornada laboral, no podía dejar tirado el trabajo, tal vez simplemente debía relajarse un poco. Con aquella idea, Toni se levantó de su silla, iba a hacer lo que mejor se le ocurría en momentos como eso, comer.
El rubio siguió con su táctica de pasar desapercibido por los pasillos del edificio, la máquina expendedora se había convertido en su mejor aliado, pues solamente comiendo podía distraerse de aquellos pensamientos qué pudieran atormentarlo. El rubio sonrió mientras miraba los productos y tecleaba un par de veces, su voz taradeaba una canción a medida que escuchaba el sonido de golpe tras otro de sus productos cayendo en la bandeja.
Una vez terminó, se inclinó para recoger aquellas golosinas y abrazarlas, dispuesto a regresar a su acogedora oficina, no obstante su buena energía de vio perturbada al darse cuenta del hombre que se hallaba justo detrás suya.
— B-buenos días señor Conway — el rubio abrazó con fuerza sus golosinas
El pelinegro le miró fijamente, sus ojos apenas y eran visibles a través de sus gafas de sol y eso tan sólo icrementaba el temor de Toni hacia él.
— ¿Viste a un oficial pasar por aquí con un detenido? — cuestionó el hombre al apoyar su mano en la máquina, dejando así acorralado al rubio tembloroso
— No... No he visto a nadie
— Entiendo — el pelinegro apartó su mano, dejándola al aire durante unos instantes al estar a la altura de aquel rostro ajeno
Toni cerró los ojos con fuerza al pensar que tal vez sería tocado nuevamente por aquellas frías manos, Conway por su parte simplemente se alejó de aquel chico, sus pasos comenzaron a alejarse con lentitud. El rubio al percatarse de que ya no estaba siendo observado, simplemente fue continuando su camino, hasta que se encontró con un hombre esposado a mitad de aquel pasillo.
Toni no pudo evitar bajar la mirada ante aquella presencia imprevista, un hombre joven él cual parecía ser la persona que Conway estaba buscando, sólo que sin el oficial qué se suponía qué debía escoltarle.
— Hey ¿Qué tal guapo? No te había visto por aquí antes — el hombre usaba un tono de voz bastante incómodo para el rubio, el chico notaba algo de perversión en su mirada, se trataba de un criminal después de todo
Toni simplemente mantuvo la mirada baja y trató de evadir a aquel tipo para marcharse, no obstante el sujeto era persistente, pues logró bloquearle el paso usando su cuerpo.
— ¿Qué sucede niño bonito? ¿Acaso piensas ignorarme? — el hombre sonrió para enseguida intentar acercarse al rostro del rubio — oye eres lindo ¿Qué tal si vas a darme una visita a mi celda?
El rubio negó con la cabeza, su cuerpo se tensó ante aquellas palabras, nunca nadie le había hablado de esa forma, era algo muy desagradable.
— ¿No vas a responder? Oye vamos, me gustas... ¿No te gustan los chicos malos? Porque yo puedo ser muy malo contigo si insistes en ignorarme... Pequeña perra
— Déjame... Vete
— Al fin dices algo, escucha bonito... No te creas la gran cosa, no te hagas el digno conmigo... Seguramente eres una cualquiera
El rubio levantó la mirada al escuchar aquello, por primera vez podía sentir una completa rabia invadirle por completo, deseaba gritarle muchas cosas a aquel tipo tan sucio, pero una vez más estaba siendo frenado por su problema.
— ¿De qué coño vas? — la voz de Conway se escuchó fuerte y clara en aquel pasillo
— Hey viejo, nos vemos de nuevo — sonrió con cinismo
— Este viejo se folló a la puta asquerosa de tu madre, pedazo de mierda — el pelinegro tomó del cabello al preso, sus ojos parecían inyectados en sangre — ¿Quien te crees al faltarle el respeto a un funcionario de esa forma?
— Hombre yo sólo estab-
— ¡Cierra la puñetera boca! Ya escupiste muchas estupideces el día de hoy... Ahora es mi turno de hablar, así que presta atención eh, puta ramera
Toni se quedó inmóvil al escuchar la forma en la que Conway se dirigía al detenido, nunca antes había presenciado algo así y no sabía que pensar al respecto.
— Eres tan patético, debería irme de paseo contigo, sacarte las tripas y hacértelas tragar ahí mismo... Una basura como tú no merece ni siquiera dirigirle la mirada a este chico, eres una mierda inservible ¿De verdad piensas que podrías lograr algo con él?
— Oiga se-
— No he dado el permiso para que hables — interrumpió al jalarle el cabello con más fuerza — pero bueno ya que estás
Conway arrojó al tipo al suelo, con la suela de su zapato fue frotando su rostro contra el frío suelo.
— Pídele perdón ahora, antes de que me encargue de ti
— Agh! ¡Lo siento! ¡Siento haberme comportado como un imbécil con usted! — el hombre soltaba quejidos mientras hablaba, la estaba pasando mal
El rubio se sentía muy aterrado ante aquella faceta qué había descubierto de Conway, si ya de por sí le daba bastante miedo, ahora que lo había visto de esa manera, todo empeoraba. El rubio se llevó la mano al pecho por todas aquellas emociones qué le provocaba esa situación, y pensar que hace tan sólo un rato anterior, su única preocupación era el obtener la determinación necesaria para confesar su amor.
«Este lugar acabará conmigo»
Continuará...
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Comunicación
أدب الهواةÉl está enamorado y si bien él no entiende mucho de sentimientos, aún así puede jurar que lo suyo es amor, pues lo que la gente suele describir como amor encaja perfectamente con como se siente últimamente ¿El problema? Que el no puede expresarse. _...
