5: Perspectiva

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«Hay alguien a quien no puedo dejar de observar»

Últimamente se sentía extraño, llevaba días y días dando vueltas a un tema el cual parecía alojarse en su mente de forma constante, había un chico en comisaría el cual llamaba bastante su atención. Un chico que siempre parecía estar ocupado, iba y venía de aquellos inmensos pasillos que conformaba la comisaría entera, a juzgar por lo que veía, el chico se conocía de memoria cada piso, cada habitación, cada almacén, nunca se desorientaba.

Era un tipo de cabellera rubia, nunca le había visto juntarse en grupo como hacían otros empleados, por otro lado a las primeras horas de jornada laboral siempre iba en busca de un café con leche, algo bastante curioso considerando que todo el mundo pedía cualquier tipo de café o  simplemente una gaseosa pero nunca aquello. Todo comenzó por simple curiosidad, Gordon tenía curiosidad por aquel rubio que no hablaba con nadie y por el contrario era quien más trabajaba en el lugar.

Lo poco que sabía de él era que su solicitud de empleo fue aceptada por alguien de administración y que al momento de pedir revisar los apuntes de la entrevista, el encargado pidió disculpas y confesó que había aceptado al chico sin siquiera haberle entrevistado, era algo por un favor personal que le debía al hermano del chico.

Normalmente Gordon hubiese tomado cartas en el asunto contra el joven, sin embargo reconoció que Toni era muy trabajador y pese a su extraña forma de conseguir empleo... No tenía deseos de correrle o reprenderle, simplemente ese fue el momento en que decidió observarlo más de cerca.

Durante el tiempo que dedicó a vigilar al chico, pudo darse cuenta de muchas cosas extrañas que sucedían a su alrededor. Toni era un chico extremadamente tranquilo, siempre iba a lo suyo y al parecer no mucha gente se percataba de su presencia, era como si el resto del mundo y él se ignoraran mutuamente, eso sonaba demasiado solitario, una situación así no debería suceder, por ello Gordon comenzó a tener la costumbre de saludar al chico cada vez que pudiera.

Aún recordaba la primera vez que saludó directamente a Toni, recuerda como el chico tembló de forma instantánea, un silencio se sembró en el ambiente como si el chico se estuviese cuestionando mentalmente si era a él quien iba dirigido el saludo.

— Es a ti a quien hablo ¿Acaso ves a alguien más?

— T-tiene razón ¡Lo siento señor! — su voz era titubeante pero intentaba compensarlo con una frase en voz alta al final

— No te asustes, no voy a regañarte

— Sí... Comisario, disculpe

El chico mantuvo la mirada baja en todo momento, Gordon no pudo evitar notar lo inquieto que se encontraba, repentinamente el rubio se giró y se alejó sin más explicaciones dejando atrás al comisario.

«Parece un cachorro asustado»

El tiempo siguió su curso, el castaño continuó con los saludos amistosos dedicados a Toni y en todo ese tiempo, Gordon pudo notar una pequeña mejoría en la actitud del rubio, comparando el primer saludo con los últimos que había dado, ya no se le veía tan alarmado por su presencia, no era todo sonrisas y palabrería como era de esperarse , pero al menos podía se podría decir que Toni ya no tenía miedo de él.

Quizás un momento realmente importante fue aquel en que por primera vez tuvo contacto visual con él, por un momento Gordon había sido privilegiado al ver unos ojos tan jodidamente hermosos. El castaño consideraba que era una auténtica lástima que el rubio siempre estuviera mirando hacia abajo, con lo lindo de sus ojos bicolores quizás a más de uno podría dejar cautivado.

Ya que lo pensaba con detenimiento, Toni era lindo en general, tenía pestañas largas, de esas que al pestañear dejan salir un pequeñísimo sonido que sólo es notado por quienes saben prestar atención, sus labios tenían una bonita forma aunque lamentablemente estos estaban un poco agrietados, él solía morderlos de vez en cuando mientras realizaba sus labores. Toni tenía fuerza, era capaz de cargar un peso bastante considerable, tomando en cuenta que normalmente otros lo harían en parejas, era de complexión delgada pero eso no quitaba la gran fuerza de la que gozaba.

Sus manos eran delgadas también, sus dedos largos y finos que se asemejaba a las manos de alguna escultura de mármol, una escultura esculpida por un gran maestro y en lo mejor de lo mejor del material, de aquellas manos provenía una letra muy linda, la letra cursiva era una que usaba muy poco pero las veces que la empleaba, Gordon se quedaba asombrado de como unos trazos podían dejarle hipnotizado durante minutos, ese chico era especial y no había duda alguna de ello.

Fue cuestión de tiempo en el que el comisario comenzó a mostrar un verdadero interés por conocer más de su empleado, quería ser más cercano a él, tal vez ser amigos... Aunque ciertamente tenía la sospecha de que tendría que atravesar una gran muralla para lograr eso.

«Déjame poder llegar hasta ti»

Gordon hizo un movimiento arriesgado, invitar a comer al rubio, francamente esperaba ser rotundamente rechazado teniendo en cuenta lo mucho que el rubio se empeñaba en no dejar tirado el trabajo ni por un minuto demás. Inesperadamente resultó ser lo contrario, Gordon continuó su patrullaje con una pequeña sonrisa en la cara al haber obtenido la aprobación del chico.

Al poco rato se detuvo en la cafetería de una amiga suya, Olivia a quien le fue sincero y relató un poco de su circunstancia en relación al chico, después de una charla, llegaron a la conclusión de que podría llevarle ahí mismo, estaban fielmente pensando que era una buena idea.

Sin embargo tal parecía que se equivocaron, estando en el lugar, Toni parecía diferente, daba la sensación que el rubio intentaba aparentar calma pero es que era demasiado evidente que algo sucedía, el chico pidió un café cargado, nada que ver con el sabor suave del café con leche que tanto consumía normalmente, ni siquiera pidió algo para comer y simplemente corrió al baño como si su vida dependiera de ello.

Olivia rápidamente fue con el comisario para hablar de como estaba yendo la situación, cosa que Gordon explicó estando bastante confundido, sentía como si de repente todo lo que había avanzado se hubiera ido a la mierda... Algo que lamentablemente confirmaría al momento del regreso de Toni.

Silencio absoluto de su parte, su mirada estaba perdida y solamente sostenía el café con sus manos, le dio un par de tragos y lo dejó, no pudo terminarlo, era tan obvio que no le gustaba, entonces ¿Por qué pedirlo? Gordon pensaba que ya tenía cierta confianza con el rubio, no obstante resultó que al final sus intentos de sacarle una conversación fueron inútiles.

«¿Acaso me equivoqué?»

Toni parecía una estatua, no sé movía, no emitía sonido alguno, era como si no estuviera ahí... Y eso causó un sentimiento extraño en el comisario, incluso después de dejarle en comisaría y retomar el patrullaje, todo en su mente giraba entorno al rubio, no sabía que fue todo ello pero de lo que estaba seguro era de que si estaba en sus manos... Daría todo con tal de no volver a verle de esa manera.

[...]

Las horas pasaron, Gordon no podía concentrarse del todo en sus patrullajes, estaba estresado y enfadado consigo mismo, el hombre detuvo el vehículo mientras sacaba el teléfono, la hora de la jornada laboral de Toni había concluido, además de que había llovizna, seguramente se había ido ya... El comisario golpeó el manubrio del vehículo, chasqueo la lengua mientras pensaba en que quería ayudar al rubio de alguna manera, lo que fuera, simplemente no quería dejarle solo.

La lluvia comenzó a caer con más intensidad por la ciudad, Gordon subió las ventanillas del patrulla, en ese momento pudo percatarse de una persona que corría entre la lluvia, el castaño tomó el móvil y aplicó zoom en su dirección, era Toni, no cabía duda alguna.

«¿Qué cojones? ¿Por qué está corriendo bajo la maldita lluvia?»

Pudo notar la dirección hacia la que el italiano corría, por lo que Gordon arrancó nuevamente el vehículo, quería saber ¿Qué demonios sucedía con ese chico?

Continuará...

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