Habían llegado de vuelta a comisaría, Gordon había dejado a Toni en el estacionamiento pues debía ir a patrullar nuevamente, el chico ingresó al edificio y fue directamente a refugiarse en la habitación más alejada que encontró para finalmente sentarse frente a una pequeña mesa y mirar a un punto en la nada.
Lo sabía, perfectamente sabía que no había manera de estar en presencia de más personas, en ese momento sus pensamientos parecían cuchillos que iban haciéndole daño. Se sentía increíblemente estúpido, no entendía la razón de su forma de actuar, no entendía como era que por más que se repitiera mentalmente la forma en que debería hablar o como no parecer un bicho raro, a la hora de la ejecución todo le salía mal, sus nervios le jodian, su cuerpo, su voz, todo le deletaba.
Quizás la gota que derramó el vaso fue ver a Gordon hablar tan felizmente con aquella mujer, se veían tan bien... Justamente algo que Toni no podría hacer ¿Cómo pudo ser tan tonto? ¿Por qué se ilusionó en primer lugar? Si es que era evidente que no iba a lograr nada con su jefe.
El rubio apoyó su rostro entre sus brazos, las lágrimas salían por si solas y sin detenerse, le dolía el pecho y su nariz comenzaba a taparse, no entendía la razón de que le afectara tanto pero lo único que sabía era que tenía toda la culpa. Se sentía responsable de todo lo que lo malo que le aconteciera, siempre había creído que así era.
La supuesta comida fue muy triste, totalmente ridículo y nefasto, Toni se la pasó distraído y no respondía a las preguntas que Gordon le hizo, se estaba conteniendo con todas sus fuerzas para no terminar llorando ahí mismo, brindando un espectáculo más que bochornoso, ni siquiera pudo terminarse el café, no le gustó en lo absoluto pues era demasiado amargo, pero tampoco iba a quejarse ni a decir nada, él mismo lo eligió en su momento de pánico.
El viaje de regreso se sintió aún más pesado que el de ida, Toni miraba la pantalla apagada de su teléfono, en un intento de aparentar que se encontraba ocupado para que así Gordon no le haga preguntas, no quería hablar con él ni con nadie, solamente quería que el día se pasara más rápido para finalmente regresar a su hogar y permanecer en su lugar seguro, su pequeño espacio donde se sentía totalmente protegido por el simple hecho de que nadie le observará.
«Las miradas me aterran profundamente ¿Por qué?»
Ni siquiera el hablar hacía falta para hacerle entrar en crisis, simplemente el que otros ojos se posen sobre él, era suficiente para que se sintiera de lo peor, sentirse observado era lo mismo que dejarle totalmente vulnerable, exponerlo ante todo el mundo... Que todos sean capaces de notar la clase de persona que era.
No esperaba tener que enfrentarse a los problemas del amor tan pronto, pero es que ciertamente debió verlo venir, la persona que le gustaba era un hombre que tenía liderazgo, tenía voz y era quien daba órdenes a toda la malla, un hombre que podía ser amable y al poco tiempo ser duro si así lo necesitaba, era prácticamente inalcanzable para Toni. Estaba seguro de que cualquier otra persona lograría ser mejor pareja para el comisario antes que él.
«No tengo nada que ofrecerle»
[...]
La hora de salida había llegado, el rubio salió de su escondite rogando a dios no tener que encontrarse con Gordon por ahí, sus pasos eran apresurados, estaba ya bastante más tranquilo pero aún así prefería evitar cualquier problema o situación incómoda que pueda surgir.
Estaba cuestionando seriamente lo que sería su día a día a partir de adelante, ese fracaso en la cafetería no era algo que iba a olvidar de la noche a la mañana, no podía huir tan fácilmente como en otras ocasiones pues definitivamente renunciar no era una opción, Carlo se había esforzado en conseguirle ese puesto, no podía simplemente dejar tirado el empleo y seguir decepcionándole aún más, entonces ¿Qué otra solución le quedaba?
El rubio detuvo sus pasos justo al frente de la recepción, tuvo una idea, pedir un cambio... Toni pensó en que quizás lo mejor era solicitar un cambio, lo pediría directamente con algún superior, claro que tenía que ser cualquiera menos Gordon.
El se encontraba trabajando en la comisaría principal, no obstante la otra comisaría era un lugar perfecto para él, un lugar con una menor cantidad de gente, pues esa comisaría se usaba para casos más serios y no como la principal que de llenaba de delincuentes comunes a todas horas. Si bien lo cierto era que no evitaría del todo a Gordon, al menos tenía la certeza de que le vería menos veces por a ahí a comparación de donde se encontraba.
Toni rellenó un formato en papel y lo dejó en en escritorio de la recepcionista, fue un esfuerzo mental pero logró al menos informar cuales eran sus intensiones, esperaba tener una respuesta pronto o de lo contrario no sabría que más hacer para tener que no escapar del todo.
Estaba más que jodido, consideraba que lo mejor para él era mantenerse alejado lo más que pudiese, Gordon era especial, alguien con quien simplemente deseaba poder charlar, quizás seguir con esa ilusión del enamorarse perdidamente de él, no obstante también pensaba que si se quedaba más tiempo, seguramente de alguna u otra manera terminaría alejandolo de su lado.
No estaba capacitado para amarlo ¿Quien podría soportar durante mucho tiempo a un bicho raro? No quería que el comisario le viese como en realidad era, no quería que descubriera la horrible situación qué vivía día a día, si estuvieran juntos eso significaría estar bajo las sombras tan sólo para que Toni no tuviese un ataque de pánico por cada vez que se crucen con alguien... No quería eso para Gordon, él ya estaba más que acostumbrado, ha estado así toda la vida, sin embargo Gordon era distinto.
El comisario era tan radiante, tan cálido y su presencia le hacía sentir tantas cosas que no podía describir con palabras, y es por todas esas cosas maravillosas que Toni se rehusaba a arrastrarle a ese mundo de silencio donde se encontraba, pues hacer eso sería bastante egoísta de su parte, Gordon debía ser el mismo, vivir su vida tranquilamente y en completa armonía, convivir con las personas que le rodean... Ser feliz.
El rubio empujó la puerta y salió de la comisaría, pensaba ir a casa de inmediato pero desistió al recordar que su hermano le había mencionado en la mañana que iba a traer a unos amigos para tomar unas copas por la tarde. Toni suspiró al ver el cielo nublado, en cualquier momento comenzaría a llover, no podía regresar a casa, sería incómodo tener que entrar y toparse con miradas desconocidas... Ya tenía suficiente con lo ocurrido hace horas.
Simplemente comenzó a caminar, había un parque bastante lindo cerca de la otra comisaría, quizás pueda refugiarse ahí de mientras pasa la lluvia.
Continuará...
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Comunicación
FanfictionÉl está enamorado y si bien él no entiende mucho de sentimientos, aún así puede jurar que lo suyo es amor, pues lo que la gente suele describir como amor encaja perfectamente con como se siente últimamente ¿El problema? Que el no puede expresarse. _...
