11: El Acto De Amar

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Gordon revisaba su agenda mientras bebía de un vaso de café cargado, su nuevo asistente anotaba aquellos contactos importantes que su jefe le había administrado, Toni necesitaba estar al día y tener una cantidad de información considerable con la finalidad de aligerar la carga del comisario.

El rubio miró a su jefe, ciertamente estaba asombrado de todo lo que Gordon por si mismo había llevado a cabo hasta el momento, el castaño dirigía a toda la policía de la ciudad, entrenaba a los recién ingresados, patrullaba durante largas jornadas del día, realizaba investigaciones por su cuenta y encima solía atender citas por parte de ciudadanos o uno que otro funcionario público. Para Toni Gordon era un hombre increíble, alguien cuyo nivel de compromiso con la labor era difícil de encontrar.

Toni pensaba que debía hacer todo lo posible por estar a la altura de las expectativas de Gordon, quería darlo todo por él, ser capaz de recompensar lo mucho que el comisario confiaba en él, al darle tantos datos, tanta información que no todos los miembros del cuerpo policial se les dejaba manejar.

— Oye Toni, me gustaría que fueras claro y totalmente honesto conmigo — habló el hombre al dejar su agenda sobre el escritorio de su asistente

— ¿Respecto a qué?

— ¿Cómo te sientes con personas a tu alrededor?

— ¿A que te refieres exactamente? — Toni dejó el teclado, tragó saliva de sólo pensar en lo que Gordon le preguntaría

— No entiendo muchas cosas de ti... Y eso me enoja hasta cierto punto, no por ti... Sino más bien por mi mismo y lo tonto qué soy al no poder comprenderte

— No tienes que sentirte mal... Los problemas son solamente míos y no debes sentir responsabilidad

— Por más que digas eso es... Es extraño para mi — el castaño extendió la mano para posarla sobre la mano del rubio — ¿Puedes explicarme lo que sucede?

— No me gustan las personas — soltó el rubio sin mirar al contrario, el sentir el tacto de Gordon le hizo decir lo primero que le vino a la mente

— ¿Qué quiere decir eso?

— Es lo que dije... No preguntes más

— ¿Eso quiere decir que yo no te agrado?

Gordon apartó su mano mientras miraba al chico, ciertamente a veces ponía en duda si realmente era alguien del agrado de Toni, siempre trataba de ser amable y comprensivo con el chico, no obstante si se detenía a pensar sobre sus acciones... Podía llegar a concluir qué sus acciones aunque fuesen de buena fe, pueden parecer demasiado atrevidas para el pobre rubio, temía qué quizás por el hecho de ser su jefe, le hacía sentirse obligado a aceptar cada una de las peticiones de Gordon.

— ¿Por qué dices eso? — Toni levantó la mirada

— Si no te agrada la gente... Entonces tengo motivos para pensar que mi presencia y atrevimiento pueden ser desagradables para ti — Gordon sonrió levemente, acto seguido tragó saliva de tan sólo temer la respuesta del rubio

— Es diferente... — pronunció en un murmullo apenas audible para el contrario

— ¿Por qué es diferente? Yo suelo tomar iniciativas contigo y... No lo sé, no sé si realmente estás a gusto con mi compañía, sobretodo a que por mi cambiaste tu lugar y puesto de trabajo... De cualquier forma si no quieres estar conmigo puedes decirlo, no tengo problema con regresar a una relación exclusivamente laboral... Si es lo que realmente quieres

«¿Cómo puedes pensar eso? Yo te amo Gordon»

— Estás equivocado... De verdad que lo estás

— ¿Entonces? ¿Podrías aclararme mis dudas?

«¿Qué quieres que te diga? ¿Lo mucho que te amo? ¿Qué por más sueños qué tenga estando a tu lado... Al final siempre se quedarán como sólo eso? Sueños tontos donde soy tan feliz... Simplemente para terminar dándome cuenta lo muy estúpido qué soy de solamente el pensar en que podría lograr algo contigo»

— ¿Podríamos regresar a trabajar?

— Sólo responde Toni, quiero saber lo que opinas de mi... Incluso si es algo malo, quiero saberlo — el comisario se levantó de su silla, caminó hasta el rubio y se colocó a su altura, sus manos tomaron aquel rostro haciendo qué sus miradas se conectaran, causando qué finalmente Gordon se viera reflejado en aquellos ojos qué sin pensar se habían clavado en sus pensamientos

— Tú... M-me... — el rubio estaba en problemas, sus nervios podrían traicionarle en cualquier momento — me agradas Gordon... Lo que sea que piensas... No es así

— ¿Me equivoqué?

— Sí, te equivocas — asintió con la cabeza y llevó sus manos sobre las del comisario quien aún le sujetaba — eres un gran hombre... Es imposible odiarte

— ¿Lo dices en serio?

— Sí... — el rubio se mantuvo mirando directamente al castaño, tenía que demostrar que estaba siendo sincero — no me agradan las personas... Pero tú eres una excepción... Eres alguien muy especial para mi

Gordon soltó el rostro del rubio y se giró dándole la espalda a este, sus pasos avanzaron hasta llegar a la puerta de la oficina, antes de salir le brindó una última mirada a su asistente.

— Te creo Toni... Ya verás que haré todo lo posible para seguir mantenimiento nuestra amistad... Saldré a patrullar un poco, nos veremos en un rato

El comisario salió por la puerta, rápidamente fue avanzando por los pasillos y escaleras, necesitaba llegar a su vehículo para así tener privacidad y tranquilidad para ordenar sus pensamientos, finalmente lo había entendido, finalmente obtuvo la respuesta su cambio de comportamiento durante esos últimos meses. Una vez pudo estar en su patrulla, suspiró aliviado y llevo su mano hacia su pecho... Tal como lo sospechaba, su corazón latía con fuerza.

«Estoy enamorado»

Gordon finalmente sabía la verdadera razón de su interés por Toni, por fin tenía una explicación del porqué su empleado permanecía en sus pensamientos e incluso en sus sueños... Lo amaba, sin siquiera haberlo imaginado había quedado cautivado por la belleza de Toni, adorando su ingenuidad, su frágil existencia pero sobretodo su absoluta falta de malicia.

«Eres demasiado bueno para este mundo»

A Gordon le aterraba la sola idea de que Toni le odiase, sería un golpe fatal para el comisario enamorado, no podría soportar tener que separarse de su chico, quería protegerle, debía hacerlo por todos los medios posibles, ahora podía comprender claramente la razón del porqué le afectó tanto el haber visto a Toni llorar, en ese instante sintió su mundo derrumbarse, su corazón se rompía de simplemente pensar en aquella escena. Por ello y por tantísimas razones más, daría cada día de su vida en ser un buen jefe, un buen amigo y lo que lo destino quiera que sea para Toni.

«¿Podría ser esta una segunda oportunidad para amar? Toni ¿Podrías acaso enamorarte de mi?»

El comisario miró al asiento del copiloto, su chamarra seguía estando ahí, por la cual la tomó y olfateo la fragancia qué provenía de ella. Tal como lo suponía, el aroma del rubio se había quedado en la prenda, un dulce aroma entre café con leche y otros ligeros aromas a golosinas, Gordon sonrió por aquella mezcla de aromas tan inusual, ese chico era todo un caso especial.

«Las cosas serán distintas a partir de ahora... Estoy dispuesto a enamorarte Toni, quiero ser el único hombre en tu mirada»

Continuará...

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