8: Confusión

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Toni se encontraba en la puerta de su hogar, su mano temblaba al momento se sostener las llaves de la puerta. Después de haber ido a una tienda de ropa en compañía de su jefe, pasaron por un tiempo considerable en lo que Toni suponía que era la casa de Gordon, fue quizás una experiencia que jamás en todo lo que llevaba de su miserable existencia pensó que podría pasar.

El rubio soltó un suspiro y finalmente colocó la llave y la giró, al llevar a cabo la acción se percató de que aún portaba la chamarra que Gordon le había prestado después de haber partido de su residencia, el chico miró detrás suya para comprobar que el comisario ya se hubiese marchado, una vez comprobado que se encontraba solo, aprovechó para aspirar un poco del aroma de la chamarra en ella permanecía el olor de la colonia de Gordon.

Aquella fragancia logró tranquilizarle y darle el valor para abrir la puerta e ingresar por ella, Toni caminó por el pasillo con cierta lentitud, todo parecía demasiado silencioso lo cual le brindó un gran alivio. Al subir por las escaleras terminó encontrándose con su hermano quien se hallaba sentado al final de las escaleras con una botella de alcohol en mano.

- Es muy tarde ¿No?

- No pensé que estarías despierto hermano

- Me preocupé en cuanto el último de mis amigos se marchó y mi hermanito no daba señales de vida

- Mi teléfono se estropeo por las lluvias, lo siento

- ¿De verdad? Oye... No habrás pasado todo este tiempo bajo la lluvia ¿Verdad?

Toni se rascó la mejilla y evitó hacer contacto visual directo con su hermano.

- Toni no me jodas... Debiste decirme - el menor se levantó como pudo de las escaleras

- Cuidado, no te vayas a caer - el mayor avanzó hasta llegar con el contrario para evitar que no se cayera producto de lo alcoholizado que iba

- Tú vas primero antes que mis amigos... Si te sentías demasiado incómodo con el asunto pues me lo hubieras dicho y yo me iba con ellos a otro lugar

- ¡No!... Tú ya perdiste muchas reuniones con tus amigos... Por mi culpa, no hace falta que pienses en mi

- ¿Cómo no hacerlo? Eres mi hermano ¿Eres consiente de que no puedes seguir así por el resto de tu vida?

- Lo sé... Créeme que soy quien más piensa eso

- Pero no haces nada para evitarlo Toni, quisiera ayudarte pero tú no me dejas hacerlo y ya no tengo idea de que hacer contigo

- Estaré bien... Aunque no lo parezca estoy teniendo... Buenos momentos - sus manos sudaban, ciertamente quería sacarse de encima a su hermano, no quería seguir escuchando, tan sólo quería ir a su habitación y encerrarse una vez más

- ¿Ah sí? ¿Cómo cual?

- Conseguí un amigo - pronunció tratando de sonar lo más convincente que pudo

- ¿Un amigo? ¿Es cierto eso? - Carlo estaba sorprendido

- Sí... Se apellida Gordon, estuve con él durante durante estas horas

- Eso... Eso es algo que no me esperaba ¿Te agrada ese tipo? ¿No te sientes presionado o alguna cosa así?

- ¡No! - el mayor negó con la cabeza rápidamente - es un hombre muy bueno... De verdad se ha portado bien conmigo

- En ese caso, me alegro mucho hermano

- Iré a dormir, estoy cansado ¿Vale?

- Esta bien, yo igual me iré simplemente estaba esperando a que llegaras

Ambos hermanos se separaron y cada uno fue a su respectiva habitación, Toni se aventó a la cama, abrazó la almohada mientras procesaba el momento aquel que tuvo con su hermano momentos antes, el rubio se acordó de que llevaba puesta la chamarra de Gordon por lo cual se la retiró, una vez en sus manos simplemente abrazó aquella prenda.

El aroma de Gordon era tan relajante, brindaba la misma tranquilidad que su persona misma, Toni podía sentir su corazón acelerarse al pensar en aquel hombre, sus mejillas se tiñeron nuevamente de rojo, amaba a ese hombre y si bien su plan era alejarse de él para no causar problemas... Por alguna razón el comisario hizo exactamente lo contrario.

Buscaba cercanía, le hizo una propuesta laboral que consistía en estar en constante comunicación con él, Toni no lo entendía, no podía comprender como a pesar de todo, Gordon no se iba de su lado, no lo abandonaba como muchas otras personas harían, después de todo si una persona no tenía nada especial, simplemente era una persona que era fácil de ignorar, fácil de desechar.

«Olvidable y reemplazable»

Toni rodó por la cama con aquella chamarra en brazos, se sentía tonto al aferrarse a una prenda ajena de esa manera pero es que en verdad que le daba una sensación de compañía, aunque el dueño no se encontrara allí, al menos su esencia si qué estaba.

[...]

Gordon se encontraba en su residencia, yacia en la ducha refrescando así sus pensamientos, había sido un día muy intenso para él, quizás no físicamente como cuando ejercía sus labores, pero si básicamente en lo mental a consecuencia de su encuentro con Toni.

Aquel chico parecía una persona muy complicada de entender, sus acciones o palabras son de cierta manera frías y distantes, pero sin demostrar desprecio o repudio, de hecho podría decirse qué más que el rechazo... Parecía ser miedo.

"¿A qué le tienes miedo Toni?»

Gordon cerró los ojos y levantó la cabeza para que el agua de la regadera lavara su rostro, aquel chico no podía abandonar sus pensamientos, por más que quisiera olvidarse un momento de él, simplemente no podía, su delicada presencia tomaba un lugar en su cabeza de forma inconsciente. El castaño sacudió la cabeza salpicando de agua las paredes, de nuevo podía admirar la imagen del rubio en su mente, sus pasos torpes y apresurados, su mirada siempre hacia abajo, sus cabellos dorados que se mecían con cada movimiento qué su pequeño cuerpo ejercía... Gordon abrió los ojos y salió de la ducha, por un momento se miró fijamente al espejo, su expresión era de confusión.

Después de un par de minutos finalmente salió del baño, cubrió su cuerpo con una toalla mientras se paseaba por la habitación, se encontraba muy confundido, tal parece que se había percatado de su interés por el rubio iba más allá que simplemente una curiosidad, era un comportamiento raro en sí mismo, es decir que prácticamente tenga memorizado cada detalle de su empleado, cada parte de su apariencia, cada palabra que ha salido de sus labios por más minúscula qué fuera, todo estaba perfectamente conservado en sus pensamientos y Gordon no entendía la razón.

El hombre finalmente abrió el armario y comenzó a vestirse, al hacerlo pudo notar el espacio vacío qué su chamarra solía ocupar, se la había prestado a Toni, rápidamente el hombre salió de su habitación para ir a su sala de estar, la ropa del rubio seguía estando sobre la mesa de centro. Gordon la tomó cuidadosamente, el chico era un descuidado al haberse olvidado de llevarla a casa, el castaño sonrió y la llevó consigo para ponerla en la lavadora, a la mañana siguiente podría entregársela al chico.

Después de ello, el hombre se recostó en la cama, cerró los ojos y se dispuso a descansar con la imagen del chico en su cabeza, esperaba tener más oportunidades para charlar con él pero que la próxima fuese por decisión propia y no porque este se haya visto obligado por sus circunstancias desconocidas.

Continuará...

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