6: Romperse

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Toni corría por el parque en medio de la intensa lluvia, su ropa estaba empapada, siendo su teléfono lo único a salvo gracias a haberlo puesto dentro de una bolsita de plástico, en ese instante simplemente pensaba en llegar a la parte de los edificios y quedarse en ese lugar en lo que la lluvia pasaba.

Sus pasos eran rápidos, por cada uno de ellos lograba salpicarse del agua estancada del lugar, finalmente pudo alcanzar el edificio, ahora sus pasos eran por los pasillos de la construcción, la lluvia era cada vez más intensa y para acabarla de joder habían relámpagos, Toni le temía a los rayos.

El rubio estaba temblando nuevamente, su corazón estaba enloquecido por el inmenso temor que le provocaba ver el cielo iluminarse repentinamente para enseguida escucharse un estruendo terrible. Uno de aquellos relámpagos cayó nuevamente, el ruido que produjo fue demasiado violento, tanto que el chico se agachó al suelo por el susto, escondiendo su cabeza con sus brazos.

El chico cerraba los ojos con fuerza, pidiendo entre murmullos que ojalá Dios se apiadara de él por una vez en la vida, así perdiéndose completamente en la desesperación que sentía en aquel momento, lo siguiente que supo fue que su cuerpo estaba siendo rodeado por unos brazos, se trataba del comisario quien había llegado justo en aquel momento.

Toni aún estaba bastante perdido en sus temores por lo que no pronunciaba ni la más mínima palabra, Gordon no tuvo de otra más que traerle consigo hasta llegar al patrulla, una vez ahí condujo el vehículo buscando alejarse de la zona, no entendía la razón del malestar del menor pero quería ayudarle a pesar de no saber exactamente la manera.

[...]

Había pasado alredor de media hora, media hora en la que Gordon condujo hasta alejarse un poco de la ciudad, el clima finalmente se había calmado, al menos en lo que se refería a los truenos y relámpagos, Toni quien era cubierto por una pequeña manta, se mantuvo callado durante el viaje, evidentemente no quería hablar de lo sucedido.

Gordon le miró de reojo, menos mal que el chico había dejado de temblar, se le veía ya mejor pero aún con aquella expresión de inquietud, el comisario había visto una imagen completamente inesperada del rubio al encontrarle en aquel sitio, una expresión de terror absoluto, al abrazarle pudo notar como su cuerpo temblaba y no parecía ser debido a haberse empapado con la lluvia, sus ojos estaban enrojecidos y al principio se negó a levantarse del suelo, se negaba a ir con él pero no tuvo de otra más que ceder al final, pues Toni era persistente pero Gordon lo era aún más.

— ¿Te sientes mejor?

— Sí... — se animó a responder por simple cortesía

— ¿Estás herido? ¿Necesitas algún médico?

— No

— Toni ¿Qué es lo que pasa contigo? Has estado muy extraño el día de hoy

— Estoy bien, comisario

— No, no lo estás — el castaño miró al rubio directamente — puedes confiar en mi para lo que sea

Toni se mantuvo necio al no pronunciar palabra alguna, comenzó a jugar con sus manos de forma nerviosa, no había manera en que pudiese expresarse correctamente, no después de lo sucedido en la mañana, el haber quedado expuesto como el bicho raro que era y mucho menos después de haber sido encontrado llorando y temblando simplemente por el temor que le producían los rayos, aunque ciertamente lo que en realidad le asustaba en sí era el estruendo que producía, los ruidos fuertes eran algo que le ponían extremadamente nervioso.

Gordon al ver la negativa del rubio, suspiró y tomó el móvil, había escuchado el sonido de notificaciones así que iba aprovechar para revisarlas, conforme leía su expresión cambió a una de confusión, rápidamente miró a Toni quien se cubría aún más con la manta para evadir la mirada.

— Toni ¿Por qué pediste un cambio?

—... — el chico se mantuvo inmóvil ante la pregunta, no esperaba tener que hablar de ello con el comisario

— ¿No te gusta trabajar donde estás? ¿Cual es problema? Si me lo dices puedo ayudarte a solucionarlo

«Lo siento mucho Gordon, pero no puedo decirte»

— Di algo hombre o es que... ¿Acaso el problema soy yo? — el castaño frunció el ceño, al no obtener respuesta del rubio tan sólo le hizo pensar en que quizás el culpable era él mismo

Toni se sorprendió ante la pregunta del comisario, quería negar aquello, dejarle en claro que no era culpa suya, sin embargo las palabras no salían de su boca, estaba desesperado, lo último que quería era hacer sentir mal a Gordon, no a él quien le había demostrado tanta amabilidad y comprensión.

— ¿Es eso? — el hombre miró hacia el camino, sus manos de apoyaron sobre el volante — si hice algo que te incomodó... Lo siento mucho, prometo no volver a hacerte pasar por un mal momento, si no quieres verme... Puedo entenderlo

«¡No! ¡No es eso!»

El rubio cerró los ojos, tenía ganas de gritar, no podía dejar las cosas así, no podía alejarse del hombre que amaba de esa manera tan desastrosa. Sus manos temblaban, su determinación flaqueaba pero al final tenía el pensamiento de que si no hacia algo al respecto, Gordon se culparía por siempre de algo que no debería, el problema no era él, el problema era exclusivamente de Toni, él era quien se ponía tantas trabas en su vida, él era quien estaba roto.

— N-no... No es... tu culpa — sus manos temblorosas lograron posarse sobre su hombro, apenas y podía formular la oración pero por una vez en la vida... No iba a dejar las cosas así

— Toni... — el hombre miró al contrario, podía notar como las lágrimas brotaban de los ojos del menor

— Es mía... Yo soy el problema — el rubio bajó la mirada y regresó a su lugar, se había roto por completo, sus manos se dirigieron a su rostro, sollozando silenciosamente

— Oye — Gordon abrazó al chico, podía notar como el cuerpo del menor temblaba, a lo que el castaño dio un par de caricias — tranquilo... Yo estoy aquí para ti

El rubio continuó sollozando, tenía demasiadas emociones entremezcladas, puesto que se sentía tan malditamente estúpido por estar dando tantos problemas a Gordon, sentía culpa por hacerle pensar por tan siquiera un instante que era el responsable de sus problemas cuando no era así. Y ahora había colapsado como producto de todas las cosas desagradables que tuvo el infortunio de pasar en tan sólo un mismo día y su único refugio, su único alivio eran aquellos brazos que le rodeaban, esa mano grande que le acariciaba buscando calmar su llanto, tal vez era por el temor y la angustia del momento, puesto que normalmente el menor se hubiese puesto nervioso por el simple contacto pues no estaba acostumbrado a ser tocado por alguien más, la cuestión era que en esa ocasión ese abrazo era algo que necesitaba.

Toni no era de las personas que dejan salir aquellos sentimientos de tristeza y mucho menos en presencia de alguien, bastante tuvo con el llorar a solas horas atrás sin embargo ahí estaba, un chico el cual era consolado por la persona a la que respetaba y quería, se veía como un niño pequeño el cual lloraba y lloraba sin detenerse a pensar en si era buena idea o no dejar salir todo aquello que sentía.

Gordon continuó aferrándose al cuerpo del menor, escucharle llorar de aquella manera había logrado hacerle doler el pecho, sea lo que sea que estuviera sucediendo... Quería ayudarle a solucionarle. Jamás en la vida pensó en que sería testigo del dolor de Toni, pero realmente deseaba nunca volver a verle de esa manera, por lo pronto tan sólo podía permanecer callado, ofreciendo su compañía para que el menor se desahogue completamente, que pueda sacar todo aquello que tanto daño le estaba causando.

Continuará...

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