Toni se encontraba en su oficina leyendo algunos oficios mientras comía unas cuantas galletas, sus ojos bicolores repasaban cada línea de forma atenta, pues una de sus nuevas encomiendas era qué el rubio debía revisar los oficios y solicitudes qué iban dirigidos hacia Gordon antes de dárselos con la finalidad de determinar prioridades o que cosas no tenían ni la más mínima importancia.
El chico ladeo la cabeza al percatarse de que las golosinas se le habían acabado, según lo que su jefe le había dicho, tenía permiso para poder salir del establecimiento siempre qué lo necesite, Toni se levantó de su silla, ciertamente tenía mucho deseos por ir por más comida para pasar el resto de las horas que le quedaban de jornada.
El rubio abrió lentamente la puerta, al no ver a nadie por el pasillo, procedió a salir y caminar rápidamente. Sus pasos bajaron por las escaleras, hasta llegar a las máquinas expendedoras, sacó la billetera y se dispuso a observar los productos en busca de algo realmente bueno para comer, en medio de aquello el rubio sintió una profunda incomodidad.
Al girarse se encontró con la mirada intimidante de aquel hombre que se había presentado como Jack Conway, aquel tipo le miraba fijamente y el rubio no tuvo otra opción qué simplemente hacerse un lado, quedarse quieto y esperar de corazón que no le dirigiera palabra alguna. Conway se dispuso a acercarse a la máquina, sus dedos largos presionaron un par de botones e introdujo algunas monedas, Toni simplemente cerró los ojos, podía escuchar el sonido de la máquina hacer su trabajo, seguido de ello el chillido de la pequeña compuerta de donde se tomaban los productos y al final, silencio.
Toni suspiró, esperaba que al abrir los ojos aquel hombre se hubiese marchado, no obstante no fue así, Conway se encontraba de pie justo al frente suya mientras sostenía en sus manos una lata de café frío. El rubio se alteró internamente ante ello, estaba asustado, ese hombre daba demasiado miedo, al final el rubio no tuvo de otra más que dirigirse a la máquina y con sumo nerviosismo fue sacando las monedas de la billetera.
Sus manos eran torpes por lo cual algunas monedas se cayeron al suelo, por lo que se agachó a recogerlas, se sentía como un completo imbécil al hacer un espectáculo tan horrible, mientras realizaba aquella acción, Conway se acercó y se inclinó frente suya, recogió un par de monedas y extendió aquella mano hacia el rubio, Toni se quedó petrificado, tan sólo mirando aquella mano, como si examinara si eso significaba peligro alguno.
— Tranquilízate nena — soltó el mayor al tomar la mano del rubio y depositar en ella las monedas — no muerdo
— G-gracias... Señor — Toni se levantó del suelo y procedió a presionar los botones de la máquina y colocar el dinero
— ¿Eres tímido? — el mayor al levantarse, abrió la lata de café qué tenía
— Algo... así
«Es mucho peor que una simple timidez»
— Entiendo — el hombre se giró y comenzó a caminar por el pasillo — nos vemos luego Toni
Toni suspiró de alivio al ver al hombre marcharse, en verdad que le había hecho pasar por un momento más que incómodo, sin más se inclinó a recoger las cosas que había pedido de la máquina, acto seguido fue de regreso hacia su oficina, mientras caminaba se quedó pensativo en aquel tipo, no entendía la razón del porqué este le había mirado de aquella manera, en aquel momento qué sus manos se tocaron, el rubio se percató de que las manos de Conway eran frías y sus manos eran grandes, con venas marcadas y varias cicatrices pequeñas en ellas.
«Es un tipo muy raro... ¿De verdad tengo que tenerle como compañero de empleo?»
Toni llegó a la puerta de su oficina y al abrir la puerta se encontró con Gordon quien yacia sentado en el sofá de la oficina mientras revisaba el teléfono.
— Gordon
— Toni, te estaba esperando — el castaño se levantó del sofá y se acercó al rubio
— Lamento hacerte esperar
— No te preocupes, fuiste a comprar por lo que veo
— Sí, solamente unas cosas — el chico estaba algo apenado por ello
— No tienes que preocuparte, puedes tomarte las comodidades qué quieras... Yo solamente quiero que estés bien — Gordon se llevó la mano a la cabeza, la forma en la que veía al rubio había cambiado a raíz de haberse dado cuenta de los sentimientos qué tenía por él
«Eres tan hermoso ¿Cómo no pude darme cuenta mucho antes?»
— Gracias... — el rubio sonrió levemente, sus mejillas se coloreaban
«Ojalá pudiera verte sonreír todo el tiempo, tu presencia se ha vuelto una necesidad indispensable en mi vida»
El rubio se dirigió a su escritorio, Gordon por su lado se sentó en una silla frente al escritorio del chico, el castaño tenía muchos deseos de acortar distancia con su protegido, estaba completamente cautivado por las facciones de Toni.
— ¿Cómo ha estado tu día? — pronunció Gordon al apoyar sus brazos sobre la madera del escritorio
— Bien... He estado leyendo oficios todo el día
— ¿Hay algo interesante?
— Algunas solicitudes de cambios, reportes de personal y... poco más en realidad
— Supongo que estos días serán bastante tranquilos, pero no te confíes qué esta ciudad puede volverse loca repentinamente y cuando eso pase, no tendremos tiempo para absolutamente nada
— Pues espero que para cuando eso pase... Yo sea capaz de cumplir con tus expectativas
— Lo harás, si tengo mis ojos puestos en ti... Es por algo
— Gracias por la confianza...
— No es nada, te la ganaste... Créeme
— Yo estoy tan feliz de poder trabajar contigo — el rubio sonrió nuevamente, se sentía tan acaramelado por la amabilidad del hombre que amaba
«No me avergüences de esa manera hermoso, que me vuelvo tan débil y sería capaz de cruzar esa delgada línea contigo Toni»
— Hoy... Me encontré con el señor Conway
— Vaya, pues que sorpresa ¿Hablaste con él?
— No mucho en realidad
— Me lo imagino, como ya te dije es un hombre complicado... Sus métodos son bastantes inusuales, es un hombre a la antigua
— Ya veo
— Pero descuida, estoy seguro de que si ustedes dos se tratan un poco más, seguramente serán amigos
— ¿Amigos? — el rubio bajó la mirada ante aquella palabra
— Sí, eso mismo — el castaño logró alcanzar la mano del rubio, pudo sentir nuevamente su piel tan suave y cálida — quiero te sientas bien en ese lugar... Qué tengas una maravillosa estadía mientras trabajas conmigo
— Yo estoy bien mientras tú seas mi jefe, Gordon
El castaño sonrió ante aquellas palabras, ese chico estaba acabando con su autocontrol, Gordon estaba a nada de levantarse y robarle un beso a ese chico tan encantador, deseaba poder probar sus labios y estrecharle entre sus brazos, aspirar su dulce aroma y dejarle en claro cuan grande era su amor por él, sin embargo no podía hacerlo, tenía que respetarle.
«Por favor Toni... Enamórate de mi, quiero que me ames, necesito tenerte»
Continuará...
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Comunicación
Fiksi PenggemarÉl está enamorado y si bien él no entiende mucho de sentimientos, aún así puede jurar que lo suyo es amor, pues lo que la gente suele describir como amor encaja perfectamente con como se siente últimamente ¿El problema? Que el no puede expresarse. _...
