Me desperté con un dolor de cabeza y vi a Jungkook durmiendo a mi lado.
—Buen día. —Él se levantó y me sonrió—. ¿Cuánto tiempo me quedé dormido?
—Toda la noche. Mientras estabas inconsciente busqué un médico para que te atienda al despertar.
—¿Para qué? Solo fue un simple desmayo por un dolor de cabeza que ya no tengo.
—Pero un desmayo no viene así porque sí. Debes tener algo y tienes que chequearte.
—Cuando tengamos plata lo haré. Ahora tengo que ver qué falta para cocinar e ir a comprar, y tú tienes que ir a trabajar.
—Pedí el día para estar contigo. Un amigo me reemplazará porque él también necesita la plata.
—Entonces hoy serás mío, y yo quiero pasear un rato. Quizás el aire fresco me haga bien y pueda sentirme mejor.
—Aún pienso que debes ir al médico, algo así no se puede tomar a la ligera.
—Ya lo sé, pero por ahora no pensemos en eso. Voy a lavarme los dientes y otras cosas.
Le besé la frente y me levanté para ducharme y cepillarme los dientes con tranquilidad.
—Aún me duele un poco la cabeza, pero si le digo, querrá que vayamos al doctor, y ellos cobran muy caro una consulta.
Terminé lo que tenía que hacer y vi que él ya había preparado el desayuno.
—No quiero que te esfuerces mucho. Aún no te ves muy sano que digamos y no quiero verte en ese estado otra vez.
—Estoy bien. Quizás fue un día atareado; ya sabes que el sol me marea un poco y ayer estuve yendo y viniendo para darte la sorpresa.
—Igual, amor. Siéntate aquí y desayunamos. Luego iré a comprar las cosas y tú te quedas acostado viendo una película.
—Eres muy exagerado, pero estoy bien. De todas formas, te dejo a ti el trabajo de hacer el mandado.
Él sonrió y fue a buscar su billetera. Yo lo vi irse y toqué mi frente con un leve quejido de dolor.
—¿Por qué será que duele aún más? No le puedo decir nada o se preocupará más de lo que ya está, y él odia ir a los hospitales.
Miré el almanaque y anoté los días que ya llevaba con este dolor.
—El mes pasado eran solo dolores pequeños, pero este mes incrementaron, y esta vez vienen con pequeños mareos.
Guardé las cosas al escuchar el timbre. Fui despacio y, al abrir, era el que nos alquila el lugar.
—Lamento decirles, pero necesito que me paguen el mes de alquiler. Están algo atrasados y eso no es bueno para ustedes ni para mí.
—Aún no le pagan a mi esposo el mes de trabajo. Cuando le paguen, será usted el primero en recibir la paga.
—Tendré que aumentar el próximo mes para todos mis inquilinos. El que se atrase tendrá que pagar un poco más de lo que es el alquiler.
—Gracias por avisar. Ni bien llegue mi esposo, le digo que el alquiler aumentará el próximo mes.
Él se despidió y yo me senté algo preocupado. La paga no es buena y él pidió algunos días libres este mes.
—Mis ahorros alcanzarán para este mes. Veremos qué hacemos el siguiente.
Unos 20 minutos después, llegó él con el mandado. Eran menos cosas de lo que solía traer.
—¡Lo siento! La próxima vez traeré frutas, es que ahora no me alcanzó.
—No hay drama. Están viniendo algo feas las frutas, por eso yo tampoco las compro.
—Ayer compraste un poco de frutas. No me puedes decir eso ahora.
—Porque ahorré unos días la plata que quedaba del mandado para poder darte ese regalo.
—El próximo mes estaremos mejor. Pondré a calentar el agua para el arroz.
Necesitaba agarrar fuerzas para poder decirle lo del alquiler sin que se sintiera más presionado.
—El señor que nos alquila el lugar me dijo que el mes que viene habrá un aumento.
Él soltó un suspiro y empezó a dejar las cosas en la mesita. Luego de pensar un rato, me devolvió la mirada con una sonrisa.
—OK, no importa, no será mucho. Veré cómo logro conseguir otro trabajo con más paga.
—También dijo que si alguien se atrasa otra vez será una paga con aumento. Sería el…
Me acerqué algo nervioso, pero él me abrazó para calmarme.
—Está bien, amor. Veré cómo le hago, no te pongas mal. No quiero que te desmayes otra vez, casi muero al verte caer así.
—Quizás podemos usar la plata de mis ahorros y así darnos tiempo.
—No, eso es para otra cosa. Solo déjame a mí, que yo sabré qué hacer.
—No me siento cómodo con que solo tú pongas plata en la relación. Somos esposos, por ende tiene que ser mitad y mitad.
—Yo pongo plata y tú cocinas. Yo agarro un fósforo para prender la cocina y quemo el alquiler.
—¿Y cómo preparaste el desayuno? Ahí tenías que prender la cocina.
—Fue todo eléctrico. Además, estamos bien así y tú pronto trabajarás. Verás que todo se solucionará.
—Te amo. —Me dio un pequeño beso—. Hay que mirar una película y…
De golpe quedamos a oscuras y no entendíamos el motivo. Fui a mirar la fecha de pago y vi que no habíamos abonado la luz este mes.
—OK, nos quedamos sin luz hasta que podamos pagar. ¿Qué dices si nos vamos a dormir un rato más?
—Me parece súper, aún tengo sueño y no descansé bien al parecer.
Fui el primero en dormir, lo sé porque él no tenía nada de sueño; solo lo dijo para poder pensar mejor las cosas.
—Amor. —Él intentó despertarme, pero aún me sentía cansado—. Ya pagué la luz y también el alquiler.
—¿Cómo lo hiciste? —Intenté mantener mis ojos lo más abiertos posible.
—Eso no importa. Ahora tienes que levantarte porque ya es hora de merendar y debes tener hambre.
—¿Por qué no me levantaste antes? Podía hacerte compañía a la hora de la comida.
—Lo intenté, pero no lo logré. Estás teniendo un sueño muy pesado últimamente.
—No, solo es tu imaginación de loco. Ahora quiero comer algo porque tengo hambre.
Pasamos la tarde-noche así, recordando algunas cosas y riéndonos de otros recuerdos locos.
—Ese día corrí como loco. Parecía que habían pasado horas corriendo y solo fueron minutos.
—Llegaste muy acalorado, me dijiste lo que querías y volviste a correr como todo un loco.
—No quería ser rechazado. Además, estaba llegando tarde a la escuela.
—Llegaste tarde. Vi tu tardanza en tu cuaderno de comunicaciones algunos días después.
—Sí. Además, me acuerdo que peleé con Jimin esa tarde porque no te dio una carta que te escribí.
—Se entretuvo con su novio, se le olvidó y ahora, después de tanto tiempo, aún se acuerda y se ríe de eso.
—¿El novio también se acuerda? Ellos tienen casi los mismos años de pareja que nosotros.
—Creo que Tae sí se acuerda. Creo que es él quien le recuerda eso cada vez que tiene una oportunidad.
—Eso debe ser. Porque conociendo a Jimin, se olvida de todo… memoria de pez tiene.
Nos reímos un rato más hasta que me dormí en su pecho. No podía dejar de tener mucho sueño desde aquel desmayo.
ESTÁS LEYENDO
Mi Último Respiro
Short StoryJungkook y Yoongi estaban felizmente casados,se habían mudado juntos y estaban queriendo adoptar a su primer hijo,pero al parecer el destino tiene planes totalmente diferentes para ellos dos. Quédense a averiguar que pasara en sus vidas ¿estas disp...
