11

119 18 3
                                        

_Otro trago, señor? —acepté— este lugar va a cerrar dentro de un rato.

_Entiendo. —tomé lo que me sirvió y salí de ahí— ¿A dónde voy ahora? No quiero volver al alquiler.

Me senté en un parque. La vista del cielo estrellado y la calma de la noche eran lo único que podía sostenerme en ese momento.

_¿Cómo pudo pedirle plata a él? Incluso si se la pedía a sus abuelos no me hubiese enojado, pero ¿por qué a él?

Golpeé con rabia el pasto una y otra vez. Necesitaba descargar la bronca antes de enfrentarme a él.

_Yo le di todo, incluso más de lo que podía dar... y en la primera oportunidad se va a pedirle ayuda a él.

Me recosté en el suelo. Tenía que pensar bien antes de hacer una estupidez.

_Necesito saber cómo conseguir plata... No tengo para los remedios de esta semana, ni siquiera para comer mañana.

Mi mente volvió a aquella llamada que escuché sin querer. Queriendo recordar con claridad cada palabra que escuche salir de su boca.

_Le quedan tres meses de vida. Quizás, si hace las quimios y toma sus remedios, pueda vivir un poco más.

Me quedé en silencio, mordiéndome los labios hasta que me di cuenta de la hora.

_Ya pasó mucho tiempo, seguro está durmiendo. Será mejor que vuelva y revise que todo esté en orden.

Caminé como pude hasta el alquiler. Abrí la puerta y ahí estaba todavía.

_¿Qué haces aquí? ¿Sigues con la idea de reírte de mí? Porque si es así…

_¿Crees que gastaría mi tiempo en esperarte para reírme? No pensé que fueras tan estúpido.

_Entonces ¿qué carajo haces aquí? Porque lo único que sabes, a mi parecer, es insultar.

_Y lo único que sabes tú, hasta donde yo entiendo, es endeudarte.

_Jungkook... —susurró Yoongi cuando intenté acercarme- Déjalo,por favor.

_No contestaste mi pregunta. ¿Por qué sigues aquí? Dímelo antes de que pierda la paciencia.

_Él se sintió mal y lo estuve cuidando mientras tú desaparecías. ¿Dónde estabas? ¡Tu deber es cuidar de tu esposo!

_También era mantenerlo… y en ese deber fallé, como tanto me lo recordaste.

_Estás borracho. ¿Cómo puedes tener plata para eso y no para pagar un buen alquiler?

Intenté acercarme otra vez, pero esta vez Yoongi se interpuso en mi camino.

_Me duele la cabeza… no quiero escucharlos pelear. Por favor,guarden silencio o hablen un poco más despacio.

_Aún lo defiendes. Es irónico, porque fue él quien te trató como basura después de la muerte de tu padre.

_Sabes que eso no es del todo cierto. Por favor, dejemos este tema de lado y vayamos a dormir.

Seokjin mantenía su postura firme, y Yoongi intentó acercarse al terminar de hablar.

_No me toques. —retrocedí.

_Jungkook, por favor, cálmate un poco. Hablemos… no quiero verte así.

_Entonces vete con él y jamás me volverás a ver. Junta tus cosas y salgan de esta pocilga.

_No lo digas... —Seokjin intervino—. Por más enojado que estés, hay palabras que no se dicen.

_Llévatelo entonces. Este lugar no es digno de él, y me lo repetiste en la cara más de una vez.

_Jungkook... —Yoongi tomó mi mano, pero la solté enseguida— hablemos, por favor.

_Tenías que hablar conmigo cuando salimos del hospital. Tenías que decirme algo cuando te lo pregunté cien veces.

_Jungkook, no actúes como un niño. Mi hermano tuvo sus motivos para no contártelo.

_Qué lindo... —aplaudí con ironía—. Años de indiferencia y ahora sí se creen los mejores hermanos.

_Es imposible hablar contigo cuando te comportas tan inmaduro.

_Seokjin, gracias por lo que hiciste, pero quiero estar a solas con mi esposo.

_Yo no quiero estar contigo. Necesito que te lo lleves. Como tú mismo dijiste, él puede cuidarte mejor.

_¿Crees que soy tu niñero? Lo cuidé porque tú no estabas y se sentía mal.

_Jungkook... yo no quiero que él me cuide. Quiero estar contigo. ¿Por qué me estás alejando así?

"Si digo lo que pienso… ¿él aceptará irse para empezar el tratamiento?"

_Porque lo elegiste a él. Le contaste tu enfermedad a él antes que a mí.

_Él podía ayudarnos…

_No. Él podía ayudarte a ti, no a mí. Yo podía hacerlo solo.

_Sabes que fue lo correcto.

_Entonces vete. Que te cuide en su lujosa casa con cien sirvientas. Allí te tratarán como a un rey.

_No hagas esto… —me encerré en el baño antes de que Yoongi pudiera detenerme— Jungkook, por favor, abre la puerta.

_Agarra tus cosas y vete con tu hermano. Sé que lo prefieres antes que a mí.

_Amor...

_Eres tan patético, Jungkook. —la voz de Seokjin sonaba dura—. Estás usando esto como excusa para no verlo morir. Pensé que eras alguien que se hacía cargo de lo que ama, pero no amas a nadie. Solo eres una basura.

El silencio cayó después de gritos, golpes y reproches. Al rato dejé de escuchar cualquier ruido. Salí y sus cosas ya no estaban.

_Él podrá comprarte los remedios, pagar a un médico y hasta a una cuidadora. Yo no. Y no voy a ver cómo sufres por mi culpa.

En la cama había dejado una nota con una dirección y un número de teléfono.

"Si estás conmigo no tendrás una vida cómoda en los meses que te quedan. Perdóname y disfruta de tu familia. Yo sé que los extrañaste."

Me dejé caer sobre la cama, respirando su perfume en la remera que había olvidado. No podía más.

Tomé el teléfono y marqué a Taehyung. Supongo que él sabe mucho más que yo.

Jungkook:
¿Ustedes lo sabían? ¿Sabían que a Yoongi le quedaban meses de vida?

Taehyung:
Yo lo sabía, pero Jimin no. Y quiero que siga así, al menos hasta que Yoongi decida contarlo.

Jungkook:
Tú sabías que yo no estaba enterado. ¿Por qué no me lo dijiste?

Taehyung:
Él me lo pidió. No quería que nadie lo supiera.

Jungkook:
¿Desde cuándo lo sabes?

Taehyung:
Desde la última vez que lo vimos. Yo lo noté… él nunca me lo dijo con palabras.

Colgué sin decir nada más.

_Realmente no querías que nadie lo supiera… Ni siquiera a mí me confiaste tu verdad.

Me tumbé en la cama, abrazando su remera como si fuera él. Queriendo tenerlo entre mis brazos, dormir sintiendo su calor.

Mi Último Respiro Donde viven las historias. Descúbrelo ahora