10

177 19 2
                                        

—Sabes que quieres ir a mirar por tu hermano. ¿Por qué no te vas?

—Porque no se lo merece. ¡Me dejó! Se fue con Jungkook y yo cargué solo con la enfermedad de nuestro padre.

—Precisamente por eso. Sabes lo que él va a pasar y puedes ayudarlo.

—¡No me iré! No voy a pasar por otra muerte, no otra vez. Está claro que no lo voy a cuidar.

—Nadie te pide que lo cuides. Solo te digo que hables con él, porque el día que ya no esté…

—No me hagas esto. Tú más que nadie no me hagas esto. Amor,por favor.

—Amor… –ella acomodó con dulzura unos mechones de mi cabello detrás de mi oreja–. No voy a ponerte presión, pero ellos no son de aquí y si un día se van… ¿a dónde los vas a buscar?

—¿Y quién dijo que los iba a buscar? Pueden estar aquí o en la otra punta del mundo, y eso no tiene por qué afectarme.

—Ve y habla con él. No pierdes nada, y quizás hasta puedan ayudarse mutuamente.

—¿En qué me puede ayudar ese? ¡En nada! Solo perderé mi tiempo.

—Recuerda que son hermanos. Tarde o temprano te caerá la ficha… y quizás él ya no esté.

—Amor…

—Te estoy cuidando. No quiero verte llorar un día porque él no volvió, y tú nunca pudiste sanar ese vínculo de sangre.

—Él tampoco vino aquí por eso. Vino por plata, no por mí. No tenía intenciones de verme antes de que sepa su condición.

—Pues entonces ve y descúbrelo. Y si fue solo por dinero, ya decidirás qué hacer. Pero si disfrazó ese pedido porque en el fondo quería verte… ¿qué más prueba necesitas?

—Qué horrible forma de querer verme… podría haberse inventado cualquier otra cosa.

—Anda, amor. Sé que tienes un buen corazón. Tú sabrás cómo hablarle.

—No te aseguro nada. Me voy a trabajar. Después pasa a buscar a los niños.

---

Después del trabajo, pasé por el alquiler donde estaba quedándose mi hermano.

—Qué asco de lugar… se nota que no encontraron nada más barato.

Apenas entré, vi salir a mi cuñado con un gesto molesto. Sonreí y le agarré del brazo.

—Cuñado. ¿Dónde está mi hermano?

—¿Cómo supiste que estamos aquí? No hablas ni con tus abuelos, ni con Yoongi.

—Con mis abuelos la comunicación va mejorando día a día. Les pregunto por él y al toque me dicen todo.

—Entonces fueron ellos los que te lo dijeron. ¿A qué vienes? No pienses que dejaré que hables con Yoongi.

—Si mi hermano es capaz de aparecer frente a mí para pedirme limosnas…

—¿Qué dijiste?

—¿No lo sabías? Veo que Yoongi empieza a ocultarte cosas después de todo.

—Aclara eso ahora mismo. ¿Qué te pidió él? ¿Y a qué vienes?

Saqué dinero del bolsillo y se lo extendí con una sonrisa irónica.

—Limosnas. Eso me pidió…

No tuve tiempo de reaccionar: ya me había golpeado en la cara.

—Yoongi jamás haría eso. Confío en él, y…

Mi Último Respiro Donde viven las historias. Descúbrelo ahora