Desperté con una leve jaqueca, como si un montón de ladrillos hubieran caído sobre mi cabeza. Tenía la boca seca y la vista borrosa.
—Pequeño. —Intenté reconocer su voz, pero el dolor me lo impedía—. Soy tu esposo. No te esfuerces demasiado, ya viene el doctor y te dirá lo que pasó.
—Dime que manejaste despacio... —murmuré lentamente. Él me dedicó una sonrisa sarcástica—. Te juro que te mato si venías a toda velocidad solo porque tenía dolor de cabeza.
—Era mucho más grave que eso. —Acercó un vaso a mis labios—. Toma, es agua. Así no tienes la garganta tan seca.
Pasó un buen rato. La medicación hizo efecto, mi vista volvió a la normalidad y el dolor de cabeza fue desapareciendo.
—Hola, ¿cómo está el paciente? —se presentó el doctor con una sonrisa amable—. Soy Kim Namjoon, el médico que estuvo a cargo de tu cirugía.
—¿Qué clase de cirugía tuve? Estoy seguro de que fue algo relacionado con mi cabeza.
—Le explicaré en detalle todo lo que le hicimos. Y si algo no le queda claro, no dude en pedirme que lo repita.
Sonreí débilmente, mientras Jungkook me sostenía la mano con fuerza. A él nunca le gustaron los hospitales, y menos cuando era yo quien estaba internado.
—Necesito hacerle más estudios, pero creo que lo peor ya pasó por ahora.
—Muchas gracias, doctor. —Jungkook lo despidió con una reverencia sincera—. De verdad, gracias por todo.
Cuando se fue, una enfermera entró para sacarme sangre y revisar el suero.
—Amor, voy a darme una ducha, te traeré ropa limpia y después compraré algo de comida. Volveré lo más rápido que pueda.
—Ve con cuidado, eso es lo único que importa. Yo no me moveré de aquí. Además, tengo que ir a hacerme algunos estudios y no puedes acompañarme.
Me besó en la frente y salió de la sala. Yo suspiré, y la enfermera me alcanzó una silla de ruedas para llevarme a los estudios.
Unas horas después, el doctor regresó con unos papeles en la mano y una expresión de preocupación.
—¿Dónde está tu esposo? Necesito hablar con los dos. Es algo muy importante para su condición.
—¿Es algo malo? —pregunté con voz temblorosa. El doctor asintió varias veces.
—Dígamelo solo a mí. No quiero que él se entere. Tiene muchas cosas por pensar aún y no quiero ponerle más presión.
—Los resultados indican que el cáncer que tienes es inoperable.
—¿Qué? Hable claro, sin palabras técnicas, o no le entenderé.
—Es un tumor demasiado agresivo. No existe tratamiento que lo elimine. Podemos internarte y probar terapias para aliviar los dolores, pero... no sobrevivirás.
—¿Y si me niego? —El doctor me miró sorprendido— ¿Qué me pasará si lo hago?
—Si rechazas el tratamiento, podrás vivir entre tres y once meses. Pero si quieres hacerlo libre, debes aprovechar ni bien te recuperes de la cirugía. Más adelante el dolor será insoportable y tendrás que volver aquí... y ya no podrás salir con vida.
—Lo acepto. —Tragué saliva—. Quiero que esto quede entre paciente y doctor. ¿Estamos de acuerdo?
—Por ley no puedo revelar tu estado si tú no lo autorizas. ¿De verdad no quieres que tu esposo lo sepa?
—Si lo hago, no saldrá de aquí. Se derrumbará frente a mis ojos y yo no podré soportarlo. Necesito verlo feliz. Ha trabajado tantos años por nuestra boda y por nuestra casa que olvidó lo que significa vivir su vida.
—Entonces, cuando estés recuperado, te daré el alta. Te recetaré medicación para los dolores de cabeza, las náuseas y los mareos. No los eliminará, pero al principio ayudará. Cuando la enfermedad avance, nada servirá.
El doctor se fue y me acomodé para dormir un poco, esperando a Jungkook.
—Amor... —abrí los ojos y lo vi entrar con una sonrisa, cargado de globos y comida—. El doctor me dijo que ya estás recuperado. Lo sabía, eres muy fuerte. Corrí a comprar todo esto para que podamos celebrarlo, aunque sea aquí.
—¿De dónde sacaste el dinero? No me digas que te metiste en algo raro.
—¡Jamás! Después te cuento, ahora solo quiero disfrutar contigo. Hace varios días que ando solo en la vida porque no estás tú pasa acompañarme.
—Estan tus amigos y familiares. Si me pasa algo te aseguro que no quedarás solo en esta vida.
—Me pasará. Quedaré solo de por vida,nadie podra jamás llenar el vacío que dejaras.
—Deja de decirme cosas cursis. Nunca fuiste de esos,siempre fuiste él que inventa excusas para no decirme nada bonito.
Él empezó a contar chistes para que me olvidara de eso, a bailar canciones que ni conocía, solo para hacerme reír. Jugamos a las cartas, y aunque odiaba perder, ahora lo hacía a propósito para no verme enojado.
—Cuando salgamos de aquí te voy a preguntar cómo estás todo el día, todos los días. Te voy a sacar más sonrisas que sueños he tenido.
—Quiero ver a mis abuelos en el campo. —Él asintió varias veces—. También quiero ver a mi hermano y...
—Eso jamás. —Su rostro se endureció—. Jamás de los jamases volverás a verlo.
—Tú me dijiste que nunca me prohibirías nada. ¿Ahora por qué lo haces? Casi muero...
—No vuelvas a decir esa palabra. —Sus ojos brillaban llenos de lágrimas—. No sabes que sin ti no soy nadie. He vivido por ti todos estos años... y ahora, de repente, quieres buscarlo. Eso no es justo.
—Tú siempre serás mi prioridad, y lo sabes. Pero esto me hizo entender que no vale la pena vivir con rencor. No quiero irme sin cerrar las heridas.
—¿Por qué hablas como si de verdad te estuvieras muriendo? El doctor me dijo que estás bien, que tu vida fue un milagro... y ahora hablas como si repartieras paz antes de partir.
—Está bien, amor. Solo iremos a la casa de mis abuelos, y después viajaremos a donde tú quieras, ¿sí?
—Te amo. —Tomó mi rostro entre sus manos y me llenó de besos—. Te amo más de lo que imaginas, y no dejaré que nadie te haga daño.
Suspiré y lo abracé, sabiendo en lo más profundo de mi corazón que, tarde o temprano, iría a buscar a Seokjin.
ESTÁS LEYENDO
Mi Último Respiro
Storie breviJungkook y Yoongi estaban felizmente casados,se habían mudado juntos y estaban queriendo adoptar a su primer hijo,pero al parecer el destino tiene planes totalmente diferentes para ellos dos. Quédense a averiguar que pasara en sus vidas ¿estas disp...
