Estoy tan feliz de haber conseguido el trabajo que no podía esperar para contárselo a Jungkook.
Agarré mis cosas y subí al auto para llevarle la comida hasta su trabajo, ya que en ese momento tenía su hora libre.
Me estacioné y caminé con una sonrisa mágica en el rostro; a lo lejos lo vi fumando y me acerqué por detrás.
—Hola. —Él dio un pequeño salto y luego me sonrió—. Me dijiste que lo estabas por dejar y te veo fumando.
—Lo siento, pequeño, pero no puedo dejarlo de un día para el otro. Voy de a poco, pero te aseguro que lo dejaré eventualmente.
—Te traje comida. Además, tengo que contarte algo genial que me pasó recién. Yo…
—¡Jungkook! —escuchamos un grito; miramos y era su jefe llamándolo—. Terminó tu descanso, a trabajar que no pago tiempo libre.
—Me voy, amor, que el jefe Minho no se levantó de buenas hoy. —me dio un beso corto—. Nos vemos en la tardecita y me cuentas con más detalles.
Me dio otro beso y salió corriendo como un anciano; esa corrida siempre me hacía reír.
Me di media vuelta y volví a mi auto. Guardé mi celular y miré alrededor para ver si ya podía comenzar a conducir.
—A la noche podré hacerle una comida rica y ahí contarle mejor que conseguí trabajo. Mientras tanto, iré a comprar las cosas y a ver si Jimin ya terminó el encargo.
Conduje despacio, sin prisa. En cada parada veía a los niños jugar y una leve sonrisa siempre se formaba en mis labios.
—Algún día podremos adoptar un bebé con Jungkook… ojalá sea pronto, así deja de fumar para no causarle daño al pequeño o pequeña.
Retomé el camino y, al llegar, estacioné con cuidado. Jungkook siempre dice que soy algo bruto y que tiene miedo de que conduzca por si llego a tener un accidente; siempre exagera.
Bajé del auto y entré al local de Jimin. Él ya me había visto de lejos, le sonreí y se alejó de su novio para acercarse a mí.
—Vamos, que el pedido ya está terminado. No sabía con exactitud qué querías que le pusiera al pastel, así que lo dejé libre para que lo escribieras.
—Mi letra es horrible, mejor te digo qué poner y tú lo escribes, así no arruino el pastel.
Escribí lo que tenía pensado y se lo di; él lo escribió con cuidado en el pastel, luego terminó de arreglar algunos detalles y ya me lo entregó listo.
—Estoy seguro de que este pastel le fascinará, tiene todo lo que le gusta y un mensaje muy bonito.
—Siempre haces un buen trabajo. Además, es barato venir aquí y el que atiende siempre es agradable.
—O sea yo. —dijo entre risas—. ¿Cuándo empiezas el trabajo? Por fin se te dio algo bueno.
—El lunes, porque hoy ya es jueves y no daría para la semana de pago. Me dijo que llegue a las 7 a.m. y ahí me explicará lo que tengo que hacer y todo lo demás.
—Espero que te dure el trabajo; en esta época es difícil conseguir algo bueno. Y con lo poco que están pagando, quieren despedir a mucha gente para no ponerlos en blanco con una mejor paga.
—Me conoces, sabes que daré mi mayor esfuerzo. Ahora me iré porque tengo que comprar las cosas para cocinar y arreglar un poco la casa.
—Ok, te veré este fin de semana entonces. Tienes que avisarle a Jungkook que yo y mi pareja estaremos a las 20 horas para ir preparando la carne.
—Trae un pastel para no perder la bonita costumbre. Además, hay que invitar a los demás porque yo los llamo y no contestan.
—Los tortolitos andan en su mundo. A mí tampoco me contestan nunca, pero voy hasta donde están y les doy un sermón… ya están hartos de mí.
Me reí de lo que dijo y me despedí. Salí del local y volví a subir al auto, esta vez con mucho cuidado para que el pastel no se echara a perder.
—Solo falta ir a la verdulería y a la carnicería; luego a preparar las cosas porque ya se me está haciendo tarde.
Fui a los lugares y pedí casi lo mismo de siempre, aunque esta vez agregué un par de frutas adicionales para preparar una ensalada.
Ya eran casi las 6 p.m. y tenía que preparar la mesa porque Jungkook estaba por llegar y quería darle una sorpresa.
Coloqué las velas y el pastel; también agregué flores y apagué las luces para mejorar el ambiente. La puerta se abrió 20 minutos después y mi sonrisa no podía ser más grande.
—Bienvenido a casa. —lo abracé fuerte y lo besé; él me sostuvo y me siguió el beso—. Feliz aniversario de noviazgo y por mi primer trabajo que logré obtener.
—Feliz aniversario, mi pequeño consentido. Y sobre tu trabajo, ya sabía que lo ibas a lograr. Eres muy inteligente y simpático, era obvio que te iban a contratar.
—Vamos a comer el pastel y me cuentas cómo te fue en tu trabajo. Seguro tu jefe estuvo fastidioso contigo hoy.
—Eso sería muy bueno porque de verdad se ve apetitoso el pastel. ¿Quién lo hizo?
—Jimin. —le di una pequeña sonrisa—. Es la pastelería más cerca de casa y para no conducir mucho voy ahí. Además es barato, y no estamos para gastar de más sabiendo dónde se consiguen las cosas más económicas.
Pasamos la tarde comiendo el pastel y hablando de su trabajo. Luego se levantó para ir a bañarse y yo me levanté unos minutos después.
—Mierda… —dije al sentir un mareo repentino—. Otra vez… necesito ir al médico, pero no puedo gastar en eso ahora.
Dejé los platos y me fui a la habitación para ponerme el pijama.
—Amor. —escuché que me llamaba y fui al baño—. ¿Quieres ahorrar agua? Hay espacio para dos aquí y además podemos festejar que conseguiste trabajo.
Me estaba sacando la ropa cuando un dolor fuerte en la cabeza apareció de golpe y mi vista se volvió negra. Lo último que recuerdo es que él gritó mi nombre.
ESTÁS LEYENDO
Mi Último Respiro
ContoJungkook y Yoongi estaban felizmente casados,se habían mudado juntos y estaban queriendo adoptar a su primer hijo,pero al parecer el destino tiene planes totalmente diferentes para ellos dos. Quédense a averiguar que pasara en sus vidas ¿estas disp...
