-Muy bien, es hora de leer el testamento de su padre-dijo el abogado y todos esperaban ansiosos por saber que le correspondía a cada quien.
-Aquí falta uno de sus hijos-dijo el otro abogado y se miran confundidos.
-Debe de haber un error, somos 5...
Inna entra a la habitación ella no se veía bien. Rápidamente me preocupo y con un poco de dificultad me siento en la cama y ella se acerca a mi y me regala una media sonrisa.
-Inna, ¿qué pasó? Me dejaste preocupada-dije y Inna me mira y sus ojos se llenan de lágrimas.
-Adara nececito que seas fuerte-dijo Inna y rápidamente mi corazón comienza a latir con fuerza.
-¿Que pasó?-pregunté y Inna estalla en llanto.
-Acaban de asaltar a Daniell y lo apuñalaron. Los médicos están con él ya-dijo Inna y comienzo a negar. Rápidamente me bajo de la cama y caigo al suelo.
-Adara-dijo Inna tratando de levantarme. Me levanto con su ayuda pero me salgo de su agarre y comienzo a caminar con dificultad hacia afuera me quito los sueros y voy hasta el cauntel donde estaban las enfermeras.
-Mi esposo-dije y comienzo a sentir mucho dolor en mi vientre.
-Señorita, usted no puede salir de su habitación.
-Mi esposo-repetí y el dolor era cada vez más insoportable. Y comienzo a sentirme muy débil. Todo comienza a darme vueltas y caigo en los brazos de la enfermera.
-¡Tenemos una emergencia!-gritó la enfermera. Todo se vuelve borroso.
-¡Adara!-gritó Inna desesperada.
Narrador Anónimo
Los médicos hacían todo lo posible por salvar a ambos. Daniell había sufrido un paro cardíaco y estaban dándole compresiones en su pecho intentando revivirlo. Por otro lado, Adara luchaba por estar viva. Los médicos estaban haciendo una cesárea para sacar a la bebé. La máquina comienza a hacer un pitido.
-¡La estamos perdiendo doctor!-gritó la enfermera y rápidamente comienzan a hacerme compresiones en el pecho a Adara. Por otro lado estaba Daniell, ambos luchaban por vivir y continuar con su historia de amor. Pero al parecer el destino tenía otros planes. El llanto de una bebé muy hermosa inundó la sala de parto. Los doctores y enferemos sonríen al ver a una bebe saludable.
-Tuviste una hija muy preciosa-dijo la enfermera, aunque estaba conciente de que Adara no la podía oír. Por otro lado, los doctores lograron estabilizar a Daniell. Y lo estaban llevando a su habitación a recuperarse. Por otro lado, también Adara se había estabilizado y ellos no sabían lo que el destino les tenías. Ambos están en la misma habitación recuperándose. Luego de varios días, Daniell abre sus ojos y escucha el llanto de una bebé y por otro lado Adara también abre sus ojos al escuchar el llanto de la bebé. Adara mira a su lado y observa a Inna con la bebe entre sus brazos.
Adara sonríe y sus ojos estaban llenos de lágrimas. Inna sonríe y se levanta y corre la cortina. Cuando ambos se quedan mirando y una sonrisa se forma en los labios de Daniell y también en los de Adara. Ambos extienden sus manos y las sostienen. Inna se levanta con la bebe. Y la coloca sobre el pecho de Adara.
-Hola mi amor-dijo Adara con una hermosa sonrisa.
-Eres muy hermosa, y muy valiente-susurró Adara dejando un beso en la cabeza de su bebé. Adara se levanta de la camilla con ayuda de Inna y camina hacia la camilla de Daniell con su hija entre sus brazos. Daniell se sienta y toma a la hermosa bebé entre sus brazos y sus lágrimas no tardaron en salir.
-Mi pequeño milagro-susurró Daniell dejando un beso en la cabeza de su hija.
-Mi princesa-susurró Daniell observando a su hija. Ella era tan perfecta y era idéntica a su mamá.
-¿Que nombre le ponemos a nuestra hija?-preguntó Adara y Daniell sonríe.
-Angela-dijo Daniell y Adara sonríe.
-Es un hermoso nombre, ¿qué significa?-preguntó Adara y Daniell mira Adara.
-Mensajera de Dios-dijo Daniell y vuelve a observar a su hija.
-Te amo-dijo Daniell y Adara sonríe.
-Yo te amo más-dijo Adara y ambos se besan.
Hablé de ti a mi humilde corazón, Y aunque se negaba a escucharme, decidí hablarle a la fuerza, le dije que eras así como un ángel, así de tierna, así perfecta. Le dije que eras mi sueño más lindo y mi entera devoción... también le advertí que no se fuera a enamorar porque mirar tu rostro era como tener al frente la felicidad... le anticipe que no fuese a pensar que eras una mentira porque te describiría tan bella o tal vez mejor que a una verdad.
En eso me miro escéptico, pues, aun nada creía, entonces le mostré tu nombre grabado en el confín más remoto, de la memoria mía. Por consiguiente, le Dije: descubrí que ella no es hermosa como las rosas, sino que las rosas son hermosas como ella, y aumenté que eras mi insaciable antojo... le dije que tus ojos no son como estrellas sino más bien que las estrellas son bellas, pero solo porque son como tus ojos.
Y fue como si hubiese encontrado su aliciente a lo que le dije que si conocía una perla fina... Entonces ya frecuentaba tus dientes. Le dije además que no sé si lo entendía, pero desde que empecé a leerte a ti, no volví a leer más poesía.
Y para ese entonces mi corazón estaba como un niño en medio de un mundo todo lleno de golosinas. Y para ese entonces mi corazón estaba como un hombre arrodillado ante una majestuosidad divina. Y para ese entonces mi corazón por ti ya se aferraba a la vida.
Pues no es casualidad que sea el quién pregunta hoy por ti. Me dice que te busque y que te encuentre, que jamás sintió un deseo tan intenso y fuerte como el que siente ahora por verte. Que si estar sin ti es vivir; Entonces que mejor prefiere tenerte en un efímero instante, tocarte y más tarde morir, tocarte y más tarde morir, tocarte y más tarde morir...
Porque desde que le hable de ti; ya puede vivir tranquilo. Porque desde que le hable de ti; lo embriagaba la sangre cuál si fuera vino.
Porque desde que le hable de ti; ya no encuentra otro camino. En tal caso yo digo a mi corazón amigo, vivimos igual, pues con vehemencia yo la espero.
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