—Entonces... ¿un bebé crece dentro de ti?— preguntó Cami.
—Si...
—¿Te lo tragaste?
—¡No!
—¿Pero saldrá de ti?
—Si...
La conversación se estaba volviendo un poco incómoda. Era obvio que una niña iba a querer saber todos los detalles al respecto.
—¿Y cómo llegó allí?— su mirada inquisitiva y profunda me hacía querer evitar su mirada, por lo que miré a Gabe en busca de ayuda. Mala idea.
—Pues mira, Cami... es como cuando le pones salsa a un canelón. O cuando introducen un cable USB en la computadora. ¡O aún mejor! Cuando plantas tu semilla en la tierra fresca y fértil.
Golpeé la palma de mi mano contra mi cabeza y luego contra la de Gabe. Hizo un gesto de dolor mientras se reía y se frotaba la zona afectada.
—Me rindo— dije finalmente.
—¡Pero aún no entiendo!— replicó Cami.
—Julia se tragó accidentalmente una semilla.
Si hubiese estado tomando algo, seguramente hubiese escupido todo a causa de eso. ¡Se lo dijo a una niña! Ella asintió con la cabeza, como si estuviera conforme con la respuesta.
De repente, su cara se puso seria y sus ojos se ampliaron.
—¡Estoy embarazada!— chilló.
Mis ojos parecían salirse de sus cuencas mientras que Gabe se reía a carcajadas. No podía entender como le causaba esta situación, íbamos a terminar traumándola de por vida.
—¿Qué dices, Cami?— preguntó él limpiando sus lágrimas.
—Tengo muchísimas semillas en mi estómago. ¡Era muy pequeña y no sabía eso! Que juegue con las muñecas no significa que quiera ser mamá aún. ¿Tú cuidarás a mi hijito hasta que crezca, Julia?
Decir que mi mandíbula estaba por el piso, era poco. Toda la situación era graciosa y frustrante. Ni hablar de lo impactada que estaba con la ocurrencia de Cami.
—Ambos lo cuidaremos, tranquila— susurró Gabe.
Levanté mis brazos sobre mi cabeza y negué con la misma. Él seguía riéndo como si la situación fuera la más graciosa en todo el mundo y, en cierto punto, todo esto tenía su gracia.
Gabe se levantó y me abrazó por la cintura, apoyando su mandíbula en mi hombro y uniendo sus manos en mi barriga. Lo miré embobada, sin poder creer cómo era posible que alguien como él estuviera conmigo. Apoyándome, siguiendóme y conteniéndome.
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Despertar (Libro I)
Humor¿Realmente soy la chica que siempre está en un segundo plano? Vamos, ¿en serio? Quiero decir, mi hermana siempre es el centro de atención y eso le encanta. No es que yo quiera serlo, me gusta mi status social, pero esto me recuerda mucho a un libro...
