Capítulo 24.

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Valentina cierra la puerta detrás suyo y ve desde su lugar a Juliana sentada a la orilla de la cama viendo la pantalla de su celular. Se acerca a ella y se sienta a su lado.

Quedan en silencio.

Valentina ésta tratando de acomodar las palabras en su mente.

―Juliana... ―llama con cuidado, la menor le da una mirada rápida y vuelve a su celular ―Juliana, ¿por qué te fuiste de la nada? ¿No te gustó la manera en la que se disculparon o algo? Yo puedo decírselos, ellos entenderán.

Juliana aplana sus labios y finalmente aleja del celular de su vista. Gira su rostro para verla. ―No es eso.

―¿Entonces qué es? ―Pasa saliva y se arma de valor para posar una mano en su muslo. ―Sé que has estado muy ocupada estos días, o hasta creo que evitándome y por eso no hemos hablado mucho, pero sabes que si algo te está molestando puedes hablar conmigo.

En sus ojos puede ver el cariño, la preocupación, el sentimiento cálido que las une y al mismo tiempo las mantiene alejadas, porque el amor no es suficiente para unir sus piezas dispersas en el mar de sus emociones.

Una relación no es una terapia.

―Habla conmigo, por favor. Hablemos como esposas.

«¿Qué tanto ha cambiado Valentina?»

Juliana ahora lo puede ver.

Valentina era tosca al comienzo, era poco cariñosa, aunque siempre hacía caso a todo lo que le decía sin, peros. Valentina con el paso de los meses abrió más su corazón a ella, más sensible y más cariñosa también.

―¿Realmente quieres saberlo? ¿Quieres que sea honesta y te diga que es lo que me molesta, Valentina?

La ojiazul no duda. ―Quiero saberlo todo.

Juliana asiente y coloca su mano encima de la contraria, sintiendo el frío de su anillo de bodas en la palma de su mano.

―Escuché tu conversación con Denisse.

En ese momento presencia como los ojos de Valentina se abren de más y sus pupilas tiemblan cuando se da cuenta a qué se refiere.

No he amado ni amaré a nadie como la amé a ella.

Ese doloroso sentimiento otra vez cuando presencia el rostro lastimoso de Juliana.

Culpa que la consume.

―Juliana...

―Valentina, si tú en verdad quisiste decir eso, significa que t-tu no me amas como yo a ti... ―Su voz tiembla por los nervios que le sacuden.

El momento es tenso, es duro, pero Juliana no llora, no suelta ni una sola lágrima.

―Juliana, ¿insinúas que no te amo?

―Eso es lo que siento, sí. ―Su mirada es fría cuando la ve.

Valentina se apresura a negar con la cabeza. ―Dios no, claro que te amo... es solo que ha sido difícil para mí empezar nuevamente luego de Abigail. ―Explica viéndola a los ojos y toma sus manos. ―Te amo diferente-

―¿A qué te refieres?

Valentina boquea un momento sin saber que decir, porque realmente ni ella sabía a qué se refería. Tiene un remolino en su corazón y una tormenta en su mente.

Busca una respuesta en los ojos oscuros de Juliana.

―Porque no puedo...

―¿"No puedes"?

Cenizas De Un Amor | ✓Donde viven las historias. Descúbrelo ahora