Jace abrió los ojos de golpe, con un jadeo sorpresivo. La oscuridad lo rodeaba, levanto sus manos, pero ni eso podía distinguir de entre la oscuridad. Probablemente Hodge lo habia lanzado a las mazmorras del instituto. Rememoro lo que habia pasado antes de desmayarse. Hugo atacando a Clary. Hodge tomándolo del brazo y golpeándolo en la nuca con una increíble fuerza. Siempre habia sabido que era fuerte, pero pareció que lo habia golpeado un muro de concreto. Pero lo más importante, Hodge los habia traicionado.
—Al fin despiertas.
Jace volteo la cabeza en dirección a la voz, era una voz que se le hacía conocida, pero no sabía de dónde. Era ronca, fría y autoritaria, pero con vestigio de... ¿ternura? No podría decirlo con exactitud, los Lightwood jamás habia usando ese tono con él, si siquiera sabía si lo usaban con Isabelle y Alec, o solo no lo hacían en su presencia. Tampoco recordaba si su padre lo habia usado en alguna ocasión. Solo podía recordar las lecciones y uno que otro recuerdo efímero de felicidad. Pero la sentía como tal, ternura. ¿Quién podría hablarle de tal forma? Una grande sombra estaba parada, inmóvil, delante de una de las dos únicas ventanas del lugar. Ni siquiera la tenue luz de la luna podía aclarar la oscuridad que comía la habitación.
Jace se sentó en la cama con calma, colocando sus pies en el suelo, sin despegar su mirada de la grande sombra.
—¿Quién eres?
La sombra se removió.
—Es comprensible que no me reconozcas, despues de todo han pasado diez años.
La sombra se desplazó hacia la izquierda perdiéndose en la oscuridad. Jace tanteo su cuerpo en busca de un arma, pero como ya habia intuido, no portaba ninguna, ni siquiera su estela. Bajo la mirada concentrándose en su audición, escuchaba las pisadas del hombre, su sombra era enorme pero increíblemente sus pisadas eran casi inexistentes. Era un cazador, uno experto.
El sonido de un fosforo encendiéndose sobresalto a Jace. Una vela fue encendida, seguida de otra y otra más, prendiéndose por un ligero lazo que conectaba a todas. La habitación fue alumbrada en su totalidad en segundos. Bajo el movimiento de las flamas en movimiento, dándole un efecto tranquilizador a la habitación. Jace trastabillo al levantarse. Ese rostro, era imposible. No podía ser verdad. Debia estar dormido aún. Ese hombre. Esa persona. ES IMPOSIBLE. Estaba muerto. Esta muerto. No podía ser verdad. No podía.
—Padre —susurro Jace con voz ahogada.
El hombre sonrio con una pequeña mueca, se acerco un poco mas a la luz, su cabello plateado adquiriendo un tono rojizo por las velas. Sus ojos, que mostraban cansancio y madurez resplandecieron de emoción.
—Hola Jonathan. —el hombre rio con diversión, abriendo sus brazos—. ¿Qué estas esperando? Puedo ver como mueres por abrazarme. Ven aquí.
Sin poder evitarlo, sin pensar ni un segundo que esto pueda ser una trampa. Jace corrió. Corrió con el corazón retumbando en sus oídos. Con la respiración medio cortada. Dando traspiés con cada paso. Pero no le importo la débil imagen que proyectaba en esos instantes. Solo importaba llegar a ese hombre. Se estrello contra él. Casi cayendo al suelo, si los fuertes brazos de su padre no lo rodeaban en el momento del impacto. Hundió su rostro en el pecho del hombre. Bosque y colonia. Una de las tantas cosas que aun recordaba de su padre como si fuera ayer. Era el. Estaba ahí.
—¿Es que acaso estoy muerto?
Su padre rio, apretando a Jace con mas fuerza.
—¿Porque piensas eso?
—Porque valentine te mato. —murmuro Jace con amargura. Tomando la camisa de su padre entre sus puños.
—Valentine jamás me mato. ¿Cómo podría matarme a mi mismo?
ESTÁS LEYENDO
Nuestro Secreto
FanfictionAlec sabia que amar a su parabatai era la mayor traición a su juramento como Shadowhunter, pero a su vez sabia que era imposible dejar de amarlo. por siete años oculto su amor hacia Jace. Todo se complica con la llegada de una pelirroja que dice ser...
