CAMPO DE BATALLA – FRONTERA ENTRE REINOS
—¿Están listos? —pregunta Jimin con voz potente, vibrante de euforia, mientras sus ojos color café, profundos como abismos ardientes, recorren a sus hombres alineados frente a él. La luz del sol se refleja en su armadura blanca, reluciente como la luna, con incrustaciones de plata que emiten destellos cegadores. Cada detalle de su vestimenta es un reflejo de autoridad, de poder absoluto.
Una trenza gruesa y meticulosa, tejida con esmero por Yoongi esa misma madrugada, cae por su hombro izquierdo, adornando su cabello blanco como la nieve recién caída. El frío de la guerra no le alcanza. Su presencia basta para hacer temblar hasta al soldado más curtido.
A su lado, firme como un muro de acero, está Jin. Su mejor amigo, su hermano de alma, su mano derecha desde la Primera Guerra de los Cuatro Vientos. Su armadura es una obra maestra: tonos morados intensos con destellos blancos como rayos entre nubes tormentosas. Su cabello negro, no muy largo, cae hasta cubrirle apenas las orejas, enmarcando un rostro sereno pero sombrío. La muerte ya no le intimida; la ha visto de cerca demasiadas veces.
—Estamos listos, mi señor —afirma Jin, empuñando con fuerza su espada de doble filo—. Nadie quedará en pie.
—Hoy... por fin... acabaré con Jeon —musita Jimin con una sonrisa cargada de satisfacción, esa que solo brota de quien ha esperado venganza por años.
A la orden, el ejército se pone en marcha. Un millón de guerreros cruzan la frontera junto a su rey. El aire se llena de polvo, los cascos de los lobos golpean la tierra con fuerza mientras las lanzas brillan como estrellas fugaces.
PALACIO DEL SUR
Yoongi permanece en el palacio, sus ojos afilados recorriendo los muros de piedra negra. Como omega y consorte del rey, su deber es proteger lo que Jimin dejaría atrás: su hogar, su pueblo, su legado. Sabe que Jimin no llevó todo el ejército por precaución. Si moría en el campo de batalla, el reino necesitaría alguien igual de fuerte para resistir... y Yoongi lo era.
PALACIO DEL NORTE
—Por fin acabaré con él —declara Jungkook, exhalando con euforia contenida mientras ajusta su armadura negra con bordes de oro. Su melena larga, tan oscura como la noche más profunda, está recogida en una cola alta que deja ver sus ojos negros. En ellos habita un vacío que solo la sangre de Jimin podrá llenar.
—Enhorabuena, mi rey —dice Hoseok, su general de confianza, con expresión severa. Su armadura roja con detalles dorados brilla como brasas encendidas. Su cabello blanco cae en mechones suaves, apenas rozando su cuello.
—¿Están listos, mis hombres?
—¡Lo estamos, mi rey!
Y entonces parte con un millón de lobos. El resto del ejército queda atrás, vigilando el corazón del reino. Taehyung, el silencioso y letal centinela del norte, se encarga de proteger la retaguardia. Jungkook, confiado en su supremacía, está convencido de que un millón basta para borrar a Jimin del mapa.
LA FRONTERA
El aire es denso, pesado, casi irrespirable.
En un instante, el rugido de una bestia rompe el silencio: Jimin ha tomado su forma de lobo.
Un majestuoso lobo blanco de siete metros de altura, cubierto por una armadura mística forjada en los fuegos eternos de los volcanes del Este. Su poder es palpable, sus patas estremecen el suelo a cada paso, sus colmillos relucen como cuchillas bendecidas por los dioses.
Jin, a su lado, se transforma también: un lobo gris, elegante y letal, con una armadura reluciente.
Detrás de ellos, los soldados se transforman uno por uno: lobos café claro, todos con sus respectivas armaduras, listos para defender a su rey.
Frente a ellos, Jungkook emerge en forma de lobo. Negro, enorme, como una sombra salida de las profundidades del mundo. Su armadura reluce en dorado, imponiendo respeto y terror por igual.
Jhope, su lobo rojo sangre, se sitúa a su lado, con los ojos encendidos de furia y estrategia.
Los demás soldados del norte, lobos naranja como brasas vivas, se alinean como una ola lista para arrasar.
—¡Acaben con esos malditos! —ruge Jungkook, su voz rompiendo el cielo.
—¡Acaben con esos bastardos! —responde Jimin al ver a sus lobos lanzarse al ataque.
Y así, el infierno se desata.
Jhope y Jin, como centellas, se enfrentan en el centro del campo. Medio millón de lobos los sigue, chocando con fuerza descomunal. Las garras se clavan, los colmillos desgarran, la sangre tiñe el suelo.
Jin es letal, veloz, elegante en su furia. Pero Jhope... Jhope es un demonio suelto. Su poder, su ferocidad y su instinto lo convierten en una amenaza aún más peligrosa.
Además, su olor provoca algo extraño. Despierta un deseo primitivo, una necesidad ardiente de saborear su sangre. Pero Jin lo oculta, lo reprime, pues no puede revelar su verdadera naturaleza...
Y aun así, gana Jhope. Jin cae. Herido. Humillado.
Jimin, al ver a su amigo derrotado, lanza un aullido desgarrador. No lo piensa: se lanza contra Jhope con tal furia que incluso los más leales a Jungkook vacilan.
Jhope intenta resistir, pero Jimin no es un alfa cualquiera. Es un dios de la guerra. En segundos, lo derriba.
Jungkook ruge, interviene, lanzándose contra Jimin. Ambos reyes, ambos alfas, ahora cara a cara.
El choque de sus cuerpos hace temblar la tierra. Las montañas observan en silencio. Rápidos, poderosos, imponentes. Pero Jungkook hiere más. Sus ataques son certeros, devastadores. Jimin empieza a caer.
Pero entonces... Jimin abre los ojos.
Y sus iris se tornan dorados.
Su cuerpo se vuelve más ágil, sus movimientos más mortales. En un abrir y cerrar de ojos, se vuelve superior. Ahora es él quien hiere más, quien domina, quien toma el control.
Jungkook apenas logra esquivar los ataques. Está perdiendo.
Entonces, sus ojos se tornan completamente negros. Su velocidad se multiplica. Comienza a esquivar con más soltura... pero Jimin sigue siendo más rápido.
Jungkook lo entiende: lo subestimó.
Jimin lo lanza contra el suelo, se prepara, muestra sus colmillos y se lanza directo hacia su cuello.
—¡NO! —grita Jungkook, volviendo a su forma humana justo antes de que los colmillos lo alcancen. Su cuerpo desnudo brilla por el sudor, y en un movimiento rápido, toma su espada y lanza un corte hacia Jimin.
Ese destello dorado en los ojos de Jimin... Jungkook sabe que será su perdición.
Y se prepara para morir.
CONTINUARÁ...
⸻
Gracias por sus buenos deseos ... Ellos me impulsaron a seguir ... Por favor seguir pidiendo le a mi Dios que mejore mi salud ...
ESTÁS LEYENDO
MI REY
FanfictionPAREJA PRINCIPAL. Kookmin Jimin. Alfa rey del Sur Jungkook alfa rey del Norte Taehyung. General del Norte Yoongi. General del Sur Jimin es un alfa y el rey del Sur y Jungkook es un alfa y el rey del Norte y son enemigos de nacimiento... Han te...
