Pero entonces la tierra tembló con una fuerza aterradora... una grieta se abrió bajo sus pies, devorando árboles, piedras y soldados sin piedad. Todos comenzaron a correr, gritando, buscando un refugio entre la confusión y el caos.
Todos... menos J-Hope y Jin.
Ambos, sin pensarlo, corrieron hacia donde sus reyes estaban. No podían dejarlos atrás. No ahora. No así.
Sus cuerpos brillaron con una luz salvaje mientras se transformaban en lobos majestuosos, de pelaje oscuro y brillante, mucho más veloces que sus formas humanas. Las patas golpeaban el suelo con fuerza mientras atravesaban la grieta creciente, estirando sus cuerpos al máximo para alcanzar a sus alfas.
–¡Mi rey! –aulló Jin con desesperación, lanzándose a través del abismo mientras veía a Jungkook caer irremediablemente.
–¡Mi rey! –gimió J-Hope con el corazón desgarrado, viendo cómo Jimin era tragado por la tierra como si el universo decidiera que ya era demasiado tarde.
Pero no lograron alcanzarlos.
Jimin y Jungkook fueron los primeros en caer, tragados por la oscuridad profunda, como si la tierra misma los hubiese elegido para algo más allá de su comprensión.
⸻
El impacto fue brutal.
Jimin abrió los ojos con dificultad, jadeando, cubierto de polvo y sangre seca. A su alrededor, enormes paredes de piedra brillaban tenuemente con cristales incrustados en las rocas. Una cueva... extraña, húmeda, oscura... pero viva.
–¿Qué... es esto? –preguntó en voz baja, con la voz ronca por el polvo.
No muy lejos, un grito ahogado se escuchó.
–¡Ah! –Jungkook cayó pesadamente, su pierna derecha torciéndose de una forma antinatural. Un quejido profundo se le escapó mientras trataba de ponerse en pie, pero el dolor lo obligó a arrodillarse.
Ambos habían vuelto a su forma humana tras la caída. Las armaduras se habían hecho añicos por el impacto. Sus cuerpos estaban cubiertos solo por jirones de ropa rasgada.
–Maldita sea... –gruñó Jimin mientras se ponía de pie y miraba a su alrededor. Pero su expresión se endureció al ver a Jungkook frente a él.
Su enemigo.
El asesino de su padre.
–Debemos salir de aquí –dijo Jungkook, con la mandíbula apretada, observando a Jimin con la misma tensión. Su pierna sangraba, pero sus ojos no mostraban debilidad.
Jimin no contestó. Buscó entre los escombros su espada. La tomó, alzó la hoja con determinación y apuntó directo al cuello de Jungkook. La oportunidad perfecta estaba frente a él.
Pero en ese instante... algo dentro de él lo detuvo.
Una punzada.
Fuerte. Ardiente.
Sintió como si algo se rompiera dentro de su vientre. Su cuerpo comenzó a temblar. Un calor brutal lo recorrió de pies a cabeza, haciendo que sus músculos se tensaran y sus ojos se volvieran de un dorado brillante. Un gemido se le escapó sin querer.
–Ah... No... ahora no... –susurró con horror.
Sabía lo que significaba.
Celo.
Un alfa en celo.
Y no era cualquier celo. Era uno salvaje. Intenso. De esos que solo se desatan en los lugares de poder, donde la magia ancestral aún respira.
Jungkook lo notó. Vio cómo Jimin soltaba la espada, cayendo de rodillas, sudoroso, temblando.
Y justo cuando se acercó para tomar la espada y acabar con todo... sintió algo recorrerle el cuerpo entero al tocarla.
Un escalofrío.
Una descarga.
Sus ojos se tornaron negros como la noche.
Soltó la espada inmediatamente.
–¿Qué... qué es esto? –jadeó. Su propio celo, que ya había pasado, comenzó a resurgir con una fuerza abrumadora.
Ambos se quedaron quietos, viéndose fijamente. Desnudos. Vulnerables. Salvajes.
Jimin retrocedió, asustado. El modo en que Jungkook lo miraba lo hacía estremecerse.
–¡Aléjate! –gritó, pero su voz tembló.
–Yo... –murmuró Jungkook, pero su lobo lo interrumpió. No quería razonar. No quería hablar. Solo quería reclamar.
–¡Vete ahora! –rugió Jimin, sintiendo como las feromonas de Jungkook comenzaban a llenar la cueva.
–No puedo... –admitió Jungkook, jadeando, acercándose un paso más. Su cuerpo temblaba. Sus pupilas estaban dilatadas. Su lobo ya había elegido. Y no iba a retroceder.
Jimin gimió bajo, como si algo dentro de él estuviera rompiéndose. Las feromonas lo envolvieron. Su cuerpo se sentía más sensible, más vulnerable. Su entrada estaba húmeda. Humillado. Un alfa como él... jamás debería sentirse así.
–Park... –murmuró Jungkook, excitado, su voz ronca y profunda.
La respiración de ambos se volvió pesada.
Y sin más, el lobo de Jungkook se abalanzó.
Quedó sobre él, con su cuerpo fuerte y cálido presionando al de Jimin contra el suelo.
–¡Aléjate! –gimió, pero su voz era débil. Su cuerpo lo traicionaba.
–No... –susurró Jungkook, aferrándose a él–. Mañana podemos odiarnos, seguir siendo enemigos... pero hoy, déjame ayudarte. Estás sufriendo... tu celo es más fuerte que el de cualquier alfa común.
Jimin negó con la cabeza, sus ojos llenos de lágrimas.
–No quiero que...
Pero no terminó la frase.
Jungkook lo besó.
Sus labios colisionaron con una fuerza primitiva, hambrienta. Jimin quiso resistirse, pero el deseo lo dominó.
Su lobo lo deseaba.
Y por unos segundos, se rindió.
El beso se volvió más profundo, con lenguas entrelazadas y jadeos compartidos. El aire entre ellos se volvió denso. Pegajoso. Cargado de deseo.
Cuando se separaron, una línea de saliva los unía aún.
–Park... ¿qué es esto...? –jadeó Jungkook, aún intentando entender lo que sentía.
–Entramos en celo... –murmuró Jimin, temblando–. Debes alejarte... o podemos... ah...
Pero sus palabras se perdieron. La mirada de Jungkook ardía, devoraba cada centímetro de su piel. Jimin sintió cómo su entrada se contraía involuntariamente. Su cuerpo ya no era suyo.
–Vete... –suplicó, avergonzado.
–No. Mi lobo... no quiere dejarte. Quiere quedarse.
–No hagas esto...
–Solo déjate llevar...
–No... no...
–Mañana todo cambiará... pero esta noche... serás mío.
Y lo besó de nuevo. Esta vez más lento. Más profundo. Como si ya lo hubiese reclamado en alma... y ahora solo faltara el cuerpo.
CONTINUARÁ...
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MI REY
FanfictionPAREJA PRINCIPAL. Kookmin Jimin. Alfa rey del Sur Jungkook alfa rey del Norte Taehyung. General del Norte Yoongi. General del Sur Jimin es un alfa y el rey del Sur y Jungkook es un alfa y el rey del Norte y son enemigos de nacimiento... Han te...
