🌑 El Telón de la Traición y la Ambición Desmedida
El salón, una estancia oscura de grandes dimensiones, estaba iluminado solo por la titilante llama de una antorcha que proyectaba sombras monstruosas sobre las paredes de piedra tallada. El aire era denso y pesado, cargado con el hedor del incienso amargo y la ambición podrida que consumía a sus ocupantes.
—Te encargaste de la tarea que te encomendé, ¿verdad, gusano? —La voz de Yoomgi resonó, seca y áspera como papel de lija, portando el peso de una corona no merecida. Sus ojos, dos rendijas heladas, taladraron al hombre arrodillado frente a él.
El aludido, un Beta insignificante cuyo miedo le hacía temblar hasta los huesos, se encogió más bajo el juicio de su Rey. —Sí, mi señor. La información falsificada... todo fue administrado. Hoseok y el bastardo de Jin ya están en la ratonera.
Yoomgi, asintió lentamente. Una sonrisa cruel y delgada se dibujó en sus labios, reflejando su poder político. —Perfecto. La Madre Tierra se encargó de ellos. El destino ha tejido la soga, solo hay que apretarla.
Una figura emergió de las sombras junto a Yoomgi: un hombre de belleza peligrosa y facciones afiladas, Eunw, el tío de Jimin y arquitecto del colapso. Sus ojos brillaron con una malicia fría que superaba incluso a la de su Rey.
—Ten tu recompensa, puedes irte. Si hablas una sola palabra sobre esto, tu lengua será lo primero que pierdas, y tu vida lo último —ordenó Yoomgi, su voz era ahora una promesa gélida de dolor.
El hombre salió de la habitación como una sombra fugaz, arrastrándose hacia la noche, llevando consigo el sucio oro y el aún más sucio secreto.
👑 El Canto del Rey Omega y la Trampa Final
Yoomgi se dejó caer pesadamente sobre su Trono del Cuervo, una imponente estructura labrada en obsidiana negra y marfil. El asiento gélido no hacía más que alimentar la frialdad de su alma.
—Ahora, solo queda la pieza de Jin... El descaro de ese Omega, el único de su estirpe, interponiéndose en mi camino. ¡Mira que meterse con un Omega, eso está prohibido! Su castigo será ejemplar.
Eunw se acercó, deslizando sus dedos por el hombro de Yoomgi. —Te lo dije. Con Jimin fuera y Jungkook sellado, el caos es inevitable. Pero debemos eliminar a los que podrían rastrearlos. La droga que le di a Jin es potente y la información a Hoseok sobre su supuesta traición hará el resto. La semilla del odio ya está sembrada, mi Rey.
—Ahora, prepárate. Iremos a la posada de las afueras. El Alba es el momento perfecto para exhibirlos ante el pueblo —murmuró Yoomgi, con la voz baja por la anticipación sádica. —Me imagino el hedor a vergüenza cuando Jhope sea expulsado de su clan... ¡El hijo de una Princesa, un Alfa con ese linaje, envilecido con un Omega plebeyo y manchado!
—Parece que el Plan de la Caída salió Perfecto —susurró Eunw, rozando el cuello de Yoomgi con sus labios. —Si no los sentencian a muerte, seguro que el honor mancillado llevará a Hoseok a matar a Jin, y éste, en su agonía, lo arrastrará con él al infierno. Nos desharemos de los dos estorbos.
Yoomgi cerró los ojos, aspirando profundamente el aroma del poder. —Por fin seré el Rey que el clan necesita... y tendré el heredero Alfa que mi estirpe exige. Jimin está fuera, y con él, el último obstáculo.
Eunw se arrodilló, su mirada ardiente. —No te preocupes, mi Rey. Yo te daré los hijos que quieras. Aseguraré el linaje Alfa para ti.
—Por fin le daré un heredero a mi clan. Un heredero Alfa que dignifique mi posición. Espero que mi linaje tenga un digno sucesor, no un Alfa que se enfrenta a su propia gente.
Eunw sonrió con triunfo. —Los gatos 🐈 tendrán los herederos que deseen. Haré lo que mi patético Sobrino, Jimin, no logró: te eliminé a tu rival. Él fue débil; yo soy la fuerza implacable que necesitas para asegurar el futuro.
Yoomgi se levantó de su trono, su túnica oscura ondeando como alas de cuervo. —Vamos, es hora. El sol está a punto de salir y bañará su desgracia ante todos. No puedo esperar para ver la cara de odio, la humillación absoluta de Hoseok cuando despierte. ¡El hijo de una princesa sometido por el hijo de una puta!
—Ja, ja, ja... No entendí por qué mi Sobri... el idiota de Jimin, lo mantuvo a su lado —continuó Eunw con un desprecio insoportable. —Un hijo de una prostituta... Liderando las primeras filas. ¡¿Cuándo se ha visto eso?! Un verdadero Alfa no se rebaja a tal suciedad.
—Jimin está fuera. Jin era el único capaz de rastrear su olor, por su cercanía y por ser sangre pura. Si logramos que se destruyan a sí mismos, nadie buscará a Jimin ni a Jungkook en las ruinas —concluyó Yoomgi, saboreando el peso del reino ya conquistado.
🌿 CUEVA KOOKMIN: El Refugio Secreto de los Condenados
Lejos del complot y del mundo que los cree perdidos, en la profunda humedad de una cueva subterránea, dos Alfas estaban atrapados, sellados por el derrumbe de la batalla que debía haberlos matado. Nadie, absolutamente nadie, conocía su ubicación o su supervivencia. La luz era tenue y el aire limpio.
—Jajajá... ¿De verdad hiciste eso? ¿Esquivar a los recolectores de vallas por... un conejo asustado? —dijo Jungkook, el Alfa rival, su risa franca resonando contra las paredes de piedra.
—¡Oye, no te rías! —protestó Jimin, el Alfa exiliado, su rostro ruborizado por la vergüenza, golpeando el hombro de Jungkook.
—Es que... tenerle miedo a los conejos, a esas bolas de pelo que saltan y son tan inofensivas... —Jungkook tuvo que taparse la boca, sus ojos brillando con diversión infantil.
—No debí contarte nada... Nunca debí abrirme a ti —murmuró Jimin, intentando sonar molesto.
Jungkook se obligó a calmarse. Miró el perfil suave y enfurruñado de Jimin, su antiguo enemigo y ahora compañero de prisión. Una verdad simple y profunda le quemó la garganta. Su voz se volvió ronca.
—Eres tan jodidamente lindo, Jimin —Jungkook dejó salir aquellas palabras sin preámbulos, sin filtro.
El silencio se instaló, denso y cargado de una electricidad nueva y dulce, diferente al odio de la batalla. Ambos se sonrojaron.
Jimin rompió la tensión con una sonrisa suave y pícara. —Te pareces a los conejos. En la forma en que mueves la nariz cuando estás concentrado... o cuando me mientes.
—¿Por eso me odias? ¿Porque me parezco a esas plagas que te aterrorizan? —dijo Jungkook, con un temblor de anticipación en la voz.
—Jamás dije que odiara a los conejos —replicó Jimin, su voz era un susurro íntimo, desprovisto de miedo. —Dije que tenía miedo de ellos. Nunca de ti, Jungkook.
—Ya veo... —Jungkook sonrió. Se levantó, ofreciéndole la mano a Jimin. —Quiero que pasemos más tiempo. La luz está muriendo. ¿Quieres que vayamos a nadar al manantial? Está escondido y el agua es como hielo puro.
—Sí... me encantaría —dijo Jimin con una sonrisa que disipó toda la oscuridad de la cueva.
Entonces, ambos se dispusieron a ir al manantial. Se desnudaron lentamente, sus ojos fijos en los del otro. Se sumergieron en el agua fresca, dejando que el líquido les lavara la culpa y el odio de la guerra.
Jimin sonreía, flotando ingrávidamente, la luz de la luna filtrándose y bañando su cuerpo. Jungkook lo veía con un deleite profundo.
—¿Por qué me ves así? —preguntó Jimin con incertidumbre, notando la intensidad de su mirada.
Jungkook flotó cerca, sus manos acariciando con reverencia el vientre apenas abultado de Jimin, donde la vida se estaba gestando, un milagro entre dos Alfas, nacido de la desesperación de su encierro. —Gracias por llevar a mi bebé.
Jimin sonrió con una alegría desbordante, las lágrimas mezclándose con el agua del manantial. —Nuestro.
—Nuestro. Nuestro bebé —dijo Jungkook con euforia.
CONTINÚARA
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MI REY
FanfictionPAREJA PRINCIPAL. Kookmin Jimin. Alfa rey del Sur Jungkook alfa rey del Norte Taehyung. General del Norte Yoongi. General del Sur Jimin es un alfa y el rey del Sur y Jungkook es un alfa y el rey del Norte y son enemigos de nacimiento... Han te...
