UNA SEMANA DESPUÉS...
El silencio era abrumador.
Las paredes de la cueva eran frías, húmedas, y parecían cerrarse cada vez más sobre ellos. El eco de cada paso, de cada respiración, de cada suspiro cargado de tensión, hacía que la estadía en ese encierro fuera una tortura psicológica constante.
Jimin y Jungkook habían intentado de todas las formas posibles escapar de allí. Habían probado caminos ocultos, arañado las paredes buscando fisuras, utilizado rocas y ramas como herramientas improvisadas... pero siempre, de manera casi sobrenatural, volvían al punto de inicio. La entrada se desvanecía. Los túneles cambiaban. El lugar los retenía.
Era como si la misma cueva jugara con ellos.
Jungkook comenzaba a desesperarse. La culpa le carcomía el pecho, no solo por haberlos llevado hasta allí, sino por la forma en que había tratado a Jimin antes. La última misión, el enfrentamiento... todo se le revolvía en la cabeza. Y aunque Jimin no decía nada, su mirada lo decía todo. Cargaba un odio tan evidente, tan punzante, que bastaba para hacer retroceder incluso a la bestia más fiera.
Y sin embargo... algo lo detenía. Algo le impedía enfrentarlo. Tal vez porque ese odio, al mismo tiempo, dolía más de lo que debería.
La única razón por la que aún no se habían matado era porque ninguno de los dos bajaba la guardia. Dormían con un ojo abierto, comían por separado, hablaban lo justo. Pero el cansancio comenzaba a mermar las fuerzas de ambos.
Hasta que...
—. Park... —la voz de Jungkook fue baja, apenas un murmullo entre la penumbra, casi como una súplica.
—. ¿Qué? —Jimin respondió sin mirarlo, con un tono seco, áspero, lleno de desagrado.
—. Estás... pálido. —murmuró Jungkook, dejando ver por primera vez una preocupación genuina. No entendía por qué le afectaba verlo así. No sabía si era por la compañía, por la soledad, o porque... había desarrollado sentimientos que no quería admitir.
Jimin no respondió enseguida. Respiraba con dificultad, el sudor le perlaba la frente y su cuerpo temblaba levemente.
—. No me siento bien... —admitió al fin, con una voz apagada, quebrada.
Y entonces ocurrió.
—. ¡Park! —gritó Jungkook al verlo desvanecerse de pronto.
Corrió hacia él y lo atrapó justo antes de que su cuerpo golpeara el suelo. El contacto fue como una descarga. Jimin ardía en fiebre, su piel estaba húmeda y su respiración agitada.
Jungkook, sin pensarlo, lo alzó en brazos. Sentía el cuerpo del omega (porque sí, aunque Jimin se autodenominara alfa, su aroma traicionaba algo distinto) temblar, vulnerable, débil.
—. Si nos quedamos aquí... vas a morir. Y yo... —tragó saliva mientras lo miraba—. Te lo debo. Después de todo lo que pasó...
Sin rumbo, sin mapa, sin esperanza, comenzó a caminar. Sus botas pesaban, sus piernas dolían, pero su determinación era firme.
No podía dejarlo morir.
Horas más tarde, cuando sus fuerzas estaban a punto de colapsar, un zorro apareció. Rojo, brillante, con un pelaje irreal y ojos de un violeta intenso que parecían atravesarlo.
Y entonces... el zorro cambió.
Su cuerpo se alargó, sus patas se volvieron brazos, su rostro adquirió forma humana.
—. Sígueme. —dijo con voz profunda, una mezcla de melancolía y sabiduría ancestral.
—. ¿Qué... qué eres...? —balbuceó Jungkook, sorprendido.
—. ¿Quieres salvarlo? Sígueme. —insistió el zorro, mirando a Jimin con una ternura extraña.
Jungkook obedeció.
Siguió al ser a través del bosque denso y húmedo hasta llegar a una pequeña cabaña al borde de un lago, cubierta de musgo y hojas secas. Allí dentro, colocó a Jimin en una cama mientras su mirada no dejaba de interrogar al zorro.
—. ¿Quién eres...?
—. Mi nombre es Kookmin. —dijo simplemente, como si eso bastara para explicarlo todo.
—. ¿Qué...? Ese nombre... me resulta... tan familiar...
—. Esta es mi casa. Pero ahora es suya. Yo... moriré pronto. Es mi ciclo. Volveré a reencarnar. —lo dijo sin miedo, con una resignación extrañamente pacífica—. Cuida de ellos.
Y como si el viento lo hubiera deshecho, el zorro desapareció.
Jungkook no tenía tiempo para asimilar lo ocurrido. Buscó entre los estantes mohosos y encontró verduras, plantas aromáticas, algo de arroz. Preparó una sopa caliente y sencilla. Necesitaba que Jimin comiera.
Luego salió, se desnudó con lentitud y se sumergió en la vertiente frente a la cabaña. El agua estaba fría, pero era necesaria. Dejó que el frío le limpiara el cuerpo y, quizás, también los pensamientos.
⸻
HORAS DESPUÉS...
Jimin abrió los ojos. Estaba débil, con la garganta seca y los labios agrietados.
Jungkook, al verlo moverse, se acercó con la sopa tibia.
—. Estás en un lugar seguro... Te contaré todo, pero primero... come algo.
Jimin lo miró con desconfianza, pero al final tomó la cuchara. Dio un bocado... luego otro. Pero al tercero, se inclinó y comenzó a vomitar con fuerza.
—. Ah... me siento... fatal... —jadeó, el cuerpo tembloroso.
—. No entiendo... yo también comí... y no me hizo mal...
—. Solo... aléjate... —gruñó con rabia—. Quiero dormir...
—. ¡Pero ya dormiste demasiado!
—. ¡Déjame en paz! —gritó.
Jungkook apretó los dientes, se giró sin decir nada más, recogió la comida y se alejó.
DOS SEMANAS DESPUÉS...
Jimin apenas comía. Dormía mucho. Y cuando no dormía... vomitaba.
Jungkook lo observaba con creciente angustia. Ya no era solo culpa. Era miedo.
Una tarde, no soportó más y habló:
—. Quiero que hagas algo...
—. No haré nada de lo que me pidas. Te juro que te mataré si me tocas. —Jimin lo miró con odio puro.
—. No es eso... —respondió Jungkook, sintiendo un nudo en la garganta.
—. ¿Qué quieres?
Jungkook respiró hondo. No sabía cómo decirlo.
—. No soy doctor, pero... tus síntomas... ¿no crees que podrías estar...?
—. ¿Estás DEMENTE? ¡Soy un alfa! —gritó Jimin, sintiendo cómo su mundo se desmoronaba solo con oír esa palabra.
—. Lo sé... pero...
—. ¡NO! —Jimin retrocedió, como si Jungkook acabara de tocar una herida abierta.
No quería escucharlo.
Porque si lo decía en voz alta... dejaría de ser una posibilidad y se convertiría en una realidad.
Una realidad para la que no estaba preparado.
CONTINUARÁ...
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MI REY
FanfictionPAREJA PRINCIPAL. Kookmin Jimin. Alfa rey del Sur Jungkook alfa rey del Norte Taehyung. General del Norte Yoongi. General del Sur Jimin es un alfa y el rey del Sur y Jungkook es un alfa y el rey del Norte y son enemigos de nacimiento... Han te...
