INICIO II. +21 ... cap XXI

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🔥 El Despertar del Rey y la Marca de Posesión (Acto II) 🔥

Jimin, con los ojos aún encendidos por el oro de su reciente despertar, sonrió ante la sumisión de Jungkook. La sangre, la esencia de su Alfa, había revivido no solo su cuerpo, sino una sed profunda, ancestral, de dominio y posesión.

Con movimientos lentos y deliberados, diseñados para atormentar y prometer, Jimin abrió sus piernas y expuso la entrada ardiente. La visión era tan explícita, tan íntima, que le robó el aliento a Jungkook. Jimin lamió dos de sus dedos, la humedad de su boca brillando bajo la luz tenue, y los introdujo con una lentitud insoportable en su agujero lubricado, explorando y ensanchando.

Los dedos se movieron con gracia experta, entrando y saliendo en un ritmo perezoso. Luego, con una audacia que hizo temblar a Jungkook, Jimin retiró los dedos, tomó un poco del semen que se había escapado del miembro tenso de Jungkook y lo esparció por toda la longitud de su falo, usándolo como un lubricante sagrado.

Jungkook dejó escapar un sonido obscenamente lujurioso, un gruñido ahogado que evidenciaba su agonía y éxtasis ante el contacto de Jimin.

"¡Ah... qué haces...!" preguntó, su voz ronca por la excitación, al no sentir el empuje que su cuerpo reclamaba desesperadamente.

"Confía en mí," susurró Jimin, su voz suave pero cargada de una agitación sensual. Era una orden.

Jungkook mordió su labio inferior, apenas lo suficiente para sentir la punzada sin sangrar. Jimin notó la ligera tensión y se acercó, capturando la boca de Jungkook en un beso profundo y húmedo, un gesto que servía tanto para calmar como para encender aún más. Jungkook correspondió con hambre, pero Jimin se alejó rápidamente, saboreando el control.

Jimin se posicionó sobre el falo erecto de Jungkook, la punta de su miembro frotando la entrada de su agujero. Abrió más sus nalgas, exponiendo la tensión de su orificio. Luego, muy poco a poco, milímetro a milímetro, comenzó a deslizarse sobre Jungkook.

El movimiento hizo que Jungkook dejara escapar un quejido de satisfacción gutural, la sensación de ser lentamente engullido era una tortura deliciosa.

Jungkook no pudo resistir más y abrió los ojos de golpe. Vio la expresión de Jimin: el rostro sonrojado por el esfuerzo y el placer, los ojos un poco llorosos por la intensidad, y ese brillo dorado que lo hacía parecer una deidad.

"Pero dijiste..." Jungkook no logró terminar la frase. El resto de su aliento se ahogó en un jadeo rítmico mientras su miembro era finalmente tragado por completo por el apretado y ardiente cuerpo de Jimin.

"Te amo, Jeon... y quiero seguir sintiéndote dentro de mí," articuló Jimin, la voz entrecortada por el placer y la respiración agitada.

Jungkook sonrió, sintiendo la oleada de posesión. Tomó a Jimin por la cadera con ambas manos, no para forzarlo, sino para guiarlo con delicadeza, ayudando a que la base de su pene se asentara completamente dentro de su Rey.

"Ah... Ah... Jeon..." Los jadeos de Jimin eran música para él.

Jungkook sonrió, un brillo de dominación pura en sus ojos. En un movimiento rápido y fluido, digno de un guerrero, cambió las posiciones. Colocó a Jimin bajo él, y sin dar tregua, se hundió en una sola estocada, más profundo que antes, buscando ese punto sensible que ahora conocía tan bien.

Jimin gritó, un jadeo de placer puro y absoluto. Se aferró a los hombros de Jungkook, sus manos curvándose en garras. Jungkook inició el ataque: estocadas profundas, fuertes, incesantes.

Jimin se aferró con tal intensidad que sus uñas arañaron la piel de Jungkook, dejando marcas rojas y ardientes sobre sus hombros. Jungkook respondió con sonidos obscenamente lujuriosos, gruñidos que anunciaban su propio placer desbordado. La acción era rápida, violenta en su pasión.

Jimin no pudo más. Con un gemido agudo, se terminó viniendo, manchando a ambos con su liberación.

Jungkook vio la escena, el contraste del oro en los ojos de Jimin y el éxtasis en su rostro, y sonrió de una satisfacción posesiva.

"Lindo, mi Rey," dijo Jungkook, feliz de tener a su Rey a su merced, doblegado por el placer que solo él podía darle.

"Mío... eres mío, Jeon," respondió Jimin, su voz volviendo a ese tono de mando, pero ahora saturado de felicidad por tener a su Alfa tan necesitado y entregado.

Jungkook dio una embestida final y poderosa, y sin más preámbulos, se vino dentro de Jimin, llenándolo.

"Ah... se siente tan bien estar dentro de ti... Podría morir de felicidad," susurró Jungkook, jadeando sobre el cuello de Jimin. "Eres mi más grande debilidad."

"Te amo," dijo Jimin, con una voz ahora segura y plena.

Entonces, el Rey tomó el control de nuevo, sellando el acto. Sacó sus colmillos, los incrustó sin piedad en el cuello de Jungkook, marcando la herida con precisión posesiva. Los ojos de Jungkook se volvieron negros, completamente negros, en un trance de sumisión y poder.

"Ah... mi Rey Park Jimin..." El título, pronunciado con esa devoción oscura, era la prueba de que el ritual había funcionado.

Jimin retiró los colmillos y lamió la herida con ternura posesiva para detener el sangrado. "Mío... solo mío," murmuró.

Jungkook miró fijamente a Jimin, sus ojos oscuros llenos de adoración. Sacó su pene del agujero de Jimin con un sonido húmedo, lo volteó rápidamente, pero sin presionarlo sobre su abdomen. En lugar de eso, lo detuvo con sus brazos y lo colocó en cuatro patas, una posición de vulnerabilidad y entrega. Volvió a incrustar su miembro, sin aviso, profundo y duro.

"Ah... amo estar dentro de ti... se siente tan bien..." jadeó Jungkook.

"Ah... Jeon, te amo... Ah..."

Jungkook no perdió tiempo. Comenzó a dar estocadas profundas y fuertes, el movimiento de sus caderas era una declaración de guerra de placer, mientras lamía la oreja derecha de Jimin, haciéndole estremecerse.

Jimin dejaba salir sonidos obscenamente lujuriosos, gritos de placer. Jungkook siguió embistiendo con deleite, hasta que sintió el clímax inevitable y se vino dentro de Jimin por segunda vez. Jimin, al sentir el líquido caliente en su interior, se terminó viniendo también.

Jungkook le dio un beso tierno y húmedo en el cuello a Jimin y volvió a salir de él.

Pero el juego de poder no había terminado. Jimin, con una energía renovada y febril, subió de inmediato al regazo de Jungkook. Se posicionó para tragar el miembro de Jungkook una vez más, dirigiéndolo.

"Ah... tan profundo..." dijo Jimin, la voz entrecortada por lo excitado que estaba, sintiendo a Jungkook llenar su interior.

Jungkook sonrió, sintiendo que ya no podría respirar sin él. Dio una estocada, haciendo que Jimin se arquease hacia atrás por la profundidad. De inmediato, Jungkook posó sus manos firmes en la espalda de Jimin para evitar que cayera.

Entonces, Jimin comenzó a cabalgar a Jungkook, sacando y metiendo aquel gran miembro en su agujero con una voracidad sin igual, hasta hacer que ambos se terminaran viniendo una vez más.

Ambos cuerpos estaban sudorosos, sus respiraciones agitadas. Sus pupilas estaban dilatadas, sus rostros enrojecidos por la euforia.

"Jeon... no me dejes," dijo Jimin, con una mirada de súplica en sus ojos dorados, el último resquicio de su miedo.

Esto fue lo último que Jimin pudo articular antes de caer rendido, agotado por la fiebre y el placer, en el pecho de Jungkook.

"No lo haré, mi Rey," respondió Jungkook con una seguridad absoluta.

Jungkook sonrió y depositó un beso protector en la frente de Jimin. Luego, jaló una de las sábanas para cubrir sus cuerpos, pero no salió de Jimin. Permaneció profundamente incrustado, un ancla posesiva y amorosa.

CONTINUARÁ...

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