15| Cuando sea el momento

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ATENCIÓN 1/4 + Epilogo 

ZEUS

—¿Pasa algo? — preguntó mi madre en cuanto noto que me levante de la silla, notando yo como ese hijo de perra del guardaespaldas se llevaba a Aris.

—No, solo... dame un momento, voy al baño— la mirada de mi padre dijo todo, no le gustaba para nada mi jodida actitud, pero que le dieran.

Recorrí el camino que habían tomado y enseguida noté que era a las salas privadas, antes de caminar más, en el inicio de uno de los pasillos, dos guardaespaldas me detuvieron.

—No puede ingresar, es aérea restringida— dijo uno de ellos escupiendo el inglés, por lo que suponía que era extranjero.

—Soy el secretario del señor Gates, le llego un mensaje importante y apago su celular— ambos se quedaron viendo el uno al otro y luego uno de ellos comenzó a hablar en italiano por un pequeño micrófono que tenía.

Jodida mierda.

—Sabe que, ya me contesto, déjelo ya— me di la media vuelta y enseguida caminé de nuevo a mi mesa.

—Fuiste rápido Zeus— se burló mi hermano.

—Si cierras la boca te ves mejor Apolo— susurré lo suficientemente alto para todos.

—¿Y bien? ¿Decías que en esta semana nos ibas a presentar a tu prometido? — dijo mi padre mientras cortaba tranquilamente su carne.

—Claro, aunque tiene un poco de trabajo, es una persona ocupada, déjame les confirmo la cena— susurré tratando de verme tranquilo.

Necesitaba hablar con él o estaría muerto.

—¿Tiene un trabajo decente? O es un simple periodista como tu— la mirada despectiva de mi madre, fría, prepotente y arrogante, calaba hasta el fondo de mi alma.

Claro, si tuviera una.

—¿Algún puto problema con que sea un jodido periodista y no un imbécil banquero? — rodó los ojos y comenzó a comer.

Aquí íbamos una vez más.

—Tengo tantos putos problemas con eso Zeus, tantos que enumerarlos sería un desperdicio, como todo en ti— apreté el tenedor en mi mano antes de hablar.

—Sé que nunca me has querido, pero no lo demuestres tanto, ni las jodidas perras son así de crueles con sus cachorros como lo eres tú— a pesar de mis palabras más despectivas que le había dicho hoy en el día, no se inmuto.

—Por favor Zeus, si fuera una jodida perra te hubiera tragado desde el primer día— antes de que pudiera contestar, mi padre nos detuvo.

—Basta, los dos, son unos jodidos dolores de cabeza, al menos déjenme comer una jodida vez en paz—

El silencio en la mesa permaneció por unos minutos, al menos hasta que mi madre habló de nuevo.

—¿Por qué no le hablas a Zeus del intercambio recientemente que hiciste a China hijo? — di una bocanada de aire fuerte, por que lo iba a necesitar.

—Oh, genial, aunque los chinos son unos imbéciles, uno no puede lidiar con ellos—

—Eso hijo, los jodidos extranjeros son unos inferiores a nosotros— rodé los ojos.

Siempre era lo mismo, siempre su jodida lengua lanzaba mierdas y mi padre actuaba indiferente.

—Me da tanto orgullo hijo, en tu primer año de la universidad y ya lograste tanto, el gusto que me da es que Zeus no va a permanecer tantos años en el puesto de presidente, bueno, eso si cumple con la condición de su abuelo, dudo que alguien lo quiera— lo sentí.

PAPARAZZIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora