Refuerzo

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Namjoon volvía de la oficina del Doctor Lee, el único médico con el que podía relacionarse en toda la clínica. Tenía un paciente de 60 años con linfoma, era muy diligente y responsable pero parecía tener un vínculo muy fuerte con el paciente y con los sentimientos involucrados también venía un juicio nublado. A Namjoon le gustaba mantenerse cerca para poner sus pies sobre la tierra.

El resto de los médicos, Namjoon los consideraba intratables y los enfermeros los seguían de cerca, tal vez eran tan frívolos como para, gustosamente, hacer su parte en ese sistema de jerarquía absurdo donde Kim MinJae era la punta de la Pirámide o tal vez elegían la ignorancia porque valoraban mucho su trabajo. De cualquier manera, Namjoon empezaba a ver las grietas en la clínica con un ojo más severo.

La poca autonomía de los doctores, la excesiva vigilancia de las enfermeras -por no llamarle chismes-, las lagunas en el historial de Jungkook, la influencia que tenía Kim MinJae sobre el mismísimo director general de la clínica, Min Yoongi, todo parecía tan torcido.

La guinda del pastel había sido la situación del día anterior. Jungkook era un adulto, no iba a conseguir una ampolla de dudosa procedencia y jugar con ella hasta que cayera en su cara. Por supuesto que no.

Pero el menor se negaba a decirle como sucedió y Namjoon estaba muriendo por no ser capaz de generar la confianza que necesitaba con Jungkook. Al menos el incidente no había requerido más que unas pocas horas en el área de hospitalizados hasta que estuvo desinflamado y respirando tranquilamente de nuevo.

Aun así, estaba determinado a averiguarlo. Por eso fue a la oficina del Director Min esa tarde y le participó que traería un enfermero de confianza. El hombre parecía querer negarselo pero ¿No sería demasiado el descaro? Los médicos hacían esto todo el tiempo, así que Min no se opuso pero podía sentir su descontento.

El caso de Jungkook era privado, no era confidencial pero estaba acaparado por Kim y Min. Namjoon sonreía amablemente cada vez y les dejaba claro que era su caso ahora y él tomaría todas las decisiones pertinentes.

Así que allí estaba, dirigiéndose a su piso cuando comenzó a percibir ruidos fuertes y golpes secos proviniendo de la habitación de Jungkook a medida que se iba acercando.

Recordó la última vez que entró y su recibimiento fue su paciente en terrible dolor. Apresuró el paso, extrañado y preocupado, sin embargo, lo que consiguió cuando abrió la puerta lo dejó muy sorprendido pero nada preocupado.

Quiso reírse, es cierto.

—¡Ayúdame! ¿Que esperas? —Reclamó jimin desde el suelo, indignado.

Jungkook lo había inmovilizado, sostenía las manos de Jimin tras su espalda y con uno de sus pies sobre la nuca del enfermero. Namjoon no cabía en la sorpresa.

—Jungkookie...

—Doctor Kim, no conozco a este hombre. Dice que es enfermero pero jamás lo he visto aquí y-y ¡Quería bajarme los pantalones! —Se explicó el menor, con los ojos abiertos como platos.

—¡La inyección es intramuscular! —Se quejó Jimin. Namjoon notó la jeringa en su mano y negó con un suspiro, lo primero que le había dicho era que no lo asustara.

—¡De paso trajo una inyección de dudosa procedencia!

El mayor miró a Jimin atrapado bajó su paciente y aunque quería regañarlo, no aguanto la risa, y soltó unas carcajadas mientras rescataba la jeringa de la mano de Jimin, quién le fulmino con la mirada.

—Escucha, pequeño —Le hablo con serenidad —Él es Jimin, yo lo traje personalmente para que sea tu enfermero, así estaremos más organizados —Jungkook miró a Namjoon y luego a Jimin quien seguía con el ceño fruncido, y otra vez a Namjoon

—¿Lo trajo usted? —Necesitaba confirmar que no era una trampa.

—Si, yo lo traje, porque confío en él más que en nadie aquí y sé que quiere lo mejor para ti, como yo.

Jungkook lo dudo un poco pero terminó por levantarse, después de todo, Namjoon le había dicho la verdad hasta el momento.

—Si usted lo dice, le creo...  —Se separó del enfermero unos pasos, Jimin soltó un suspiro aliviado y se recompuso sobre sus pies —Lo siento, Jimin

—Yo que pensé que eras adorable —Se sacudió un poco —Está bien, chico, ahora... —Pidió la aguja de nuevo y Jungkook volvió a tensarse y no precisamente por la aguja. Namjoon negó ligeramente

—Da una vuelta, y vuelves 

—No se diga más —Obedeció Jimin felizmente. 

—¿Qué sucede? —Preguntó Namjoon con calma. Jungkook siempre sentía calma si estaba él.

—¿Qué es eso? —Señalo la aguja con su menton

—Es cortisona, para tus dolores articulares, nada más —Jungkook asintió, más tranquilo —Ahora vas a tener que bajarte los pantalones igual

—Bueno, pero no es lo mismo que me lo pida usted, que me ha visto sin ropa, a que me lo pida un desconocido que ni siquiera me pidió una cita antes

Namjoon río nerviosamente, la falsa inocencia de Jungkook sumado a sus sonrisitas malvadas, lo ponían nervioso a veces.

El menor se recostó boca abajo y bajó los pantalones de pijama medianamente. El mayor humedecio una bolita de algodón con alcohol y limpio la piel expuesta con ella, mientras Jungkook lo miraba con atención. Jungkook solía observar todos sus movimientos con atención, ya estaba acostumbrado.

—Quiero que confíes en nosotros

—Creo que... confío en usted, y eso es... bastante —Admitió el menor en voz bajita, quizá era muy apresurado decirlo, pero quería decírselo.

Namjoon sonrio ampliamente, se sintió tan feliz por saber aquello. Las personas ponían la confianza en él ciegamente, pero con Jungkook tenía que escalar con pasos de bebé para lograrlo, y estaba consiguiendolo.

Golpeó la jeringa un par de veces para eliminar burbujas de gas y la aplicó con rapidez y un pequeño siseo del menor.

—Eso era todo lo que Jimin iba a hacer

—Me gusta más cuando me cuida usted —Dios, Jungkook no sabía porque estaba diciéndole aquello, se supone iba a pensarlo, no a decirlo.

Pero Namjoon volvió a sonreír y ahí estaba de nuevo, consiguiendo calma de un doctor.

—Me gusta más cuando te cuido yo, pero debes aprender a convivir con él

—Si, lo haré —Le aseguro el menor dándose la vuelta con las mejillas sonrojadas, eso también era nuevo para él —Si es que quiere seguir atendiendome después de lo que acabo de hacerle

—Seguro ya sé le olvido —Sé sento a su lado en silencio, solo mirándolo —Por cierto, te traje varios libros pero había olvidado entregartelos

—¿En serio lo hizo? —El menor se levantó entusiasmado

—Te dije que lo haría. Si no te gustan, puedo traer otros, buscaré lo que te apetezca

—Yo... gracias, usted es... genial —Susurró el menor cuando el mayor le entregó la caja de libros. Un sensación en el centro de su pecho apareció, el doctor Kim le había cumplido de nuevo.

Hemoglobina [namkook]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora