Kim Namjoon, el hombre sin un plan.
Después del terrible reconocimiento de sus propios sentimientos hacia su paciente ocho años menor que él, Namjoon fue a casa y tuvo 2 ataques de pánico, una noche de culpa contemplando el abismo, varias sesiones de autoreproche y odio propio y un corto funeral en memoria de su ética y profesionalidad.
A lo único que llegó fue que debería tomar distancia. Pero siendo su médico, era una tarea complicada. Aún así, lo intento. Tenía que convencerse a sí mismo de que Jungkook era su paciente y sentía lo mismo que sentiría hacia cualquier paciente, solo estaba ligeramente confundido porque pasaba demasiado tiempo con el joven en los últimos 6 meses.
Básicamente su vida giraba en torno a él, había pausado su especialización por pasar más tiempo en la clínica con él, había ajustado todo para estar a su alrededor, probablemente Jungkook estaba ya cansado de él.
Así paso dos semanas haciendo solo lo necesario entorno a Jungkook y el resto del tiempo viendo otros pacientes. Los médicos parecían encantados de que quisiera darles una mano y a él gustaba el ajetreo de ver muchos pacientes a la vez.
Sin embargo, esa mañana Jimin lo arrincono en su oficina y le reclamo por su negligencia, y mencionó que Jungkook se sentía triste por su ausencia.
Eso lo tomó por sorpresa, esa no era su intención. Su intención era procurar principalmente el bienestar de su paciente. Su paciente Jeon Jungkook, no alguien más, no sus ideas trilladas, no un chico veinteañero precioso, super inteligente, lleno de energía positiva a pesar de todo, con ojos brillantes y sonrisa cautivadora, no, esos eran dos conceptos muy diferentes.
Él iba a concentrarse en su paciente, aunque su mente y las patadas metafóricas de su corazón quisiesen hacerle creer algo diferente que no era, por lejos, correcto. No iba a pensar en el tema. Estaba decidido.
Una vez más, iba a concentrarse en su paciente. Su paciente que se sentía triste por estar desatendido, no porque también tuviese algún tipo de sentimiento irrazonable sobre él. Nop.
Namjoon recogió la caja en su escritorio que esperaba ser entrega desde hace un tiempo y se dirigió a la habitación de Jungkook, silenciando sus pensamientos.
La preocupación volvió cuando entró a la habitación y lo primero que vio fue llanto.
—Y-y yo le decía, Dime que necesitas, bebé, te daré lo que sea y solo seguía gritándome, era tan desesperante. Yo le preguntaba ¿Que quieres de mi? Pero empezaba a llorar y lloré con el y-y fue horrible
—¿Pero que... —Namjoon quedó en blanco al ver a su enfermero llorarle al paciente, usualmente era al revés.
—Parece que esta traumado, Doctor Kim, pero estoy seguro que podrá superarlo —Explicó Jungkook sobre el pequeño arrebato que Jimin tuvo al recordar su experiencia en Maternidad y Neonatos. Namjoon comprendió, Jimin siempre se ponía así cuando le hablaban de esa etapa de su vida
—Es raro verlo por aquí a usted
Lanzó la punta de flecha y Namjoon tuvo que recibirla dócilmente, la merecía.
—Lo sé, me disculpo por eso. Lo haré mejor, te lo aseguro —Jungkook se cruzó de brazos con los ojos entrecerrados. Aún intentando ser amenazante seguía luciendo adorable.
Jimin absorbió su nariz mientras intercambiaba miradas entre ambos.
—¿Que traes ahí? —Preguntó el enfermero. Sabía lo que era, solo le gustaba echarle leña al fuego siempre que podía. Jungkook levantó la mirada con curiosidad.
—Ah, es algo que te compré, Jungkook-ssi
Jungkook endureció más su expresión
—Huh, ¿últimamente cree que me puede comprar con regalos o...?
—Te traje un teléfono
—¡UN TELÉFONO! —Salto de la cama, olvidando que estaba peleando por darse a respetar. Pfff ¿quien necesita eso cuando hay un teléfono de por medio? Namjoon río inevitablemente y se lo tendió. Jungkook miró la caja por todos lados, como un niño curioso y se detuvo un segundo analizando la situación con las orejas rojas, miró la caja sellada de nuevo y a su doctor —P-pero ¿Porqué?
—Para saber de ti cuando estoy lejos o... siempre
Jungkook sintió su corazón encogerse en su pecho y un puchero salto en sus labios. Lo que hacía el doctor Kim era más que comprarle un teléfono o darle un medicamento. Namjoon lo hacía sentir tan querido y protegido que sentía que algún día iba a explotar como una burbuja, una calidez inexplicable que jamás había experimentado, lo hacía querer llorar ¡Pero el doctor ya lo habia visto llorar suficiente! Pegó la caja a su pecho, miró al mayor con ojos cristalizados y susurró —No tengo como pagarle
Namjoon quiso acercarlo y no soltarlo nunca, pero eso estaba más que descartado ¿Verdad? Claro.
—Es un regalo, no me debes nada. Lo hago porque quiero, porque me importas —Porque que te quiero, quiso decir pero se contuvo, porque el no podía hacer algo tan incorrecto como eso.
—No hablo de esto, hablo de todo lo que hace por mí
—Lo hago porque quiero, de verdad
Jungkook retuvo una de sus risitas, no se podía creer que alguien como Namjoon se preocupara tanto por él pero estaba sucediendo. Saltó a sus brazos haciéndolo perder el equilibrio unos segundos, se le estaba haciendo demasiada costumbre abrazarse al doctor y Namjoon no tenía una sola cosa en contra.
En el momento en que Jungkook se pegó a su pecho, los latidos empezaron a descontrolarse y Namjoon deseaba que Jungkook no los escuchara y pensara que es raro. No era fácil engañarse a sí mismo cuando Jungkook hacia que estar a su alrededor fuera tan difícil porque él era tan fácil de amar.
Maldijo en su interior.
Jungkook no era sólo un paciente.
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Hemoglobina [namkook]
FanfictionConocido en Seúl por ser una promesa del diagnóstico, el doctor Kim Namjoon, recibe la propuesta de una prestigiosa clínica para tratar a su paciente más enigmático. Las lágrimas y sangre sólo eran superadas por sus ganas de vivir... demasiadas com...
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