🥀] Una historia donde el Imperio Español, segado poe la ira, se le ocurre la idea de enamorar y robar a la Gran Colombia como parte de su venganza.
🥀] Y donde el grancolombiano tendrá que cuidar de 4 hermosas criaturas.
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En las afueras de una casa colonial en territorio de la Nueva Granada, más específicamente en su patio, se encontraba un Rey español que se encontraba trabajando en algunos arreglos de flores que le robo a un tal anciano llamado Páez, sepa Dios quién será, pensaba ese español.
Mientras terminaba uno de los arreglos, recordó como consiguió esas flores, lo cual era una historia bastante graciosa a su parecer.
Todo había comenzado mientras buscaba ideas para derretir ese frío corazón lleno de sangre española de su próxima pareja/víctima, una noche de esas de frío en la cual el grancolombiano no lo dejaba entrar ni le había dado una miserable cobija para taparse.
Analizando su alrededor y como el ya había estado en una situación simular con sus antiguas amantes de este continente, (que a su total pensamiento era suyo por derecho) no sería mal comenzar con algunas flores, a estas personas tan insignificantes les encantaban después de todo.
La primera vez que lo intento, había dañado un regalo "Exclusivo de su Libertador", ¿a quién carajos le interesa ese hombre tan traicionero con la corona española? Lo más probable es que en unos años sea olvidado como una insignificante basura.
Cuando el Imperio Español tome control denuevo, se aseguraría de torturarlo hasta morir, que le den morcilla a Bolívar y sus ideas.
Entonces, por ese incidente, decidió ir a otro lado a robar flores.
Después de saltarse los muros de una mansión mucho más lujosa que la de su anfitrión, encontró un jardín que parecía el propio Edén donde vivieron Adán y Eva antes de comer del fruto prohibido y ser desterrados del paraíso.
Tenía decoraciones de mármol pulido, flores de todas las formas, tamaños y colores, además de árboles y frutos que se veían exquisitos.
Imperio al ver tan hermoso paisaje decidió que un Rey tan excelentísimo como él, necesitaba tomarse un descanso de su venganza tan bochornosa con esos salvajes indígenas.
Paso aproximadamente una hora, arrancando flores y comiendo de todas las frutas que encontró, hasta que sintió a un hombre asomándose a su balcón.
El hombre, no noto su presencia, pero si noto su precioso jardín echo un desastre de cáscaras de sus frutas y muchos arbustos sin algunas flores.
El hombre (que recién estaba despertando, por lo que estaba en calzones) tomó una pequeña arma que siempre estaban en todos los cuartos de su mansión y salió a ver, con lágrimas en los ojos, su bello jardín profanado, maldiciendo al horrible monstruo que daño a sus bebés.
Imperio comenzó a escabullirse entre los arbustos, hasta que encontró un pequeño agujero hecho por debajo de la pared que protegía la casa del exterior, por lo cual se agachó y se escapó por ahí de regreso a su parca de sábana vieja en el patio de Gran Colombia.
Desde ese día, cada 2 días iba allí y robaba flores, incluso en una ocasión escucho al hombre decir "ñelamadre ¿Quién coño se lleva las marditas flores?". Mucho tiempo después descubrió que ese hombre se llamaba José Antonio Páez, un lacayo más de Bolívar, tan insignificante como toda esta gente.
Pero a de admitir, tiene buen ojo para sus jardines.
Pero no sólo se le ocurrió la idea de las flores para conquistar a la víctima de su venganza, también se le ocurrieron algunos collares con conchas que encontraba en un río cercano a la casa de Páez.
A sido un esfuerzo fructífero para Imperio Español, ya que ve como poco a poco, Gran Colombia pierde más esa rigidez de su joven rostro, el cual está muy envejecido por el estrés y la fatiga.
Ya que incluso él, a notado todo lo que trabaja ese territorio.
Pasaba noches encerrado en su oficina, cuando tenía más papeles que organizar que los de él mismo, se quedaba ahí hasta 2 días seguidos sin bajar a comer.
Debía admitir que el tricolor lo hacía mejor de lo que esperaba, administrando un país después de la guerra, siempre a sido lo más difícil, incluso para el que era un imperio grande y fuerte.
Sin darse cuenta que distrajo en sus pensamientos, y un criado suyo, (los cuales se alojaban en una posada que se les habían concedido) lo llamó.
El joven de ojos verdes y piel morena traía una carta en sus manos, la cual tenía el sello de la Srta. Francia.
—Habla, criado mío, ¿qué es lo que buscas aquí? —fijo con cierto estrés, ya que no quería que lo vieran en una situación tan vergonzosa como en la que estaba.
—Su excelencia —el joven hizo una reverencia— , la Señorita Francia a enviado una carta para usted, el mensajero dijo que era de importante, le ruego que lo lea ahora mismo.
¿Francia? Le comento que iba a tomar venganza pero le sorprende la invitación, ellos eran grandes amigos de armas, aunque como todo territorio y monarcas que eran tenían sus problemas. Ella era una mujer sumamente feroz y sádica en el campo de batalla, lo cual contrastaba mucho mucho su imagen de doncella delicada y frágil.
Tomo la carta que su criado le extendía y la leyó detenidamente.
¿Una fiesta? Y para su mayor sorpresa, ¿Una invitación para Gran Colombia?
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