Uno Más Por Si Acaso

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Rin iba de un lado a otro, entraba y salía de las habitaciones tan rápido que casi dudaba que supiera lo que buscaba, mientras tanto yo permanecía sentado de frente al "espectáculo", oí a mi amigo bostezar y voltié a mirarlo.

-Hay que ser pacientes Yako-él volvió a pararse firme y yo acaricié su cabeza y su pelaje, mi Yako ya se estaba poniendo viejo para esos trotes, ya no trabajaba en el hospital aunque su actual trabajo tal vez era más desgastante. Rin intentó en más de una ocasión conseguirle una pareja pero nunca se interesó en ninguna, simplemente tener pareja y cachorros no era lo suyo, sonreí internamente, él no había conseguido una Rin como yo, aunque claro podía ser que el ya consideraba a mi Rin como suya y mis hijas como sus cachorros, después de todo él se había vuelto muy territorial con ellas.

En una ocasión estuvo a punto de morder a un niño que tumbó a Setsuna en la caja de arena, logré sujetar su correa a tiempo, terminó mordiéndolo Towa que no tenía correa, y dos veces.

Mi Towa era un tanto sobreprotectora con su hermana, en ella noté lo sobreprotector que estaba siendo yo, ella solo copiaba mi ejemplo. Era muy inteligente como su madre, alegre, juguetona, carismática, dónde llegaba se hacía notar, llena de energía, demasiada energía, hermosa como su madre, aún cuando su cabello fuera como el mío al igual que su color de ojos, nunca unos ojos dorados irradiaron tanta alegría e inocencia, ni cuando Inuyasha fué un niño ¿Moroha? Ella irradiaba hiperactividad y destrucción, era una niña tan escandalosa como sus padres.

Setsuna por el contrario era tímida, también inteligente pero había notado sus actitudes muy diferentes a su hermana, ella a su corta edad conocía cada instrumento médico con el que había podido interactuar,su forma de mirar a las personas, sobre todo en el hospital,era tan parecida a la mía, aún no lo decía pero estaba seguro de que ella quería ser la siguiente doctora, la primera doctora de la familia.

-¡Papá!-llegó corriendo Towa-¿Sabes dónde está mi celular?-No debí permitir que Irasue le regalara esa cosa a una niña de 8 años.

-No Towa ¿Ya buscaste en tu habitación?

-¡Por supuesto!-infló los cachetes enrojecida.

-¿Y en tu bolso?-apretó los puños a los lados de su cuerpo,era adorable cuando hacía rabieta,pero yo me mantenía inexpresivo ya que no quería que supiera que tenía el poder de dominarme a su gusto como su madre y por supuesto su hermana. Me incliné un poco ha ella estirando mi mano a su bolso de mano que colgaba de su hombro hasta su cintura, metí la mano y saqué el dichoso aparato, de inmediato ella se sonrojó apenada-Ya lo encontré.

-¡Gracias papi!-saltó a mis brazos y me abrazó con mucha fuerza, sus abrazos siempre eran los más fuertes, me gustaba que fuera así, me demostraba que me quería, que no era un mal padre.

-¿Terminaste de empacar?

-¡Ya casi, ya casi!-salió corriendo. Oí a Yako volver a bostezar y volví a acariciarlo.

-Descansa amigo, aún no saldremos-Yako se echó cuando llegó la menor de mis hijas-¿sucede algo Setsuna?

-No consigo a Kirara-ese era el nombre de su peluche, ella siempre lo cargaba al salir de paseo, más aún de viaje.

-¿Buscaste bajo tu cama?

-Sí.

-¿No lo dejaste en mi habitación?

-No.

-Yako, busca a Kirara-él se puso de pié y se fué, miré a Setsuna que tenía las mejillas sonrojadas quería llorar pero se aguantaba, extendí mi brazo y se arrojó a mí, la abracé y luego senté en mi regazo-Yako la traerá ¿Cuando te ha fallado?

AlwaysHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora