Mi móvil suena, miro la pantalla y es Jacob.
—Hola preciosa.
—¡Hola Jacob!
—Te recojo a las ocho en la puerta de la librería. ¿Te viene bien?
—Sí.
—Pues nos vemos en media hora.
—Hasta luego.
Cuelgo y voy hacia mi habitación para arreglarme un poco, me hago una coleta alta y guardo mi móvil en el bolso.
Salgo a la calle, es de noche, me dirijo hacia la librería mientras me siento observada, como si alguien me siguiera. Me giro para mirar atrás pero no hay nadie, la calle está desierta, apenas las farolas pueden alumbrarla, sigo caminando, aún me siento nerviosa sé que alguien me sigue. Entonces, alguien se abalanza sobre mí tapándome la boca con una especie de pañuelo, yo grito pero no hay nadie.
—¡Socorro! ¡Ayuda!
Siento que me estoy desmayando, mis ojos se cierran lentamente pero escucho algo al fondo de la calle, es el motor de un coche, escucho unos gritos diciendo mi nombre, apenas puedo saber de quién son pero después de unos segundos veo a Jacob detrás de mí, abro los ojos poco a poco, puedo ver a Jacob y otro hombre vestido totalmente de negro, el hombre está tirado en el suelo junto a una puerta metálica, Jacob está de pie delante de él.
—¿Estás bien? ¡Cielo! ¿Te encuentras bien?-grita Jacob mientras me levanta.
Miro hacia él e intento pronunciar un "Sí" que resulta poco convincente.
Jacob me lleva hasta el coche, me siento mejor ahora.
—¿Qué ha pasado, Jacob?
—Un hijo de puta te ha asaltado, te ha puesto un pañuelo con cloroformo en la boca y por eso te has desmayado.
—Te he visto pegarle.
—Iba a violarte. ¿Qué querías que hiciera?
—Vamos a denunciarlo.
—No sabemos quién era, no van a hacer nada.
—Acabas de decirme que le has partido la cara y ahora no lo quieres denunciar. ¿Se puede saber qué te pasa?
—Evelyn, tranquilizate.
—No puedo tranquilizarme.
—No quiero meterte en esto.
—¿En qué?
—Voy a aprovechar que voy conduciendo para decírtelo.
—¡¿Jacob qué pasa?!
—Yo mato a gente.
—¿Qué? ¿Cómo que matas a gente?
—Por favor, escúchame.
—Para el coche.
—Mato a criminales, yo no voy matando por que sí, me pagan por ello.
—Pensaba que eras normal.
—Escúchame, soy normal, no quiero que esto afecte en nosotros, por favor, yo te quiero.
—¿Conocías a ese hombre?
—No, no lo conocía.
—¿Lo has matado?
—¡No!
—¿Por qué me has mentido? Me dijiste que trabajabas en la empresa de tu padre.
—No podía decirte la verdad, habrías salido corriendo.
—¿Me has mentido en algo más?
—No vivo con mis padres. Vivo en la casa a la que te llevé.
—¿Por qué me has mentido en eso?
—Lo siento.
—¿Te llamas Jacob o también me has mentido en eso?
—Me llamo Jacob Smith, pero no puedo usar mi nombre auténtico para trabajar.
—¿A la casa que me llevas ahora es la tuya?
—Sí.
Jacob para el coche, se baja y me abre la puerta, me da la mano para bajar pero yo no sé que hacer.
—Cariño, por favor, no voy a hacerte nada, te quiero.
Cojo su mano y me lleva dentro de la casa para darme un sobre.
—Ábrelo.
—¿Qué es?
—Quiero dejar mi trabajo, no puedo seguir, compré esto para irme del país, para irnos del país.
Abro el sobre, dentro hay dos billetes de avión para Roma.
—Quiero que vengas conmigo.
—Yo no puedo irme y dejarlo todo.
—Puedo darte lo que quieras tener allí, tengo bastante dinero para comprar lo que necesitemos.
—Yo no quiero que me mantengas.
—Por favor, ven conmigo.
—¿Qué hago? ¿Lo dejo todo aquí? Mi trabajo, mis estudios, mis amigos...
—Puedes volver cuando quieras.
—¿Y tú?
—Yo no tengo nada, Evelyn, sólo te tengo a ti.
—¿Y tus padres?
—Ellos no saben nada de esto.
—No sé qué hacer Jacob, no puedo dejarlo todo así de repente, irme y olvidarme de mi vida aquí, pero por otra parte no puedo dejar que te vayas y no volverte a ver.
Jacob se acerca a mí, me abraza y seguidamente me besa.
—Ven conmigo, no puedo dejar que te quedes aquí.—susurra en mi oído.
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Corazones dorados
RomanceDicen que los cuentos de hadas son sólo fantasía, que nada es real, pero siempre hay una gota de verdad en medio de una mentira. Dicen que a través de una mirada puedes saber como es la otra persona, una especie de conexión instantánea. Dicen que la...