No te has ido.
Te escucho en la música que solías escuchar.
Te veo en aquella esquina en la que nos solíamos encontrar.
Te siento por las noches, segundos antes de despertarme de esos sueños tortuosos.
Sigues aquí, en mi mente, en mi corazón.
Eres mi agonía.
Y al mismo tiempo eres mi consuelo, eres eso que me dice que soy la mejor; aunque sé que muchas veces no lo soy.
Nunca te vayas, te lo ruego.
Que aunque seas un fantasma, eres lo mejor que me ha pasado en la vida.
