Sinceramente, en días como hoy quisiera estar en otro planeta.
Hoy, no sé si por el cansancio o por la turbación, me ciento más desdichada.
Creí estar feliz pero solo me siento más sola, más vacía. Es tan extraño como logras decepcionarte incluso cuando no esperas nada.
Solamente por hoy, aunque sea por un rato, desearía tener los brazos que más deseo para poder llorar y quejarme de lo fea que es mi vida, aunque sea cinco minutos.
Hoy deseo un pecho en el cual recostarme, un par de oídos prestos a escuchar, besos que me calmen, y un consejo que me aliente.
