Capitulo 3

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  Lo primero que hizo Jimin al escuchar las palabras del pelinegro fue darle un empujón, furioso por haberse entrometido.

— ¿Estás demente? La policía casi me pilla por tu maldita culpa. Llevo años, escucha bien ¡Años! Trabajando en esto y nunca me habían perseguido hasta hoy que llegaste tú a cagarla.

Jungkook sonreía mientras se mantenía de brazos cruzados, mirando al histérico rubio frente a él — ¿Terminaste?... Te recuerdo que también te salvé.

— ¿Quién eres?

— Cómo te dije... Me llamo Jungkook y al igual que tú soy sicario. Trabajo para el bando contrario al tuyo.

— ¿Los Min? — abrió los ojos, siendo tomado por sorpresa.

— Así es... Y tú para los Kim, ¿verdad?

— ¿Por qué te mandaron a matar al alcalde? ¿Y por qué me conoces?

— Eso es una información que no puedo darte, pequeño.

— Pequeño tus huevos ¿Y sabes qué? Me importa un carajo para qué te mandaron. Espero no te vuelvas a entrometer en mi camino.

Jimin hizo ademán de irse pero el cuerpo le dolía como el infierno y no fue mucho lo que pudo avanzar.

— Déjame llevarte — lo tomó por el brazo.

— No me toques — se soltó — por tu culpa perdí la jodida moto.

— Tu jefe te dará una nueva... Además, si te vas, te van a ver, ya que reconocerían tu ropa.

Era cierto. Lo que no entendía era porqué lo estaba ayudando.

Puso los ojos en blanco y se cruzó de brazos mientras movía un pie contra el piso — Bien, que sea rápido.

— No soy tu chófer ¿Entendido? Te salvé de los policías y ahora te llevaré a dónde me digas solo porque soy un hombre amable pero no abuses de mi bondad — advirtió levantando el dedo índice.

— No me levantes el dedo — imitó su acción.

— Sube. No tengo todo el día para lidiar contigo.

El rubio no sabía si sería buena idea pedirle que lo dejara en su casa o en la mansión de Namjoon así que le pidió quedarse algunas calles antes.

— Por aquí...

— Ok — Jungkook disminuyó la velocidad y lo ayudó a bajarse — deberías ir a un hospital.

— Estaré bien, no soy un debilucho.

— Cómo sea — aceleró en su moto levantándola en una sola rueda sobre la carretera mientras se alejaba.

— Presumido.

  Caminó con dolor hasta llegar a la casa de su jefe.

Al cruzar la puerta, Kim se levantó bruscamente de su asiento y se acercó a él — ¿Qué mierda pasó?

— Los Min...

— ¿Fueron ellos? ¿Cómo lo sabes?

— Sólo lo sé... Lo que no termino de comprender es porqué.

— Sabían que tenía un convenio con ese hijo de puta. Lo más probable es que quisieran eliminar a todo el que estuviese de mi lado, sin saber que ese malnacido me había engañado — miró el cuerpo golpeado del rubio — ¿Qué te pasó?

— Me atropellaron... Y perdí la moto.

— ¿Por qué?

— La policía pensó que yo lo había hecho, así que me persiguieron por toda la jodida ciudad — exhaló cansado y se tiró en el mueble — me duele todo.

— Llamaré a mi médico.

  Jimin cerró los ojos, sintiéndose frustrado por no haber completado su misión. Primera vez que le pasaba eso y todo por culpa de ese hombre cuyo nombre ya había olvidado.

Después de ser revisado, volvió a su departamento en un taxi; maldiciendo mentalmente. No cumplió con su cometido, y había imaginado perfectamente el momento en que esa bala le quitara la vida a Son Woongae.

Abrió la puerta mirando la hora que marcaba el reloj que estaba en la sala: 2:00PM.

Todo estaba en silencio — ¿Papá?

Abrió la puerta del cuarto pero su mayor no estaba.

Un ruido detrás de él lo hizo voltear de inmediato y vió como tres hombres armados entraron — ¿Qué mierda?

— Venimos a darle un mensaje a tu jefe a través de ti — dijo uno de ellos, al cual le faltaba un ojo a causa de una gran cicatriz.

Los otros dos se abalanzaron sobre Jimin y este los esquivó con velocidad sacando su pistola con silenciador — Esta es la casa de mi padre, hijos de puta. Aquí no pueden venir a hacer lo que les dé la jodida gana.

  Con el agarre del arma le dió a uno, fracturándole la nariz y con el mismo impulso giró para patear la mano del otro, haciéndolo soltar la pistola.

La tomó del suelo y con las dos les apuntó. Sin titubear le disparó al primero y de inmediato mató al otro.

El que había hablado permanecía en la puerta con las manos arriba, aterrado por la destreza del rubio — Te voy a dejar vivo... Pero solo para que le digas a tu jefe que no somos amigos como para que esté mandando mensajes. Vete y llévate a esos dos — sonrió viendo como el matón tomaba a sus compañeros y los arrastraba fuera del departamento.

— Genial... Ahora tengo que limpiar — dijo de mala gana, viendo por la ventana como el auto se alejaba; memorizando el color, modelo y placa. Sacó su celular y llamó a Namjoon.

— ¿Sí?

— Min te mandó un mensaje con tres idiotas de los cuales quedó solo uno.

— ¿Un mensaje?

— Sí, me vinieron a joder. Supongo que para hacer ver su poder golpeándome y que yo te fuese a contar, pero hoy estoy de muy mal humor.

— Maldito bastardo... No sabe con quién se está metiendo. Prepárate, Park. Esta noche nos divertiremos en la mansión de Min Yoongi.

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