Capitulo 12

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                Narrado por Jimin

    Me hacía falta mi motocicleta, amaba aquella adrenalina que me daba conducir a máxima velocidad. Pero debo admitir que ir detrás de Jungkook en la suya se sentía muy cómodo. Era casi como mi chófer al cual me quería follar.

Sin embargo, mantenía la guardia en alto. Era tan difícil confiar completamente.

Nos dirigíamos hacia un casino donde al parecer Namjoon estaba. Y me pareció injusto que él estuviese tan tranquilo cuando yo soy a quien están buscando.

Al llegar, nos bajamos y entramos en el lugar, tomando asiento en una mesa alejada. Para no parecer sospechosos, Jeon pidió unos tragos los cuales desparecieron en cuestión de segundos.

— ¿Cómo diste con él? — pregunté, mientras lo veía teclear en el celular sin prestarme atención.

— Lo averigüé — me miró con sus orbes oscuros y trás darme una sonrisa ladina volvió a su móvil.

Idiota, presumido de mierda ¿Por qué tiene que ser tan atractivo el hijo de puta?

Miré en dirección a dónde Kim estaba y después de un rato lo ví pararse junto a su guardaespaldas rumbo al baño.

Ese era mi momento de decirle que seguía con vida y pedirle que me ayudara.

— Ya vuelvo.

— Con cuidado.

Acomodé mi cabello y fuí tras él pero cuando estuve a punto de entrar al baño lo escuché hablar.

— Supongo que debe estar muerto. Su cuerpo no ha aparecido. Lo mejor es dejar que la policía piense que es el culpable de todo y que fueron ideas propias. No podemos darnos el lujo de ser sospechosos... En el penthouse tengo mucha más información sobre él y documentos que no tenía en su casa. Se los iremos dejando a la policía a medida que la investigación contra avance.

  Todo mi cuerpo se tensó. Ni siquiera me estaba buscando, simplemente me dió por muerto y decidió echarme toda la culpa para quedar limpio él.

Pensé que tal vez no era conveniente hablarle, así que volví con Jungkook.

Había pedido otra ronda de tragos y me bebí el de él y el mío.

— ¿Pasó algo? ¿Hablaron tan rápido? — preguntó cuando dejé su shot sobre la mesa.

— No, decidí que no quiero hablar con él.

— ¿Por qué?

— El hijo de puta está orquestando todo para que la policía piense que soy la mente maestra.

Jungkook se cruzó de brazos y asintió sin ninguna emoción aparente — ¿Qué piensas hacer entonces?

— No lo sé — la verdad es que esa información había sido un choque para mí. Yo le tenía afecto a Namjoon de verdad — pero no puedo dejar que me joda. No cuándo él fue quién me metió en todo esto.

— Bien — sonrió — cuentas con mi ayuda.

— ¿Por qué lo haces?

— Ya te lo dije. Además... — me miró de arriba a abajo sugerente y todo mi líbido se activó, deseoso de él ¿Sería tan malo por primera vez en mi vida suplicar porque me follen? Tengo tanta curiosidad por saber cómo es en el sexo y odio tanto quedarme con la duda.

— Acepto tu ayuda entonces — dije ofreciéndole mi mano y él solo la tomó y la besó.

Sus labios suaves sobre mi piel hicieron que se erizara de inmediato.

Pero nuestra atmósfera sexual se derrumbó cuando un tipo con pasamontañas entró al casino y levantó una escopeta.

Varios más entraron detrás de él y miraron buscando a una persona: Kim Namjoon.

  Jungkook me jaló para escondernos debajo de la mesa y mi corazón comenzó a latir rápido.

El primer disparo se escuchó junto a los gritos de las personas.

Y en cuestión de segundos se encendió un tiroteo en el casino, agachados intentamos salir para no quedar atrapados ahí.

Mucha gente corría y por causa del enfrentamiento personas inocentes también caían sin vida.

Llegamos hasta donde estaba la moto y Jungkook subió primero. Me ofreció el otro casco pero justo antes de ponermelo mis ojos chocaron contra los de él.

Namjoon salía herido del casino, junto a dos más de su seguridad y ví la manera en la que me observó. Cómo si me conociera de algún lado.

¿Me pudo haber reconocido?

Subieron a la camioneta y se fueron.

 Joder...

  — Sube rápido — ordenó Jungkook.

Comenzó a conducir hasta detenerse en el departamento donde me había traído la vez que me dispararon.

Entramos y me quité la chaqueta.

— ¿Eran los hombres de Min?

— No, son otro bando. El cual desconozco. Me pondré en eso por la mañana ¿Algo de tomar?

— Dame algo que sea fuerte, por favor — agradecí su gesto porque de verdad lo necesitaba — durante el tiempo que estuve trabajando para él, nunca estuvo en guerra con nadie. No entiendo lo que pasó.

Se acercó a mi con una copa — Su droga estaba siendo muy popular en Corea... También sabían de su convenio con el alcalde... Muchos quieren desaparecerlo del mapa.

— Pero con ese idiota no pasó nada. Le ayudó a ganar las elecciones a cambio de dejar pasar la carga pero el día que llegó la decomisaron.

— ¿De verdad?

— Sí... — no debería contar eso pero ya no era mi problema.

Me senté en el sofá y recosté mi cabeza al espaldar.

— Si la policía da con él... Y obtiene todas las pruebas de sus crímenes; tú también saldrás manchado.

— Eso no me importa... Sinceramente lo único que me preocupa es mi padre.

— Lo quieres mucho.

— Es mi único amigo.

Abrió la botella y me ofreció llenar de nuevo mi copa.

Me sentía perdido y sin una idea concreta de lo que debía hacer.

Lo miré y el bastardo estaba de nuevo con su celular mientras sonreía.

No sé qué demonios me pasó pero se lo quité de las manos — ¿Sabías que es de mala educación usar el teléfono mientras alguien está al lado de tí?

— Bien, lo guardaré — dijo intentando tomarlo pero yo eché el brazo hacia atrás y él resbaló quedando muy cerca de mi rostro.

— Yo lo guardaré.

— No estoy de acuerdo — dijo mirando mi boca.

  Lamí mis labios buscando provocarlo.

— No hagas eso — dijo, dejándome oler el alcohol en su aliento. Delicioso.

— ¿Hacer qué? — repetí mi acción y lo siguiente que sentí fue su mano grande y tatuada sobre mi cuello quitándome el aliento.

— Lo haces a propósito.

Sonreí deleitado por la fuerza que ejercía en mi garganta — Me gusta — dije sintiéndome excitado.

— ¿Sí? — me empujó sobre el mueble y se subió sobre mí — También te gusta provocar ¿Verdad?

— ¿Lo estoy haciendo? — me burlé.

 Bajó su cara extremadamente cerca de la mía y juré por el maldito infierno que me iba a besar pero solo soltó mi cuello y se bajó.

— Hay que volver a la mansión. Tu padre está solo...

Inside your skin - Kookmin Donde viven las historias. Descúbrelo ahora