Un perrito muy amigable, tímido de la vida. Le tocó vivir una vida llena de felicidad. Se salvó de un incidente con fuego, y vivió por varios años con cáncer—incluso así—era feliz. No se quejaba de nada, solía comer bastante bien, era feliz viendo que él nos hacía feliz a nosotros. Era lo más tierno en este universo. Le encantaban las flores, daba igual qué tipos de flores, sólo bastaba que se vieran lindas y tuvieran un aroma natural—eso lo volvía loco. Amaba la nieve, solía jugar escondiéndose en la nieve, se comía la nieve, incluso me traía nieve para que se la hiciera bolita. El tiempo pasó y le tomó factura. La vida comenzaba a apestar, enfermedades le atacaban cada día más.
Lloraba, mientras todos dormían, y cuándo despertábamos él feliz de la vida. Solía hablarle, y prometo que sí me entendía; era muy inteligente, solía ingeniárselas para hacernos entender que algo sucedía. Nos ladraba (aunque con un tono diferente) por comida, cuándo quería salir, si nevaba, o si veía alguna flor linda. Usaba sus patitas para pedirme que le ayudara a subir al mueble, o a la cama. La vejez llego antes de lo esperado, su dolor se aumentó, y las personas no lo querían dejar ir (esto hizo que su dolor se prolongara un poco más de lo esperado). Sufrió, y al final alguien tomó la decisión de darle alivio a su dolor. Todo terminó como una flor, así cómo nació, así murió.
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Una Gotita
PoetryNo hay necesidad de una descripción cuando hablamos de poesía. Ódiame con intensión, pero recuerda, eso no es valentía. Por cada lagrima salida de ti, puedo darte miles razones para verte sonreír.
