Only Ciel.

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Capítulo 16

Only Ciel.

Los cálidos rayos del sol anunciaban la llegada de un nuevo día en el hotel Jahim llenando todo de vida contrario a como fue la noche.

Dentro de la habitación del pequeño Ciel no mucho había cambiado desde anoche. Aún permanecía en la cama besando al demonio buscando saciar la curiosidad de su cuerpo humano y la suya propia, aunque no tenía del todo claro qué era lo que él buscaba en aquel ente maligno.

Lentamente se separaron de aquel contacto notando qué la luz del día entraba a través de la cortina mal cerrada.

-Y-ya amaneció... - el primero en hablar fue Ciel quien lucía los labios levemente hinchados. -No me di cuenta. -

-Ni yo... - respondió igual de sorprendido el demonio.

Vaya qué se había perdido en saciar su curiosidad, tanto que ni siquiera dejó descansar a su mascota.

-Me iré a vestir y voy a mis clases. -

-Tómate el día libre. - responde el demonio yendo al ropero del niño sacando su pijama para cambiarlo.

-¿Te sientes bien? - pregunta el niño curioso empezando a quitar su traje de la noche. O lo que quedaba de él pues en el transcurso de la madrugada fue desapareciendo lo que le incomodaba, como el corbatín o el saco y la faja qué llevaba.

-Lo estoy, ¿y tú? - responde tranquilo el demonio tomando las prendas usadas del niño para dejarlas en la ropa sucia.

-No entendiste. - suelta una carcajada. -Normalmente tú no eres tan amable. -

-No lo note. - se acerca a abrochar el camisón del niño. -Descansa. -

-¡Aguarda! - toma al demonio de un brazo. -Tu puedes ver cosas que los humanos no, ¿cierto? - el mayor asiente. -¿Los fantasmas existen?-

-Este hotel lo atienden almas en pena, aquellos que pagan todo el mal que hicieron en vida. Ahora, lo que tú llamás un fantasma es algo creado por la mente de las personas, pero que no existe. -

-¿Q-qué hay de madame? ¿La traerás a tu hotel después de muerta? -

-No Ciel. Su alma ya no existe. ¿Nunca te has preguntado por que la gente del hotel me teme tanto pese a que están muertos y no sienten dolor? - se sienta en la cama junto al niño. -No puedo lastimar sus cuerpos, pero puedo hacer algo peor, como lastimar sus almas, un dolor que deberán soportar por la eternidad y si su falta es demasiado grave puedo destruirlos impidiéndoles la entrada al reino de los cielos luego de cumplir su condena. Simplemente desaparecen. Tal como sucedió con madame Angellina. Respondiéndote más claramente, no se va a aparecer su alma o su fantasma porque no existe nada sobre ella. Así que no pienses más en ella, no dejes que domine tu mente. -

-Lo dices con tanta facilidad. -

-Ya lo lograste toda la noche. Llevabas horas sin pensar en ella. -

-Eso fue... - calló, decir que fue gracias a su compañía sería admitirse demasiado débil frente a ese demonio del qué aún se quería deshacer.

-¿Eso fue? -

-No importa. - levanta las sábanas para acostarse, sin embargo permanece atento al techo. -Dormiré. - cierra los ojos y durante varios minutos se la pasa dando vueltas en la cama ante la atenta mirada del demonio.

-¿Aquí es donde se supone que te canto una canción o te cuento una historia? -

-Idiota. Además no soy un niño, no me gustan los cuentos de hadas ni creo en ellos. -

The Boy at The Window Donde viven las historias. Descúbrelo ahora