One Step To Hell

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ONE STEP TO HELL

La última vez que recuerda haber visitado un lugar de esos fue durante el funeral de sus padres, siendo cuidado por la arpía desalmada que se hacían llamar su tía, claro, antes de que lo botara como basura a su suerte.

-¿Estás aquí solo, pequeño? - saludaba un hombre de albina cabellera y bellos ojos de color violeta, vestido con ropas sacerdotales caminando por uno de los pasillos de la orilla del templo.

-Sí padre. - responde el pequeño caminando hacia el sujeto. -Vine a buscar algo de consuelo. -

-¿Comiste algo ya? - el pequeño niega. -Entonces llegas en buen momento. Mi ayuno terminó hace un par de horas y ahora me dirijo a comer algo. ¿Quieres acompañarme? - el pequeño asiente.

...

-Entonces pequeño, asumo que no has venido solo porque preparo excelente pan francés con crema de avellana. ¿A qué viniste? -

-¿Usted cree que los demonios puedan abandonar su hogar en el infierno para vivir una vida como humanos?-

-Un poco pequeño, por eso los humanos tienen tantos conflictos. Gracias a ellos se han iniciado muchas guerras que han destruido la bella creación de Dios nuestro Señor. -

-Padre... ¿Existe alguna forma de mandarlos de regreso a su verdadero hogar? -

-¿Conoces a alguno? -

-No realmente, solo estoy suponiendo que pasaría si realmente existiera uno. -

-Si tal ente existiera debería ser exorcizado para purificar su alma. -

'Purificar'

Para muchos una simple palabra que contiene 4 sílabas, para él, la palabra que definió su trágico destino...

No recuerda mucho debido a que estaba aturdido por aquel golpe tan fuerte que provocó la volcadura del carruaje donde viajaba con sus padres, pero sí recuerda frente a ellos lo que en apariencia era una chica de grandes alas blancas diciendo que con la muerte de los corruptos condes iniciaba la purificación de la tierra.

Definitivamente escuchar la palabra 'Purificar' de labios de ese sujeto inusualmente parecido a aquella chica lo ponía mucho más intranquilo que la presencia de un demonio en su casa.

-¿Sigues ahí pequeño? - pregunta el religioso tomando la mano del niño.

-¿Eh? Mis disculpas padre, me quedé pensando en el sabor del pan. ¿Me decía algo? -

-Te decía sobre exorcizar al demonio de existir en la tierra. Te has puesto pálido. ¿Estás bien? -

-Estoy muy bien padre. - sonríe.

-¡Padre Landers! - se oían las voces de varios niños entrando a la iglesia.

-Son las 2:30, es hora de darles a los chicos su lección bíblica, ¿te nos unes? -

-¿2:30? ¡Dios! Es tardísimo! -

-¿Tienes algo que hacer? -

-Quedé de ir a visitar a mi tío que se encuentra convaleciente. - se excusa el pequeño levantándose de su lugar a toda prisa.

-¡Aguarda! ¿Cómo te llamas tú?-

-Ángel. (*) - responde el pequeño tratando de mantener en secreto su identidad pues algo en aquel religioso lo mantenía intranquilo.

-¿Y tu tío, pequeño? -

-¿Por qué quiere saber su nombre? -

-Desde luego que para llevarlo en mis plegarias y orar por su salud. -

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