The Lovers.

180 23 9
                                        

Capítulo 30.

The lovers.

-Ayer Lizzy fue a buscarme para pedirme que retomemos lo nuestro.-

-Te dije que la presencia de ella te ayudaría a aclarar todo en tu mente.-

-Lo hizo. Le dije que eso es algo que no puede ser porqué ahora tengo a alguien.- toma la mano del demonio. -Ya se que no me pediste muchas cosas, pero pasaron y no puedo hacer nada para evitarlo.-

-Ciel.-

-Mi decisión está clara, te elijo a tí Sebastián…


Sin duda la cara de sorprendido del demonio en ese momento era algo que ni Ciel imaginó ver en algún momento.

Y es que desde que supo que aquel ente podía sentir amor se propuso hacer que lo sintiera y llevarlo a la locura .

Ahora un tiempo después se daba cuenta que más allá de lo que buscaba lograr fue él mismo quien cayó bajó los encantos del demonio.

Bien dicen que el mal debe ser hermoso para hacerte caer, ¿No?

Sonrió con burla a sí mismo, Undertaker tenía razón y él sentía por Sebastián muchas cosas, ahora ya no lo veía como un invasor en su casa o su padre adoptivo cómo todo mundo lo veía. Ciertamente para el hace mucho era más que eso, algo mucho más grande de lo que fué la misma Elizabeth en su momento.

Algo que el demonio podía entender y él no diría en voz alta jamás.

-Eso era lo único que quería decirte. Te dejó volver al trabajo.- habló dispuesto a irse sin embargo el demonio se lo impidió y por un brazo lo jaló hasta el solárium dónde se encerraron para hablar. Aquél lugar que se había convertido en su refugio.

-Tienes que saber que odio las mentiras, no me agradan, no las digo. Si tú me dices una te arrancaré la cabeza.- jala al niño para dejarlo sentado sobre sus piernas y poder ver sus ojos. -De forma literal Ciel.- sentenció con seriedad el demonio.

-De tí aprendí que no debo decir mentiras.-

-Entonces Ciel . ¿Que te hizo tomar esa decisión?-

-Eres quién siempre ha estado para mi. Desde el momento en qué me encontraste. Aunque aún no me queda muy claro el porque lo hiciste. Hubiera sido más fácil matarme o algo parecido.-

-No me gustan las cosas fáciles. Además soy un ser curioso. Desde que me trajo esa vendedora a conocer la propiedad te ví en la ventana principal. Ella me dijo que era un fantasma lo cual no creí, pero quería saber de qué se trataba, quién había creado todas esas ingeniosas trampas. Y porqué nunca había tenido una mascota.-

-Mi idea del alma en pena había sido muy fructífera hasta que llegó un tipo que no creía en ello.-

-Este sitio está plagado de almas en pena, siempre fuiste distinto a ellos. Y sobretodo cuando te atrapé aseguraste ser un demonio.-

-Debio parecerte una tontería que dijera eso siendo tu uno real.-

-Me pareció ingenioso de tu parte. Además siempre es divertido ver todo lo que les han obligado a creer a los humanos sobre nosotros.-

-No eres rojo, ni con cuernos, no tienes una cola puntiaguda .- respondió acariciando el rostro del mayor. -Creo que en lo único que tienen razón es que eres demasiado tentador como para hacer caer a los humanos.-

-¿Cómo a ti?-

-¿Y todavía lo preguntas?- suelta una pequeña carcajada. -Lo hiciste Sebastián, hiciste que cayera en mi propia trampa.-

The Boy at The Window Donde viven las historias. Descúbrelo ahora