CAPITULO 3
Seguía perdida en mis pensamientos, aquel muchacho misterioso ahora tenía un rostro. Y no estaba para nada mal. Harper pasó por mí y termine confesándole que había encontrado al chico del árbol. Que pequeño era el mundo. No es que me hubiera puesto a pensar en como era aquel muchacho que había descubierto en pleno acto de llanto y dolor. Pero no me esperaba a alguien tan... tan aterrador. Si, ese era su adjetivo. Su mirada oscura que intimidaba, sus brazos fuertes, el tatuaje a color, su altura. Todo en él representaba todo lo que yo evitaba. Aquella noche inconcientemente lo comparé con Pablo, un chico castaño claro de ojos suaves, un mirar calido y transparente como el agua de manantial. Eran totalmente opuestos, ¿Podría ahora cumplir la lista? Es decir, tal vez el muchacho oscuro hasta tenía novia, de todas formas no creía que pudiéramos completar el onceavo punto de la lista de Harper, porque para ser sinceros no era el tipo de muchacho por el cual terminaría a su lado, más bien era su contra parte, yo correría de él. Me alejaría de los problemas que venían con su personalidad, aunque tal vez me confundía, Estefan Monik, ¿Era el chico que aparentaba solo para tener el mundo a sus pies? ¿O verdaderamente sería un gran caos en mi ordenada vida? Entre divagaciones terminé por conciliar el sueño.
_Nai arriba.- susurró la voz de mi madre a mi lado. Era la primera vez que la veía desde la discusión en la cocina con mi padre. Aquel día la había evitado y por la noche había cumplido sus horas de guardia rutinarias. Sabía que no había sido correctamente cordial de mi parte abandonarla de esa forma tan brusca sabiendo que mi padre se dirigía a un país donde no sabíamos si regresaría con vida. Pero el egoísmo domino y terminé buscando una salida para calmar y ordenar mis sentimientos.
Bajé y me senté a desayunar con ella, que me levantará antes de las nueve significaba que quería hablar conmigo.
_ ¿Y bien?- le consulté sentándome con mi taza en mano.
_ Se que es difícil todo esto, pero necesito que estemos unidas ahora.- me suplicó con una mirada cansada por la dura noche de trabajo.
_ Lo sé mamá y lo siento.- era lo único que podía decir, no debía descargar mis malas rachas de la vida en ella que no tenía culpa alguna.
_ Entonces estamos bien.- dijo sonriendo, nuestras charlas generalmente eran así de simples y sencillas. Asentí.- Bueno, quiero que salgas con tus amigos. ¿Qué te parece llamar a Pablo para la cena?- me cruzó una puntada por el pecho, no le había contado a mi madre de nuestra ruptura con la esperanza de que lo nuestro hubiese sido solo una mas de nuestras peleas para la lista, pero ahora que lo había confirmado y que sabía que no volveríamos debía acláraselo.
_ Terminamos. Él tiene otra.- aclaré en un susurro, aun a dos días de lo sucedido el pecho me dolía y las garganta se me cerraba.
_ ¿Por qué no me lo dijiste?- dijo apenada tomando mi mano libre. Le di un trago a mi taza y me hinqué de hombros.
_ Pensé que volveríamos, pero es definitivo.
_ Por eso no salías de tu habitación... Oh mi niña.- concluyo y se levanto para darme un abrazo. Unas lágrimas resbalaron por mi mejilla. De verdad no me sentía preparada para dejarlo ir, cada día sin su voz, sus mensajes de buenos días, no, jamás podría superar a mi primer amor.
_ ¿Interrumpo algo?- levanté mi mirada y me encontré con Javier y Harper a su lado. Era natural que mis amigos no golpearan para entrar.
_ Buenos días chicos, ustedes lo saben ¿No?- consultó mi madre con una pena en su voz, y los chicos asintieron
_ Trae la lista.- me ordenó Harper. Negué desenfrenadamente mi cabeza. No debía hablar en serio.- Bien iré yo.- subió las escaleras corriendo y yo me mantuve estática, si lo haría.
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Superando a mi ex
Teen FictionPensé que el era mi todo, pensé que seriamos el clásico "Felices para siempre", pensé que nunca terminaría de la forma en que lo hacen adolescentes constantemente, pensé que mi corazón jamás seria dañado, roto,hecho pedazos... cabe decir q...
