Buenas noches chica mono -6-

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Ya estaba en el coche de mi madre, mirando por la ventana todo lo que me recordaba a casa. Si, las dos semanas terminaron y rezo para no volver a encontrarme con Monik.

_ ¿Cómo estuvo todo?- preguntó mamá intentando sacar un poco de charla.
_ Bien, ¿Tu como estuviste?- me animé a repreguntar. En realidad estaba agotada, nerviosa, saturada. Esas dos semanas fueron un campo de batalla, y no con los niños sino con el maldito Estefan. Pensé que después de lo del cuarto donde quedamos encerrados él se comportaría más amigable conmigo. Pues déjenme decirles que me equivoque rotundamente. Estuvo lo que resto de nuestra estadía haciéndome bromas de mal gusto. "Estefan ¿Porqué cambiaste mi jabón?" recuerdo haber gritado la primera vez. Eso definitivamente no era jabón. "Estefan quítala, quítala" y el carcajeaba mientras yo corría de un lado al otro intentando sacarme la araña de encima. En ocasiones me acorralaba y dejaba su rostro a centímetros del mío solo para que me pusiera bordo de la vergüenza y el pudiera reír como era de costumbre. Espero no volver a verlo, porque después de todo lo que pasamos juntos no podría soportar verlo e ignorarlo.

_ ¿Por qué preguntas si no vas a escuchar la respuesta?- me regañó mi madre. Me sonrojé por haberme distraído con Estefan.- ¿Conociste a un chico?- los ojos de mi madre se ampliaron.
_ ¿Qué? No, nada que ver mamá.- le negué pero al ver su cara en plan "No te creo, pero como buena madre que soy solo callare" rodeé los ojos.

_ ¡Quiero saberlo!- hacía fácil diez minutos que le estaba rogando a Harper.
_ No te lo voy a decir.- se volvió a negar cruzándose de brazos.
_ ¿Por qué no puedo saber de dónde le conoces?
_ Porque no quiero que mal pienses.- cada vez le estaba sacando un poco mas de hilo.
_ ¿Entonces te acostaste con Estefan?- al ver su cara de asco supe que me había equivocado y había sido, tal vez, un poco brusca.
_ Bien, te lo voy a decir, pero nada de gritarme.- me apuntó y asentí vertiginosamente.- Vamos a la casa de mi padre.- me ordenó mientras miraba su móvil.
_ Pero me dijiste...- empecé a quejarme.
_ Por favor, Ya después te lo explico.- me aseguró mientras murmuraba por lo bajo "Aunque no va a necesitar mucha explicación"
_ ¿Qué quieres...?
_ Por favor Naiara Cállate y vístete.- rodeé los ojos y me quité el pijama mientras acomodaba como podía mi cabello en una coleta desordenada, me coloqué un vestido de verano y unas sandalias bajas. Todo el conjunto me hacían parecer una niña pequeña pero que más daba, íbamos a la casa del padre de Harper.

El camino fue silencioso como siempre que nos dirigíamos a la casa del padre de Harper. Sus padres estaban separados y la relación con su padre no era del todo buena. No desde que Harp se había tenido que acostumbrar a compartir a su padre con dos hermanos y una nueva mujer.
_ ¿Por qué vamos?- me animé a consultarle.
_ Quiere hablar.- su semblante serio me indicaba que no cuestionara más. Miré a través de la ventana pensando en mi padre, hacía dos días que había vuelto a casa y no lo había llamado, aunque sabía que lo tenía que hacer en cualquier momento. Aparcamos en la entrada de la casa de dos pisos verde del señor Ping y seguí a mi amiga que parecía más molesta que otra cosa. Al tocar el timbre una mujer alta de cabellos rizados rubios nos atendió.
_ Hola querida.- nos dio la bienvenida mientras abrazaba a Harper quien solo se contuvo para no deshacerse del gesto de cariño.- Hola amor.- me saludó dándome dos besos en cada una de mis mejillas. Le sonreí e ingresamos a la vivienda.

La casa era elegante, mucho más que la de la madre de Harp. Tenía un gran recibidor con cuadros que parecían costar mucho más que mi teléfono celular. La seguimos hasta el comedor donde tomamos asiento y el señor Ping hizo acto de presencia.
_ ¿Y bien?- preguntó brusca Harp. El ambiente se podía cortar con un alicate.
_ Estamos esperando que lleguen los niños, queremos darle una noticia.- habló la mujer. El silencio se expandió y me concentré en mi celular, pues no sabía que mas hacer. Tenía un mensaje en Facebook, al abrirlo mi corazón me golpeó en un rápido latir. Dos simples palabras que me hicieron olvidar todo a mí alrededor. "Te extraño" ¿Por qué pablo me había escrito? Sentí un bufido a mi lado y sin saberlo no tenía más mi móvil en mi mano.
_ Oye.- me quejé pero sabía que a mi amiga no le importaba.
_ Olvida ¿Bueno?- me suplicó, y supe en ese momento que ella me necesitaba mucho más, así que solo asentí.
_ ¿Naiara?- preguntó una voz y me giré para verle, quería golpearme la frente en ese momento. ¿Cómo puede la vida jugarme tales pasadas? Me giré lentamente orando que mi memoria auditiva se confundiera, hasta deseaba creer que en realidad tanto tiempo juntos me hacía oírlo. Pero no, ahí estaba él, con una camiseta negra con un logo de una banda que no conocía y unos vaqueros claros, por supuesto que eso no fue lo que llamó mi atención sino que tomado de su mano había un niño de unos diez años. Eran iguales como dos gotas de aguas.
_ ¿Hola?- le pregunté intentando ocultar mi timidez.
_ ¿Se conocen?- consultó la mujer rubia.
_ Estuvimos juntos en el campamento mamá.- le aclaró y vi alivio en los ojos del padre de Harp. ¿Era bueno o malo aquello? Sabiendo que se trataba de Estefan sabía que no era algo favorecedor, no para mí.

Superando a mi exHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora