Maquina de peluches
Barcode y Jeff se encontraban saliendo de la sala de cine, mientras comentaban lo que les había parecido la película.
-Me encantó, enserio ese giro inesperado al final...- Hablaba emocionado Tinnasit.
- ¿No te lo esperabas? - Terminó por decir el castaño.
- ¡Exacto! -Dijo riendo, mientras tomaba la mano de su novio, sin ningún inconveniente.
Estaban a punto de salir del cine cuando el menor visualizó una máquina de peluches, que le gritaba ser jugada por él.
-Mira Jeff, esa máquina es nueva. Vamos a darle un vistazo. -Redirigiendo su camino llegaron hasta la máquina llena de luces de colores neón. - Dios mío, están hermosos estos peluches. -Exclamaba cual niño pequeño, y el contrario sólo lo veía mientras sonreía enamorado.
Barcode comenzó a buscar entre sus bolsillos del pantalón alguna moneda para poder jugar, pero conforme iba buscando, se iba desanimando ya que no encontró ninguna.
-Toma. - Jeff llamó su atención, postrando frente a sus ojos una moneda, de la cantidad exacta para una partida. -Es la única que tengo. -
- ¡Gracias, amor! -Le dio un rápido beso agarrando la moneda para poder jugar.
Primero buscó su objetivo, encontrando entre todos aquellos peluches, uno que lo cautivó.
-Ese de allá me gusta mucho. Será mío. -Dijo con total determinación el pelinegro, quien concentrado comenzó a mover la garra para ubicarla exactamente sobre aquel conejo de peluche. Cruzando todos los dedos que tenía, apretó el botón para hacer caer la garra, viendo como ésta lentamente descendía.
Satur sólo observaba, esperando que la suerte estuviera del lado de su infantil novio.
La garra tomó aquel peluche elevándolo. Todo parecía que lo iba a conseguir, ya que el peluche se dirigía hacia el área donde se recoge el premio.
Barcode ya estaba cantando victoria, pero inesperadamente en el último segundo el conejo cayó junto con la alegría del pelinegro.
- ¡No! Estaba tan cerca. -Lloriqueaba.
-Ya, bebé. Tal vez para la próxima puedas conseguir uno. -
-Es que me enamoré de ese conejo apenas lo vi, Jeff. -Sabía que no era gran cosa, sin embargo, ciertamente se encontraba algo desanimado. - Pero ésta bien. Ya vamos, amor. -Finalizó para agarrar al contrario nuevamente de la mano y dirigirse a la salida.
El mayor estaba pensando las posibles opciones, ya que no quería que su Tin se fuera sin aquel bendito peluche.
Cuando ambos ya estaban en el estacionamiento, Jeff se decidió a ir por aquel muñeco.
-Bebé, me dieron ganas de ir al baño. Aguarda en el auto, no tardo. -Dándole un rápido beso en los labios, dejó a su novio en el estacionamiento.
A los cuantos minutos, Barcode levantó su vista observando como Jeff se dirigía a él con una mano detrás de su espalda, cosa de la cual no le tomó mucha atención completamente absorto de lo que realmente había ido a hacer su novio, simplemente esperando a que éste subiera en el asiento del piloto.
-Amor, cierra tus ojos. -El pelinegro miraba al contrario con una sonrisa.
- ¿Es una sorpresa?-Se emocionó Tinnasit, mientras posaba ambas manos en su rostro, impidiéndole ver acatando la petición del contrario.
-Sí....ahora, ábrelos.-
Haciéndole caso, frente a sus ojos se encontraba un peluche de conejo, pero no uno cualquiera, era el de la máquina.
Barcode soltó un chillido de emoción y se lanzó a abrazar a su novio mientras le daba varios besos en toda la cara.
Después de que se le pasó un poco su emoción, habló.
- ¿Pero...cómo lo conseguiste? - Dijo sin mirarlo a los ojos, pues se encontraba admirando y acariciando su nuevo peluche.
-Encontré una moneda tirada mientras iba al baño, y pues la usé para conseguirlo, mi amor. Tuve mucha suerte de agarrarlo a la primera. - Respondió sonriendo.
-Ay Jeff, te amo tanto. - Barcode se acercó dándole un casto pero largo beso al mayor, queriendo demostrar todo su amor.
-Yo igual te amo mucho. -Le dio un último beso. - Es hora de irnos. - Finalizó para después arrancar el automóvil, y salir del establecimiento. Era hora de ir a dejar al contrario a su hogar.
Lo cierto era que Jeff había corrido como loco hacia aquella máquina con la intención de cambiar un billete y así poder jugar, rezando a Buda para que el bendito conejo siguiera ahí. Fue justo antes de llegar cuando vio como un niño recogía de debajo de la máquina, el dichoso peluche. Maldiciendo por lo bajo se fue acercado al niño y después de hacer un pequeño intercambio, obtuvo al conejo. No le salió nada barato, pero no se arrepintió en lo absoluto de habérselo conseguido a Tinnasit.
"Todo por hacerte feliz, mi amor." Pensó viendo como su novio se despedía a lo lejos desde la entrada de su casa, mientras abrazaba a su nuevo peluche con una enorme sonrisa.
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Adicto a ti | JeffBarcode
FanficUn temido mercenario y un simple estudiante. El destino a veces juega muy sucio. Esta es una obra originial de @JLBCLS.
