A lo largo de su vida Valentina había vivido momentos de todo tipo, buenos y malos, tristes y alegres, pero ninguno resultó tan especial como el instante en que le dijo a Gala que estaba inscrita en su primera competencia oficial. La niña no lo podía creer, su sueño se materializaba en sus ojos, su madre confiaba en ella y su talento como tantas veces le decía.
- ¿Es en serio, mami? – preguntó con los ojos muy abiertos y su madre asintió orgullosa como una vez lo estuvo la señora Carvajal de ella misma. La diferencia entre las ojiazules era que Gala empezaría su camino en la equitación más joven que su madre y su abuela, con apenas siete años.
- Vas a competir en el Reina Victoria, en la categoría de alevines, junto a Princesa y para ello vamos a entrenar muy duro durante estas cuatro semanas que nos quedan – explicó con paciencia.
- ¡Me encanta, me encanta! Gracias, mami, por hacer mi sueño realidad – comentó emocionada y a punto de estallar de felicidad.
Desde ese día, las Carvajal emplearon una cantidad enorme de horas en sus entrenamientos, con amor y dedicación Valentina le enseñaba a su pequeño tesoro todo lo que sabía de caballos, cómo tratarlos, cómo lograr una conexión única con el animal, cómo disfrutar la emoción y la sensación del galope. Era una experiencia maravillosa no solo para ambas sino también para Juliana que moría de amor al presenciar sus interacciones cargadas del talento nato de Gala y de la sapiencia infinita de su novia en cuanto a caballos y trucos se refiere. Las observaba con devoción durante sus prácticas, sentía que ese era su lugar en el mundo, junto a ellas, viéndolas reír, aprendiendo una de la otra, disfrutando del nuevo mundo que descubría la pequeña. ¿Qué si se podía enamorar más de su ojiazul? Ella creía que no, pero sí. Ahí estaba perdida de amor por esa mujer e imaginando lo hermoso que sería que ella fuera la madre de sus otros hijos porque a Gala la tenía tan dentro de su corazón que, a veces, le asustaba. Esas dos mujeres eran todo para la morena, se habían convertido en su vida entera, las necesitaba como el aire para respirar.
- Wow, te ves increíble, princesita - comentó Juliana sonriente haciendo sonrojar a la menor que descendía por las escaleras de la casa lista para su gran reto.
- Gracias, Juli – respondió sonriente, pero nerviosa a la vez.
- Estoy segura de que lo harás maravillosamente, eres una gran jinete – sonrió y la abrazó con fuerza, transmitiendo ese amor tan profundo y sincero que albergaba su corazón para la pequeña.
El gran día había llegado, Valentina se sintió morir, de amor y orgullo, al ver a su pequeña vestida con el traje de amazonas que le había regalado hace unos meses y lista para disputar su primera competencia oficial. Muchas veces imaginó ese instante, pero nada se comparaba a los latidos desesperados de su corazón y al cumulo de lágrimas en sus ojos, era el debut de su princesa y ella conocía esa sensación porque la había experimentado en su momento. La mañana estaba soleada, el clima ideal y el día pintaba perfecto para disfrutar del inicio de la carrera de la siguiente Carvajal en la línea del estrellato en el mundo de la equitación. Juliana no paraba de tomar fotos y contemplar la alegría absoluta de las dos personas que más amaba, madre e hija, que en aquellos momentos parecían ser una, enlazadas por una misma pasión, los caballos. La mayor le daba algunas instrucciones y consejos finales para realizar un buen papel en la competencia anual Reina Victoria representando a la Hacienda Luna Encantada.
Al llegar al prestigioso evento, confirmaron la participación de la pequeña Carvajal y Princesa en la categoría de alevín llamando la atención de los jueces y varios presentes pues no es muy común que amazonas con esa edad se presenten en la doma clásica o salto con obstáculos. Su madre la acompañó, cómo su entrenadora, mientras una emocionada Juliana se sentó, junto a Doris, en la primera fila de las gradad para echarle porras y tomar videos de su participación.
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Luna Encantada
Fiksi PenggemarLa vida de una joven viuda, Valentina Carvajal, y su pequeña hija, Gala, cambia para siempre cuando reciben la llegada de Juliana Valdés, la nueva niñera.
