Collin, tengo hambre.
Voy a considerar el dejar de saludarte porque eres un cuaderno y me siento loco escribiéndote y con una voz en mi cabeza fingiendo hablarte. Anotaré mis pensamientos diarios más formalmente ahora.
Este chico al que conocí, Remi Lavigne. Me parecía un joven muy espectacular, era encantador, tenía muchas historias que contar, halagador. Fue un joven estrella y su presencia en mi vid
Ok, esto parece la carta que le mandó Mr. Darcy a Elizabeth. Seguiré escribiendo con mi irracional naturalidad. Pues Remi me agradó bastante y me explicó una teoría durante el descanso sobre el mar: su color era azul, pero no porque refleja el color del cielo, sino porque era triste. Eso me dio sentido, el color azul era hermoso, pero triste.
Hablemos del azul entonces:
El azul es un color poco precipitado. A todos les gusta el azul. Agradable a la vista, desapercibido algunas veces. Es tranquilo, el color de la serenidad, de la calma; también es el color de la profundidad, de los pensamientos, de la tristeza. ¿Cómo puede ser tan elocuente y tan tartamudo? El azul entiende de una vez el vacío que causa.
En cambio a todo, el azul del cielo y el azul de mi corazón no se comparan. El azul es el color de la soledad. El mar siempre se siente solo.
Es lo que me dijo Remi. Yo diría que me siento como el mar, pero no del todo, mis pies están puestos en arena cálida, pero igual me siento flotando en el agua.
Es por esto que creo que ya tengo mi seudónimo.
Tengo que irme al trabajo, bueno, estoy de camino, solo estoy escribiendo en el metro, pero el tren ya está por llegar.
Te escribiré cuando tenga tiempo otra vez.
Con cariño, Blue Shore.
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En el altavoz del metro sonó una voz que indicaba a qué parada ya habíamos llegado, por eso me levanté y esperé a que las personas que estaban más cerca de la puerta salieran.
Luego me coloqué la mochila en la espalda y me fui escaleras arriba para salir del metro y correr por las calles hasta la cafetería. Amaba las cafeterías, olían café, pero también a pan, aunque no me gusta el pan, pero su olor es muy bueno; a la cafetería iban muchas personas de todo tipo y las podía dibujar en lo que otra persona me pedía algo.
Al llegar, Carrie ya estaba ahí. Es molesto que siempre estuviera aquí, no hay un día en el que yo llegue antes que ella, pero es que ella vivía, literalmente, en el edificio que se veía al frente.
—Buen día Ron —me saludó mientras terminaba de amarrar su rubio cabello oscuro en una coleta de caballo.
—Carrie, agarra un cuchillo y apuñálame.
—También estoy bien Ron —me volvió a hablar con una voz amigable.
Carrie y yo no éramos mejores amigos, no sé si llamarnos amigos exactamente, pero éramos las únicas dos personas que nos agradábamos aquí. Nuestra "amistad" se basaba en apoyarnos en este mundo.
Ambos éramos jóvenes, nos permitieron trabajar aquí con el permiso de nuestros padres. La madre de Carrie está enferma, nunca me decía que tenía, su padre se la pasaba trabajando también. Veía a Carrie llorando algunas veces, bueno, no llorando como tal, pero esos rojos ojos no delataban otra cosa más que esa. Y yo no podía hacer nada porque ella no hablaba mucho, solo se limitaba a decir: "buenos días", "yo te cubro" y "tuve un problema en casa".
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The Blue Shore
Teen FictionEsta es la historia que hay detrás en un teatro llamado Luciole. En el teatro siempre hay telones que ocultaban hechos y Ronan sabía que al abrirlos expondrá sus horrores. Su puerta se mantuvo cerrada y su llave se extravió por tantas vidas que temi...