Querido Collin, hoy te vengo a abrumar con otra duda existencial: ¿qué es ser?
Simplemente, qué será eso de ser. Cuando vives, estás siendo algo, ¿cuándo mueres dejarías de ser algo? Era extraño, en un libro de filosofía que llegue a leer, hacía las típicas preguntas de: ¿qué somos?
Yo me generé otra: ¿por qué ser algo?
Ese libro planteaba que las personas buscan ser alguien en la vida, que cuando te pregunten "¿quién eres?" Respondas algo más que tu nombre, tu profesión, o tu especie; pero yo lo que veo es a un montón de personas siendo «algo», no «alguien». Creo que nunca me había preocupado tanto una pregunta tan estúpida cómo esta, pero ahora lo estoy.
Si me pongo a analizar, en la actualidad, nadie es nadie ni nada, es como un trabalenguas, podría tener sentido, pero cuando los escuchas ni siquiera entiendes algo más que solo el sonido repetitivo, la aliteración. La vida actual es un trabalenguas, a veces me siento de otra época, pero creo que es solo mi necesidad de estar en otro mundo, creo que por eso estoy creando mi mundo.
Espero ser tan increíble como para en serio abrumar un cuaderno, por cierto, ya te estoy acabando, quedan algunas ocho páginas. Esto es lo que pasa cuando escribes un diario durante dos años seguidos, creo que es mi mayor logro en la vida. Mi amistad más sincera y duradera ha sido con una libreta, eso es ser increíble para mí.
Siempre sin respuestas, Blue shore
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Hoy no habían más ensayos, pero el señor Prescott y mi padre estaban muy preocupados por el elenco. Yo solo bailaba. Siempre bailo, para bien o para mal. La energía se me iba toda al bailar, también para bien o para mal.
Bailaba con Remi. No bailábamos la música de la coreografía, solo hacíamos un ejercicio de práctica. Papá decía: «les falta química». Nellea solo respondía: «¿Quiere que se besen?». Papá solo la miró mal y yo le levanté los pulgares a la rubia cuando él se daba la vuelta.
Remi y yo solo hacíamos movimientos al mismo tiempo, y lo mejor, o lo peor: tocarnos. Remi, al bailar, pasaba sus manos por mi cintura, por mis piernas, mis brazos, mi pecho; yo también deslizaba mis manos por su cuerpo, tratando de no ponerme nervioso cuando mi mirada se topaba con la de Darren. No tenía idea de porqué él tenía que estar aquí.
Me ponía nervioso, no sé si su mirada era de desaprobación, decepción, ¿me estaría juzgando? Oh, tenía demasiadas posibilidades en la cabeza y eso me desconcentró, al punto de tropezarme, pero Remi me sostuvo, creo que eso me alarmó más.
—¿Ahora qué te ocurre? Es la segunda vez que te tropiezas —me dice Otto, molesto, o cansado.
—Lo siento.
—Dijiste eso la última vez —me refutó—, ¿podrías prestar atención de una vez y hacer el ejercicio bien?
—Sí.
—¿Sí qué?
—Sí papá —dije en un tono más firme, eso parece que lo complació.
—Tomen un descanso, volvemos en quince minutos —ahora habló el señor Prescott, de alguna forma, él me parecía más tranquilo que mi padre ahora mismo.
Remi se fue a buscar su botella de agua, pero por otra parte yo me senté en medio del teatro para tratar de respirar y calmar todo mi sistema. Busqué a Darren con la mirada, no lo encontré. Cuando decían "demos un descanso" todo el mundo parecía volverse un fantasma y desaparecer.
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The Blue Shore
JugendliteraturEsta es la historia que hay detrás en un teatro llamado Luciole. En el teatro siempre hay telones que ocultaban hechos y Ronan sabía que al abrirlos expondrá sus horrores. Su puerta se mantuvo cerrada y su llave se extravió por tantas vidas que temi...