Una semana fue la restante en la licencia de ambos médicos, la cual venció este mismo que día que hacían guardia como su día normal, o bueno... eso intentaban.
Su turno se volvió bastante tranquilo. Ya no tenían un porqué para terminar antes, o para llegar tarde. Ya no había juguetes escondidos en sus mochilas de trabajo, ni tampoco en los bolsillos de sus batas. No cargaban con una pañalera llena de biberones, juguetes, pañales, talco, papillas ni cobijitas.
Todo era... aburrido.
Llegar a casa, platicar entre ellos, preparar la comida, estudiar un poco, leer o ver televisión, irse a dormir y de nuevo repetirlo.
No más noches de desvelo, no más llantos en la madrugada. No más interrupciones en sus besos, no más balbuceos, grititos ni pañales que cambiar.
Cualquiera diría que eran libres, felices... sin embargo no es así cuando una parte de ti se acostumbra a una bebita en casa, una bebita que era como tu hija, y parte tuya.
Harry acompañaba a Louis en su consulta. No tenía ninguna cita pendiente, por la que fue al consultorio de Louis para estar presente en la suya. No le gustaba estar solo porque recordaba la ausencia de su pequeña Faith. Ya no podía ir a la guardería en sus tiempos libres.
Louis trataba de concentrarse y ser el mismo médico que era antes de que Faith llegara a su vida.
—Tienes una vacuna pendiente, linda.— habló Louis con dulzura a la pequeña niña de tres años que estaba en el regazo de su mamá, sobre la camilla. —Será un pequeño piquete, ¿ok?
Fue al mueble detrás suyo, tomando una jeringa y la vacuna, llenándola con el líquido de ese frasco de vidrio. Introdujo la aguja y jaló el émbolo con cuidado de no meter aire, llenando el tubo. Al final, alzó el pedazo de plástico, mirando con cautela el contenido. Dio unos golpecitos en este, y empujó un poco el émbolo para sacar el aire. Satisfecho, tomó una funda de silicona, con forma de unicornio, la cual cubría gran parte de la aguja y así evitaba que los niños temieran del tamaño de esta.
Volvió a donde la pequeña. No quería que lo viera preparando la vacuna, sabía que era aterrador para los niños.
—Dame tu bracito, linda.
La pequeña estiró su bracito. Harry limpió con un algodón y alcohol, desinfectando la zona. Cambió de lugar para estar del lado de la nena, el contrario al brazo que Louis pincharía. Comenzó a hacer caras graciosas y movimientos con sus manos para distraerla y evitar que viera lo que harían en ella.
Louis pinchó con cuidado, y dejó salir el líquido con el mismo cuidado. Vio el ceño fruncido de la menor, y antes de que la aguja saliera de su cuerpo, ya tenía lágrimas en sus ojos.
Harry corrió a limpiar la zona de nuevo, aunque no hubiera rastro de sangre. Louis colocó a un lado el plástico. Sintiéndose mal al verla llorar. Tomó sus mejillitas entre sus manos, limpiando las lágrimas con sus pulgares.
—No quise hacerte daño, linda. Pero debo cuidarte y ayudarte a estar fuerte. Lo hago por tu bien. Jamás te haría daño.
Harry torció sus labios, recordando que es la misma forma con la que Louis le hablaba a su hija.
Se acercó a la menor, dándole una paletita de colores y una pegatina de estrellita en su frente.
—La mejor portada de la clínica, bonita.— sonrió. —Eres una niña valiente.
La menor seguía con sus ojitos rojos y llenos de lágrimas.
—Tal vez te duela un poquito ahora, linda. Y si quieres llorar, está bien. No pasa nada.— apretó sus labios. —Si quieres, mamá te puede abrazar. Y yo te puedo dar una paletita más.
La menor sonrió y Louis copió su acción, aunque su sonrisa fue triste. Harry tenía la misma facción.
Salió del consultorio, feliz en los brazos de su madre. Despidiéndose de ellos agitando su manita de un lado a otro. Ellos la despedían de igual forma.
Eran los médicos alegres y cariñosos, de siempre. Aunque, cuando la puerta se cerró, Louis no tardó en correr a los brazos de Harry en busca de consuelo y echarse a llorar.
Harry lo recibió con los brazos abiertos, sobando su espalda y siseando mientras besaba su cabellera. Él también derramaba lágrimas.
Así era cada consulta en lo que se acostumbrarían a su realidad. Terminaba con niños felices y ellos llorando en brazos del otro.
—La extraño mucho.— chilló en el pecho de Harry. Encajó sus uñas en su espalda.
—Yo también. No hay día que no piense en ella. Era nuestra felicidad.
—No tengo a quien hacerle papillas que al final terminan en el piso, o en mi cara, o ropa.— se quejó.
Harry soltó una risa ronca. Echaba de menos esas tardes de comida con ambos.
—No tenemos quien nos llene de saliva en las mejillas con sus besitos.
—Extraños esos besitos pegajosos.— sorbió su nariz. —Todo es aburrido en la casa ahora que ya no está.
—¿Cómo es que vivíamos antes sin ella?
—No tengo mi idea. Sobrevivíamos, supongo, pero no vivíamos.
ESTÁS LEYENDO
Maybe... co-parents? [L.S]
RomanceHarry es un pediatra en un hospital de enseñanza, Louis es su residente. Donde Harry quiere adoptar a un bebé del área de pediatría antes de que se vaya a servicios sociales. O donde Louis tiene cariño por cierto bebé que su jefe quiere adoptar. ⚠️...
![Maybe... co-parents? [L.S]](https://img.wattpad.com/cover/305552601-64-k418323.jpg)