Epílogo

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Ambos médicos estaban en la cocina, preparando el desayuno de su pequeña Faith de ya cinco años

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Ambos médicos estaban en la cocina, preparando el desayuno de su pequeña Faith de ya cinco años. Era fin de semana, por lo que la menor no asistía al jardín de niños y sus padres la dejaban dormir hasta más tarde.

Louis preparaba la leche con chocolate de la menor, sirviéndola en su vasito de unicornios.

Harry se hacía cargo de esa comida que le encantaba desde pequeña; sándwiches de figuritas. Tenía fuera los cortadores de nubecitas, arcoíris y estrellitas. Incluso tenía fuera plumones comestibles para remarcar los detalles que dejaban sus cortadores. Harry se esmeraba cada día más en sus desayunos para hacerle sentir su amor, aún más cuando pasaba días en el hospital. Sentía que le debía algo a su pequeña, por ello, la consentía en esos desayunos de su día libre. Además de su compañía completa sólo para ella.

Louis dejó el vasito sobre la encimera, enfocando su mirada en Harry haciendo los pequeños sándwiches.

—¿Le seguirás haciendo los sándwiches así, corazón?— preguntó Louis, dejando un beso sobre su hombro cubierto por una camiseta blanca, a la par que le acercaba uno de los cortadores.

—Le encantan, amor. Tú lo sabes.— cortó el sándwich, dándole de nuevo el cortador a Louis.

—Por eso es como es. La consientes mucho.— el castaño lo limpió con una servilleta, dándoselo de nuevo.

—No es una niña mala. Es la niña más linda, ¿me lo vas a negar?— Louis negó. —La hemos educado bien. Y no tengo otra hija, así que sí, la voy a consentir mucho.— le lanzó un beso.

—Los estás haciendo mal.— veía como Harry cortaba muy a las orillas en vez de centrarlo bien. —A ver, yo lo hago.— tomó uno de los cortadores, centrándolos de forma que cupieran dos formas en medio y no se fueran demasiado a las esquinas. Faith no comía las orillas del pan. —Por eso luego no quiere comer cuando salimos, siempre tienen figuritas todo lo que le das, y cuando no las ve, dice que es aburrido y no lo come.— cuatro pequeños sándwiches salieron a la perfección. Harry sonreía viendo la forma en que Louis le mostraba dedicación a pesar de que hablara de todo lo contrario. —Pásame su platito, por favor.— Harry se lo dio sin decir ninguna palabra. —Tú la consientes mucho y no quieres que yo te diga algo sobre eso.— pintó las orillas de diferentes colores con los plumones, acomodándolos en el plato de forma que se creará un cielo con estrellas y debajo los arcoíris. —¿Ves?— señaló el plato. —Así es como le gustan a ella.

Harry empezó a reír, negando. Enredó sus brazos en la cintura del castaño, apoyando su mentón sobre su hombro. A Louis le bastó echar su cabeza hacia atrás un poco, para dejar un beso en la mejilla del castaño.

—Lo malo es que la consiento mucho, dices.

Louis asintió, cayendo en cuenta de lo que había hecho. Bien, él también era débil con su hija.

—Sí, mucho.— se defendió, dándose la vuelta por completo para darle un beso sobre sus labios.

Profundo y lento, sus labios moviéndose a la par, sincronizados.

Maybe... co-parents? [L.S] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora